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Año X - Madrid, viernes 6 de junio de 2008
 
Opinión
 
El liberalismo en tiempos de crisis

Alberto Miguel Arruti

Dentro de los cursos de verano, que organiza la Universidad Complutense de Madrid, en El Escorial, este verano se celebrará uno con el título que encabeza estas líneas. Entre los numerosos participantes, figuran figuras relevantes del pensamiento liberal español como Pedro Schwartz y Pedro J. Ramírez y representantes del socialismo, como el actual ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián y Jordi Sevilla, ex ministro de Administraciones Públicas y diputado socialista.


En este curso se discutirá la conveniencia de aplicar los principios de la economía liberal en un momento de crisis económica como es el actual. Si bien a las ideas liberales les cuesta integrarse en un partido político, que pueda tener alguna posibilidad de presencia electoral, también es cierto que estas ideas han sido defendidas, en el siglo XX, por intelectuales de la talla de Milton Friedman, Jean-François Revel, Jean Jacques Servan-Schreiber y Karl Popper.


Que el pensamiento liberal es radicalmente opuesto al pensamiento socialista es algo que resulta evidente. Los intentos de unir ambos pensamientos han fracasado. Parten de visiones de la vida y, en consecuencia, de la política y de la economía radicalmente diferentes. El socialismo ha pasado por distintas etapas. Desde los socialistas utópicos, como los calificó despectivamente, Marx, hasta el “socialismo científico” del propio Marx. Hoy, después de Bad Godesberg, el socialismo adquiere la forma de socialdemocracia y triunfa, especialmente, en los países del Norte de Europa, aunque, en este momento, en Suecia atraviese por no pocas dificultades. El gran economista se dibuja en la figura de John Maynard Keynes. Se trata de un inglés que se había hecho adulto en Eton y Cambridge y que estaba apasionadamente interesado en las cuestiones políticas de su país, que no abrazó la carrera política y que ingresó en el “India Office”. Sus dos libros “Consecuencias Económicas de la Paz” y la “Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero” han servido como base de inspiración a multitud de generaciones. En cambio, Friedman fue un crítico apasionado de la “Teoría General” y llegó a la conclusión de que no consigue explicar lo que sucede en la práctica. La teoría de Keynes de la función de consumo quedó superada, con tantas otras visiones del autor de la “Teoría General”. Friedman criticó con dureza lo que llamó desastre de la educación pública gratuita, así como la tiranía de los controles públicos cada vez más extensos y los errores de la Reserva Federal, un banco central público, causantes de la crisis de 1929.


Una de las figuras más importantes del pensamiento liberal en el siglo XX fue la de Karl Popper, quien en su libro “La Lógica de la Investigación Científica” sostuvo que una teoría para aspirar a la categoría de científica debe tener la característica de “falsable”. Para Popper, el psicoanálisis de Freud, la psicología individual de Adler y la propia teoría marxista son teorías no “falsables” y, en consecuencia, no científicas. Popper procedía del socialismo y llegó a ser un representante del más genuino pensamiento liberal. Consideró su encuentro con el pensador liberal Hayek como uno de los más importantes de su vida y éste es considerado como el representante del más genuino liberalismo.


De ahí que este curso se perfile como del mayor interés, pues el liberalismo es recomendable “sobre todo en una coyuntura de incertidumbre, porque trata de combatir la pasividad y la resignación del individuo ante las dificultades”.

 

 

 
 

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