Política y economía aparte, los próximos meses para Cuba serán de extremo cuidado ante un eventual azote climático. Ahora mismo, las lluvias son tan intensas en toda la isla que han cubierto casi en su totalidad una buena parte de los embalses.
Y en segundo término, la recién comenzada temporada de huracanes, que si bien el pasado año no decidió hacer estancia por nuestro territorio, esta vez la sabiduría popular olfatea unos cuantos huracanes de gran intensidad.
Hasta nuestra columna todavía no han llegado los pronósticos de dos primos hermanos en estos temas huracanados, el instituto cubano de Meteorología y el centro nacional de huracanes de Miami. Entretanto, los de la vecina República Dominicana no son para nada alentadores. Ellos han previsto más de cinco huracanes de fuerza mayor y ya se sabe que un mal tiempo en esa nación repercute ‘caribeñamente' en Cuba.
El gran temor y la preocupación, que logra quitar el sueño de las autoridades provinciales y también de las nacionales, es que la ciudad de La Habana se vea sometida al ataque de un huracán. Si en efecto el plan de evacuación de las personas funciona a la perfección, y en más de una oportunidad ha sido encomiado por organismos internacionales, las vetustas viviendas de la capital no resistirían un empuje de este calibre. Una vez transcurridas las lluvias y con la llegada del sol, las estructuras se dilatarán y tendremos derrumbes como fichas de dominó.
El programa de renovación energética nacional en pos de equipos menos consumidores, con mejores líneas y nuevos transformadores podrían contribuir de igual modo a evitar males mayores ante la presencia de un meteoro.
Una barcaza para dragar nuestro Río Almendares, y tan viejo como la corneta, hace su esfuerzo diario por aumentar su profundidad y con ello evitar las inundaciones que en mas de una ocasión han causado notables daños a quienes viven en las cercanías del río.
Mucho calor en La Habana , como cuenta cierta canción. También agua a raudales. Tormentas eléctricas casi todas las tardes. La prensa local advirtiendo del peligro letal de los rayos como primera causa de muerte ante adversidades climatológicas.
Un debut nada bueno, señores.
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