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Año X - Madrid, viernes 27 de junio de 2008
 
Opinión
 
La siderurgia en este momento

Alberto Miguel Arruti

Crisis según unos, desaceleración según otros, lo cierto es que la economía a nivel mundial y, lógicamente, en España, presenta unas características, que podemos calificar de preocupantes. Es cierto que las cosas han cambiado en los últimos meses. Y no para bien. Esta nueva situación tiene sus raíces profundas en el sistema financiero y en la construcción. En los demás sectores se puede explicar, con mayor o menor dificultad, como consecuencia de la situación en los dos sectores mencionados.

La producción de acero bruto de las fábricas españolas, durante el pasado año, fue de 19 millones de toneladas, lo que representa un incremento del 3,2 por ciento respecto al año anterior, al tiempo que la facturación del sector ascendió a 18.000 millones de euros. El consumo aparente, excluidos los productor transformados, ascendió a 19,4 millones de toneladas, un 1,6 por ciento menos, debido al aumento de las importaciones y a la mencionada crisis en la construcción. La mayoría de la producción correspondió a productos laminados en caliente, de los que 12,5 millones de toneladas fueron productos largos y el resto planos. Los tubos de acero soldado fabricados en España crecieron el 1,9 por ciento, hasta alcanzar lo 11 millones de toneladas, lo que representa el 9,5 por ciento de la producción total europea. Las exportaciones aumentaron un 15 por ciento en volumen y un 15,8 por ciento en valor, hasta alcanzar los 14,9 millones de toneladas y los 9.604 millones de euros, a pesar del tipo de cambio del euro frente al dólar. El 77 por ciento de las exportaciones tuvieron como destino países de la Unión Europea, con Francia, Portugal e Italia como principales destinos. Las importaciones alcanzaron los 7,7 millones de toneladas, lo que significa un aumento del 15 por ciento.

En cambio empresas familiares, dentro del sector siderúrgico se encuentran en una magnífica situación. Este es el caso de Celsa, la mayor empresa familiar catalana por cifra de negocio, después de facturar 4.805 millones de euros el pasado año y crecer casi un 30 por ciento. El negocio de esta empresa se explica por distintos factores, como son la subida del precio del acero, la integración con la siderúrgica finlandesa Fundia y la compra de Añón, grupo gallego del mismo sector. Celsa cuenta con centros de producción en ocho países: Francia, Polonia, Gran Bretaña, Finlandia, Dinamarca, Suecia y Noruega.

Celsa, dentro de España, tiene instalaciones en Castellbisbal, y en otros puntos de Cataluña, así como en Cantabria, Vizcaya, Álava, Toledo y Valencia.

Celsa tiene previsto superar este año los 5.000 millones de euros de facturación, lo que representa un alza del 4 por ciento. Las previsiones de ventas de acero se cifran en 9,15 millones de toneladas, es decir un seis por ciento de aumento. Según previsiones, seguirá aumentando su plantilla llegando a 7.225 empleados, es decir un tres por ciento de aumento.

Otro grupo siderúrgico, el valenciano Ros Casares ha anunciado a través de su consejero delegado la inauguración, para septiembre del próximo año, de una planta laminadora y de chapa, Brava Steel en Parc Sagunt. En unas recientes declaraciones, ha manifestado, con optimismo, que el acero se encuentra a los mayores precios de la historia y que su consumo ha aumentado exponencialmente en el mundo. “Estamos en 1.500 millones de toneladas, cuando hace diez años estábamos en 700 y se decía que el acero era una industria obsoleta”.
 
 

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