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Año X - Madrid, viernes 12 de junio de 2009
 
Opinión
 

Que quieres tu de mí

Juan A. Varde (Buenos Aires, Argentina)

Algunos pensarán en un culebrón centroamericano, otros  en uno de los más grandes éxitos de Roberto Carlos, por ahí va la cosa, así la  relación que se percibe entre  Venezuela y Brasil tiene sus idas y vueltas, zonas grises,objetivos de poder, sin embargo las últimas declaraciones del mandatario venezolano, Hugo Chávez Frías, a su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, cuando afirmó, que en una fase de nacionalización de empresas las brasileñas estarían blindadas a ese efecto menos las brasileñas, distaron de ser "una broma", tal como le platicaría luego a las autoridades argentinas, las que, como muestra basta un botón,caso Grupo Techint, cercano ejemplo de ello, que hoy carecen de un seguro político contra las expropiaciones de la administración Chavez Frías,lamentablemente, sin que el gobierno argentino ni siquiera amagara un pedido de explicaciones.

Volviendo al tema central evidentemente se fundamenta en la  fuerte caída del precio del petróleo en  respecto del año pasado, el gobierno venezolano pasó de ser una fuente de financiamiento regional a requerir asistencia económica de otros países, y Brasil está dispuesto a ocupar ese lugar.

Los factores que juegan son ecónomicos y políticos,en el primero por la sencilla razón de que está líquido, y en el segundo por qué le conviene.

En el derrotero de la crisis financiera, Brasil demostró una gran solidez macroeconómica, donde la la tan temida fuga de capitales ni siquiera le hizo cosquillas, es así que últimamente  se registró un notable ingreso de capitales extranjeros que están fortaleciendo al real frente al dólar -actualmente el tipo de cambio es de 1 dólar equivalente a 1,97 reales, cuando en diciembre un dólar equivalía a 2,50 reales- algo que es acompañado de una fuerte entrada de inversión extranjera directa de 3,4 billones de dólares en el período marzo abril.

En términos políticos, el financiamiento a sus vecinos forma parte de la estrategia de Itamaraty  direccionada a  la región,  en lo ultimos tiempos , el gobierno de Lula viene mostrando una amplia predisposición de acudir económicamente a quienes lo soliciten -vía proyectos de infraestructura o créditos para el comercio bilateral-, y no son pocos quienes requieren esta imprescindible ayuda en un contexto de crisis y con escasas fuentes de financiamiento.


La herramienta mediante la cual se instrumenta esta ayuda es el Banco Nacional de Desenvolvimiento Económico y Social (Bndes), que ya ofreció sus buenos oficios a para financiar obras en Uruguay, Paraguay, Ecuador, Argentina y recientemente, Venezuela.

El caso del financiamiento venezolano ayuda a entender por qué Chávez no tocará las empresas brasileñas: hace unas semanas, el venezolano solicitó un crédito al gobierno brasileño en torno a los 4,3 billones de dólares ?a ser instrumentados por el (Bndes) -, entre los que se destacan 732 millones para la ampliación de la red subterránea venezolana a cargo de la constructora brasileña Odebrecht. 
 

Por último no debemos olvidar que ell Senado brasileño por estos días  discute la ratificación del ingreso de Venezuela al Mercosur, que también requiere de la ratificación del Senado paraguayo.


La oposición del gobierno de Lula en la Cámara alta -donde el oficialismo no tiene mayoría- no está del todo convencida con el argumento de que Venezuela sea una democracia, cláusula excluyente para ser miembro pleno del bloque regional.


Tampoco es buena la relación entre el Senado brasileño y Hugo Chávez: en 2007 el cuerpo aprobó un proyecto de declaración cuestionando el fin de la concesión del canal venezolano RCTV por parte del gobierno venezolano -a lo que Chávez replicó calificando al Senado de "papagayo del imperio norteamericano"- y más recientemente solicitó "explicaciones" por la demora del escritor peruano Mario Vargas Llosa en el aeropuerto de Caracas.


Habida cuenta que una expropiación de una empresa brasileña por parte del gobierno venezolano sólo lograría recalentar aún más los motores, haciendo naufragar cualquier posibilidad de ingreso de Venezuela al bloque regional.-


El ingreso al Mercosur y el financiamiento brasileño hacen que la "promesa" de blindaje de Chávez a Lula respecto a las empresas de aquel país en Venezuela sea tomada bastante en serio, y en Brasil, esperan que así se mantenga, aunque realmente es una constante  el coronel venezolano nos da sorpresas.-
Lula siempre atento, ahora más que nunca.

En el escenario de la profundización del déficit, un buen día el Estado podría verse preocupantemente carente de divisas y con bajo poder de negociación para procurárselas. El recurso, en ese caso, no puede ser otro que el FMI. Fondos contingentes, pero costosos en condiciones. Ninguna de ellas (incluso las nuevas condicionalidades del FMI) la ostenta el régimen. Ninguna de las salidas juega a su favor. ¿Cuál prospectiva cabe, entonces?

 
 

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