a
 
Año X - Madrid, viernes 5 de junio de 2009
 
Opinión
 
Del LHC al ILC

Alberto Miguel Arruti

Recientemente, el secretario de Energía de Estados Unidos ha manifestado que el ILC (International Lineal Collider) costará aproximadamente 20.000 millones de euros. Este acelerador complementará, de alguna manera, los descubrimientos que realice el LHC (Large Hadron Collider). Este último se ubica actualmente en la llamada Organización Europea para la Investigación Nuclear. Aunque la siglas CERN pertenecen al Conseil European for la Research Nuclaire, que se encuentra cerca de Ginebra en la frontera entre Francia y Suiza.

Este acelerador se proyectó para colisionar haces de hadrones, concretamente protones de siete TeV de energía, con el fin de estudiar la validez y los límites del Modelo Standard, que es actualmente el marco teórico que explica la física de particulas. Los protones son acelerados a velocidades próximas a la velocidad de la luz. Chocan entre sí en direcciones diametralmente opuestas produciendo altísimas energías, que pueden permitir simular algunos eventos ocurridos durante o en las proximidades del big bang. Tevatron es actualmente el acelerador en activo más potente y costó unos 200 millones de euros.

El LHC, que es siete veces más potente, costó 5.000. El primer acelerador fue construido en 1931, por Ernest Lawrence de la Universidad de Berkeley. Tenía 10 centímetros de diámetro. El LHC tiene nueve kilómetros. Su diseñador obtuvo el Premio Nobel en 1939. Recibió el nombre de ciclotrón. Once años más tarde, en 1942, el mismo Lawrence construyó el calutrón , que es un acelerador que se empleó para separar los isotopos 235 y 238 del uranio. Ambos aparecen mezclados en la naturaleza. Pero el 238 es más abundante que el 235, que es el que resulta útil para la construcción de la bomba atómica. Con este acelerador se produjó gran parte del uranio con el que se construyó la bomba “Little Boy”, que destruyó en 1945 la ciudad japonesa de Hiroshima. En el futuro, los aceleradores serán más pequeños y todavía más potentes.

Pueden ser mil veces más pequeños. Y en vez de protones usar electrones. Pero, de momento, los aceleradores actuales son capacez de lanzar los protones a energías mucho más elevadas que los electrones. En una simulación, fueron lanzados electrones a quinientos GeV en 300 metros. Para alcanzar esta energía, el ILC necesitaría 15 kilómetros. El ILC consiste en dos aceleradores lineales enfrentados que lanzarán, aproximadamente, 10.000 millones de electrones contra sus antiparticulas, los positrones, casi a la velocidad de la luz. Las cavidades superconductoras del ILC funcionan a temperaturas próximas al cero absoluto. Dan a las partículas cada vez más energía hasta que chocan en un fuego cruzado en el centro de la máquina.

El ILC tendrá aproximadamente una longitud de 35 kilómetros. Emitirá haces de partículas que chocarán catorce mil veces cada segundo a energías de 500.000 millones de electrovoltios. Cada colisión crea una serie de nuevas partículas, lo que contribuirá a conocer las profundidades de lo que es la materia y el tiempo. En una segunda fase del proyecto se ampliará la máquina a 50 kilómetros de longitud. Su energía alcanzará el trillón (americano) de electronvoltios. Al frente de estos estudios se encuentra el Global Design Effort que es un equipo internacional de más de 60 científicos e ingenieros. Los miembros del GDE se reúnen tres veces al año en diferentes regiones e institutos involucrados en la construcción de este acelerador.

 
 

Americaeconomica.com
Internet

 

 


 


 
 
Copyright© Americaeconomica.com - All rights reserved
Asesores de Publicaciones, S.L - España