Añorando célebre paradigma, la verdad es la única realidad, por fin, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, compatibilizó con los gobernantes de América Latina y el Caribe y piensa que la crisis alimentaria durará varios años. En el Foro Económico Internacional de las Américas (FEIA) en la 14 Conferencia de Montreal, Insulza afirmó que se están sintiendo los "impactos políticos" de esta crisis que también se alimenta de los altos precios del petróleo y los insumos para la agricultura.
Señaló que aunque la crisis no figuró, lo que ciertamente resulta inentendible ante la gravedad que la situación amerita, en la 38 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), celebrada la semana pasada en la ciudad colombiana de Medellín, los asistentes sólo declamaron que el problema seguirá, sin dudas conclusión harto pobre. Es menester comentar que las causas que impactan sobre el desmedido incremento de los alimentos agricobásicos, determinamos el aumento del consumo de alimentos en Asia, el uso de los granos para engordar animales, la especulación y los precios altos del petróleo, que según analistas estiman que llegará en poco tiempo a los 150 dólares, siempre y cuando los países de la OPEP no se dignen a incrementar la produción.
Brasil, Argentina, caracterizados como fuertes exportadores de granos y otros en menor escala se benefician de los altos precios, en realidad también serán afectados, por los elevados costos internos de los alimentos, en la lucha contra la pobreza. América Latina debe estar atenta a la coyuntura, ya que, gracias al fuerte crecimiento de los últimos años, se logró reducir la pobreza en 8.0 por ciento, y un poco más la pobreza extrema, pero hoy deberán extremar medidas a los efectos de que estas alzas no hagan retroceder esas conquistas tan preciadas Seguramente algunos países de la región, se verán en la obligación de subsidiar los alimentos para los más pobres, contrarrestando situaciones que pudiesen alterar la paz social, por lo que deberán reasignar recursos financieros que estaban destinados a otros asuntos importantes económicos y sociales.
Pero no hay mucho margen de maniobra para los gobiernos porque, los altos precios de los alimentos y del petróleo ponen en juego la estabilidad política, como se ve en Haití y otros países de la región. Analizando las perspectivas los líderes latinoamericanos están convencidos que por las alzas de precio enfrentarán problemas por dos o tres años. Otro tema vital, los agrocombustibles, en la región hay países que quieren ir por esa vía, sobre todo porque la producción de etanol a partir de la caña de azúcar es rentable, Existen situaciones de ida y vuelta como por ejemplo que al producir maíz para fabricar etanol tiene consecuencias en la producción agrícola, que hay biocombustibles que podemos calificar como razonables –ejemplo el etanol de la caña de azúcar- y otros que no lo son tanto porque necesitan subsidios, tema que a varias administraciones latinas las tiene como algo preocupadas.
Es menester enfatizar el comportamiento poco feliz de los países industrializados en la reunión de la FAO en Roma, demostrando una fuerte incapacidad en la coyuntura actual- de considerar la cuestión de los subsidios a la producción y exportación de cereales y otros granos básicos. América Latina podría producir más granos básicos y de manera competitiva, si éstos subsidios no existiesen Ante el momento actual en que los países industrializados gozan de un boan vivir en cuanto a colmar sus arcas sería recomendable aprovechar el momento y jugar en boloque con la premisa de discutir la eliminación de esos subsidios en el marco de la Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC).