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Año X - Madrid, viernes 10 de julio de 2009
 
Opinión
 
EEUU recuperar el protagonismo perdido

Juan Varde (Buenos Aires, Argentina)

Como un volver a vivir, la inequívoca dependencia de Honduras respecto de Estados Unidos no cambia, a pesar de que el inquilino de la Casa Blanca, represente a los republicanos ò a los demócratas. Así, la verdad es la única realidad, demuestra fehacientemente que la reunión de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, con el derrocado presidente Manuel Zelaya haya pesado más en el ánimo del nuevo régimen que las medidas que pueda promover la OEA, o la lamentable pérdida de una sola vida humana generada por el conflicto.

Con la guillotina cerca de sus cabezas que supone la suspensión de la ayuda económica y militar estadounidense, el Gobierno de facto de Roberto Micheletti aceptó ayer la mediación del presidente de Costa Rica, Oscar Arias, para solucionar la crisis institucional que sufre el país centroamericano, insistiendo que la restitución de Zelaya en su cargo "no es negociable". Sin respaldo de la Casa Blanca, ningún gobierno en Honduras tiene futuro. A Micheletti le llevó unos días entenderlo, y aun así parece no haber captado muy bien el mensaje, volviendo a la carga con su obsesión por meter en el calabozo a Zelaya. Aceptó asistir a San José para dialogar con el presidente destituido -con Oscar Arias como mediador ("un hombre con mucha credibilidad"), Premio Nobel 1987, por su rol en la pacificación de Centro America en los 80, para hablar de todo menos del retorno de Zelaya si no es bajo la condición de que "se entregue a la justicia" por los cargos que se le imputan, todos de carácter político.

En esa negociación que se abre ahora, tanto unos como otros deberán ceder en sus posiciones extremas. Zelaya tendrá que abandonar su intención de impulsar una Asamblea Constituyente para reformar la Carta Magna donde buscaba su reelección, situación no contemplada en la acutual Constitución, lo que resultó la madre del actual conflicto, el origen del conflicto, a juicio de los golpistas, y Micheletti y el Poder Judicial -que determinan un solo pensamiento podrían retirar las acusaciones contra el presidente legítimo, aunque puertas afuera Micheletti se muestra por demás inflexible. "Queremos dialogar, que se nos escuche; la amnistía puede ser política, pero los delitos cometidos no se pueden negociar con nadie, tiene que pagar por ellos", sostuvo el presidente de facto en una comparecencia en la Casa Presidencial. En busca de la amnistía, que en todo caso será un acuerdo político, podría convertirse en una especie de aurea celestial donde acaben confluyendo tanto Zelaya como los golpistas.

El presidente legítimo no descarta decretar un indulto general a los golpistas si se restablece el orden institucional en el país. La lógica implicaría que ambas fracciones acerquen posiciones sobre el adelanto de las elecciones generales. Micheletti ya lo asumió hace unos días, y varios diputados nacionales propusieron en el Congreso el adelanto de los comicios, previstos para el 29 de noviembre. En las filas zelayistas tampoco se descarta esa posibilidad. El punto clave a discutir en San José será en qué condiciones regresa Zelaya al poder y qué limitaciones se le imponen. "Se van a buscar salidas honrosas para todos, pero la restitución del presidente elegido por el pueblo no es negociable y tampoco que el gobierno de facto pueda quedarse en el poder bajo ningún sentido", declaró Zelaya desde Washington.

Pues bien, ante tal situación,no deseada, pero que no se produce así como repentina, sino que llega al momento de una serie de actitudes que el actual presidente Zelaya ha realimentado, por supuesto que y para que quede bien claro no hay ningún motivo que califique ò bendiga un golpe de Estado duro como el producido en Honduras, sin embargo en otros Estados de nuestra región avistamos situaciones que paso a paso corroen lentamente a la democracia, que la desvirtúan y menoscaban y que no han recibido ni el más mínimo llamado de atención de los que hoy se rajan las vestiduras por el golpe de Estado en Honduras, para muestra basta, el tal mentado defensor del socialismo del Siglo XXI Teniente Coronel del Ejercito Bolivariano, por si alguno no lo recuerda, Hugo Chávez Frías, encabezó un golpe de Estado contra un gobierno democrático, elegido legítimamente por el pueblo venezolano, reconvertido al momento en un férreo defensor de la democracia, pregunto cuál es el motivo por el cuál un avión venezolano conducía a Zelaya a suelo hondureño, o por que el pueblo debía votar el referémdun propiciado por Zelaya en urnas venezolanas, no hay respuestas.

EEUU, ante tal situación, decide desempolvarse y reencauzar su rol en la región, esperamos no se equivoque, por el bien del pueblo hondureño, si es que a alguno de los actores le importa.

 
 

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