a
 
Año X - Madrid, viernes 31 de julio de 2009
 
Opinión
 
Cuarenta años después

Alberto Miguel Arruti

Fue el 20 de julio de 1969 cuando el cosmonauta norteamericano Neil Armstrong piso la superficie lunar. El hombre había conquistado por primera vez un territorio que no era la Tierra. La gesta del Apolo XI tripulada por el propio Armstrong, Aldrin y Collins supuso una hazaña que marcaría, para siempre, el calendario del siglo XX.

¿Qué significó este hecho? Fue una conquista más técnica que científica. Políticamente fue una prueba del poder de Estados Unidos, de su capacidad de organización y de su alta tecnología. Era la época de la guerra fría. Y Rusia tuvo que contar con su competidor a escala mundial. En este sentido, fue más un acontecimiento político y militar que puramente científico. Aldrin le siguió a Armstrong en pisar la superficie lunar. Plantaron la bandera de Estados Unidos, instalaron equipos científicos y colocaron una placa “Vinimos en nombre de la humanidad”. Recibieron la felicitación del presidente estadounidense Richard Nixon. La promesa de Kennedy de colocar al primer hombre en la Luna antes de terminar la década de los 60 se había cumplido. Los cosmonautas recogieron muestras de rocas lunares, sacaron fotos durante dos horas, regresaron al módulo lunar y cerraron la escotilla. En total pasaron 12,30 horas en la Luna antes de volver a la nave principal comandada por Collins para emprender el regreso a la Tierra. Cuatro días después los astronautas cayeron, sanos y salvos, en el Océano Pacífico, frente a las costas de Hawai. En un desfile triunfal fueron aclamados como héroes nacionales. Esta hazaña supuso el trabajo de 3.000 personas y la inversión de casi 20.000 millones de dólares. Si bien el primer vuelo orbital alrededor de la Tierra fue realizado por el soviético Yuri Gagarin, esta hazaña colocó a Estados Unidos muy por encima de la Unión Soviética. La Nasa asumió que, científicamente, no tenía sentido seguir enviando viajes espaciales tripulados a la Luna. Hasta 1972, otros diez hombres pisaron el satélite, todos ellos estadounidenses. Recientemente, la Agencia Espacial de Estados Unidos ha lanzado dos sondas lunares en busca de agua. Se pretende estudiar la posibilidad de que el hombre pueda vivir en la Luna de forma permanente.

Entre las figuras claves del éxito, además de Werner von Braun , figuran John Houboult , que ideó el concepto básico de la misión, Maxime Faget, que proyectó la cápsula lunar y Charles Stark Draper, que diseño el sistema de dirección.

Lo que ayer eran nuevos materiales hoy son parte de nuestra vida diaria. Los guantes que usaron, eran de un tejido de aluminio y estaban provistos de unas huellas dactilares de silicona para mejorar la sensación táctil. Podían resistir temperaturas extremas, tanto calientes como frías, desde 400 grados centígrados hasta 273 bajo cero. Cada astronauta llevaba una cámara de la mítica marca Hasselblad, con una lente Zeis de 70 milímetros y carretes de 200 disparos. Detectores de humo, depuradoras de agua, filtros de aire y pequeños electrodomésticos inalámbricos constituyen una serie de elementos que pretendían facilitar la vida a los astronautas.

Precisamente esta conmemoración de los 40 anos, se produce en el Año Internacional de la Astronomía. Hoy más que Astronomía debe decirse Astrofísica. Los problemas planteados son numerosos: La existencia de posibles universos, distintos del que habitamos, el misterio de los agujeros negros, el concepto de dimensión y el número de estas, que ha dado origen a la Geometría fractal, en la que un espacio puede tener un número fraccionario y hasta irracional de dimensiones.

La Nasa ha encontrado la oportunidad para lanzar una nueva consigna: “ El primer paso en el regreso a la Luna”, con una misión tripulada por humanos hasta 2020. Se dará de baja a los transbordadores espaciales, que serán sustituidos por naves reutilizables con características parecidas a las de la misión Apolo para llegar a la Luna.

Aldrin, la segunda persona en pisar la Luna, 19 minutos después, definiría el paisaje lunar como “una desolación magnifica”.
 
 

Americaeconomica.com
Internet

 

 


 


 
 
Copyright© Americaeconomica.com - All rights reserved
Asesores de Publicaciones, S.L - España