Cualquier cubano que lea estos días la prensa local que ha tenido acceso a las sesiones parlamentarias de estos días no tendría dudas de que en la Asamblea se debaten y abordan algunos temas de importancia y algunos de los problemas más serios que afectan en este momento a la población de la Isla.
Por éso, es una verdadera lástima que los ciudadanos no puedan ver estas discusiones en directo a través de una retrasmisión televisiva, como sí ha sucedido otras veces. Sus razones tendrán los responsables de ls programación para haber decido que, por ejemplo, un debate en torno a la distribución de alimentos en el país no pueda ser visto por quienes se enfrentan día a día con las dificultades que los fallos en el suministro plantean a sus familias.
Para compensar la carencia están, como he dicho antes, los periódicos que, en el caso que nos ocupa, han tomado como punto de referencia las declaraciones de Marino Murillo, ministro de Comercio Interior, para explicar a sus lectores las raíces del problema tal y como fueron expuestas en el Parlamento. Murillo ha dicho ante los diputados que el incremento de los precios de los alimentos en el mercado internacional se ha disparado de tal forma que este año el coste para el Estado de la canasta familiar (o cartilla de racionamiento) rondará los 1.000 millones de dólares. Un dinero que debe servir también para que la distribución se haga con “mayor organización y eficiencia”.
Uno de los punto sensibles de la cadena de suministros son, sin duda, los almacenes, en los que este año habrá que resguardar adecuadamente unas 200.000 toneladas de alimentos, lo que supone la cuarta parte de la capacidad total disponible. Otro aspecto a cuidar será, según las autoridades, eliminar los retrasos habituales que se producen en la distribución en ciudades y provincias tan pobladas como la propia capital, Santiago de Cuba o Matanzas.
Gracias a los periódicos hemos sabido también que los trabajadores de los almacenes realizarán su labor en mejores condiciones al garantizárseles fajas, cinturones y calzados adecuados y que los responsables han formulado el propósito firme de sustituir el obsoleto parque del transporte.
Otros debates interesante de ver por televisión habría sido aquel en que los responsables de la corporación estatal Cemex tuvieron a bien informar a los parlamentarios de los diversos procedimientos aplicados en su seno para evitar delitos de corrupción, robo e indisciplinas. Sobre todo porque la prensa no aborda a fondo la sangría permanente que representa el robo en los almacenes, lugares en los que ocurren la gran mayoría de los actos de pillaje necesarios para que los alimentos desaparezcan del circuito oficial y nutran el mercado negro, esa tenebrosa red de la que no escapa ministerio ni institución alguna en la isla.
Y lo cierto es que no se necesitan títulos universitarios para comprender que la producción, el almacenaje y la distribución de los alimentos son muy importantes para que los ciudadanos estén tranquilos. Sobre todo cuando, como pasa aquí en Cuba, la alimentación diaria de la población depende casi exclusivamente el Estado.
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