Y bien señores, comienza la partida, las blancas juegan, la realidad nos demuestra que con rapidez de reflejos y como parte por demás estratégica de la administración de Obama tendientes a acercar posiciones con Cuba, lo que de por sí deja mucha tela para cortar, como retomar el liderazgo perdido, y en un directo mensaje a los que en la región se colgaban de la realidad cubana a efectos de beneficiarse políticamente y engrosar sus apetitos anti yanquies, es así que autoridades de ambos gobiernos reanudaron el diálogo, que si bien fue acotado a temas específicamente migratorios, puso fin, lo que no es poco, a seis años de silencio de radio.
Las discusiones apuntan a lograr una migración entre Estados Unidos y Cuba de manera segura, legal y ordenada. Las partes calificaron de "fructífera" la reunión, y la delegación cubana propuso un nuevo encuentro a mediados de diciembre próximo, en La Habana. Importante es recordar que a partir de su llegada a la Casa Blanca, Obama se ha propuesto mejorar las relaciones con la isla. No fueron palabras sino hechos, en abril produjo el levantamiento de las restricciones a los viajes de familiares cubanos desde Estados Unidos, y aprobó facilidades para el envío de remesas desde este país. Hace semanas, votó a favor de la resolución de la Organización de los Estados Americanos (OEA) que levantó la suspensión de Cuba como miembro, supeditando su retorno pleno al cumplimiento de la Carta Democrática de la institución.
Las acciones de la nueva Administración norteamericana han sucitado reacciones de todo tipo, hay quienes las aplauden y quienes, por el contrario, sostienen que es una traición al pueblo cubano y un apoyo a la dictadura de los Castro. Interrumpido desde 2004, el diálogo bilateral se reanudó en dependencias de las Naciones Unidas en Nueva York. En representación de la Casa Blanca estuvo el subsecretario de Estado adjunto para América latina, Craig Kelly, así como miembros de otras agencias gubernamentales vinculadas con asuntos migratorios. La representación cubana, en tanto, corrió por cuenta del ex jefe de la sección de intereses de Cuba en Washington y actual funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores Dagoberto Rodríguez.
Las conversaciones se mantuvieron con bajo perfil, sin exposición pública, y en los hechos implicaron el retorno a una práctica sobre la cuestión migratoria, suspendida desde 2003 por orden del entonces presidente George W. Bush. En rigor, se refieren exclusivamente a un acuerdo bilateral de mediados de la década de 1990 para evitar que se repitieran episodios de éxodo de refugiados cubanos a Estados Unidos.
Estados Unidos ofreció el pasado mayo retomar el diálogo con Cuba en la materia, lo que provocó reacciones contrapuestas entre la comunidad cubanonorteamericana. Recordemos que Estados Unidos y Cuba no tienen relaciones diplomáticas formales desde hace más de cuatro décadas, cuando Washington estableció, en febrero de 1962, un embargo total contra la isla bajo el gobierno comunista. Al momento en que Obama llegó al poder tal situación ha estado en revisión. En el laberinto político de EEUU, demócratas y republicanos, soportan por demás convencidos de que cuatro décadas de castigo no han servido para amilanar al régimen.
Al momento y a pesar de las acciones de distensión ambas administraciones se miran de reojo. Estados Unidos reclama pleno respeto de los derechos humanos, la liberación de presos políticos, libertad de expresión y celebración de elecciones libres y democráticas como paso previo a un cambio de política hacia la isla. Sin embargo el Departamento de Estado dio luz verde para que el saliente secretario de Estado adjunto para América latina, Thomas Shannon, se reuniera en Washington con el titular de la Sección de Intereses de Cuba, Jorge Bolaños. Evidentemente la partida no será para nada sencilla, el hecho de que las fichas entren al tablero es positivo, sólo resta estar atentos, con los ojos bien abiertos, y analizar cada movimiento, partida soñada, recuerdan Fischer-Kasparov, las negras juegan.