El desmedido precio del petróleo, la crisis inmobiliaria, en definitiva, la situación económica difícil y complicada a nivel mundial, o casi mundial, tiene su clara repercusión, en la mayoría de los casos, en la industria del automóvil, lo que tiene su lógica consecuencia en la industria siderúrgica.
Así, General Motors (GM) estudia la posibilidad de llevar a cabo miles de despidos en puestos administrativos, así como vender varias de sus marcas. Lo que se debe a la importante caída de sus ventas y al hundimiento del precio de la acción.
GM planea construir la mayor planta de paneles solares del mundo en su mayor fábrica europea, que está situada en Figueruelas (Zaragoza). Produce casi 500.000 coches al año. La inversión asciende a 50 millones de euros. Se están estudiando proyectos similares en otras 18 plantas de todo el continente. Parte de la electricidad generada se venderá a la red eléctrica, con lo que se abre una fuente de ingresos para la multinacional, que atraviesa un momento difícil por la fuerte caída de sus ventas en todo el mundo. GM pretende también dar un impulso a la gestión medioambiental de la compañía, que ha anunciado, en fecha reciente, la reducción progresiva de la fabricación de sus vehículos más contaminantes e impulsar la construcción de los “coches verdes”.
Por otra parte, la compañía italiana Fiat ha comunicado a los sindicatos que interrumpirá la producción en cuatro de sus cinco fábricas en Italia una semana, durante cada mes entre septiembre y noviembre. Se compara la actual situación con la crisis de la firma en 2004, cuando estuvo cerca de la quiebra. Las ventas en Italia han caído un 16,5 por ciento.
Estos casos que vamos comentando, no tienen su paralelo en el caso de la marca alemana Audi. Se anotó hasta junio la mayor cifra de ventas de su historia. Espera cerrar el ejercicio de este año con cifras récord. Esta cantidad de éxitos se explica por la fuerte presencia en Asia y por el mercado permanente de nuevos modelos.
Para paliar, de alguna forma, la situación española, el Gobierno ha presentado el 'Plan VIVE' (Vehículo Innovador Vehículo Ecológico), que contará con una dotación económica de 1200 millones de euros, con el fin de ayudar al comprador. Se pretende así rejuvenecer el parque automovilístico español. Se quiere promover la adquisición de 240.000 vehículos, durante los próximos años. De este modo, los coches de más de 15 años se puedan canjear por otros más seguros y menos contaminantes, con una subvención de 1.040 euros por coche.
Para acceder a las subvenciones, será necesario elegir un vehículo con un precio inferior a 20.000 euros y que emita menos de 120 gramos de CO2 por kilómetro o menos de 140 gramos, siempre que incorpore sistemas de control electrónico de estabilidad y detectores presenciales en plantas delanteras. Si se cumplen las previsiones, ello significará la reducción de las emisiones de CO2 en 200.000 toneladas al año, lo que significará un ahorro en la compra de derechos de emisión de cinco millones de euros anuales. Esta reducción equivale a que cada habitante plantará un árbol, o sea 45 millones de árboles nuevos.
Se trata de una medida que, indudablemente, tiende a mejorar, mejor dicho a disminuir los efectos de la desaceleración económica, que estamos padeciendo.