Uno de los pilares en que se asienta la industria siderúrgica es la fabricación de electrodomésticos. Pero esta industria sigue bajando en Europa, en un momento en que la crisis económica provoca el cierre de fábricas, la reducción de horas de producción y el retraso en las inversiones. En los últimos meses, la producción industrial se redujo en un 3,5% en las dieciseis naciones que comparten el euro y en un 2,9% entre los 27 miembros de la Unión Europea. Las caídas más importantes se produjeron en Letonia y Portugal, con un descenso del 11,2 y 9,8% respectivamente. Alemania, que es la principal economía de Europa, perdió el 7,5%. Este país es también el principal exportador a nivel mundial.
La industria española de electrodomésticos de gama blanca ha perdido casi un 18% de sus empleados en siete años, lo que significa la destrucción de 3.600 puestos de trabajo. Este proceso de pérdida de empleo está en línea con la tendencia decreciente en el número de empresas, que se ha reducido en 3,4% anual, llegando hasta 267 compañías, como resultado de un proceso de reestructuración, concentración y deslocalización empresarial. Circunstancias similares se producen también en el resto de Europa. El sector de los electrodomésticos se encuentra muy ligado a la actividad inmobiliaria, puesto que el 47% de las compras de electrodomésticos se producen después de la adquisición de una casa y el 45% por la reposición o sustitución del producto. La caída de compras de las viviendas y las restricciones de los créditos al consumo son las principales causas de la caída de la venta de electrodomésticos.
En el año 2007 la cifra de negocio del sector se situó en 4.231 millones de euros, mientras que los beneficios fueron de 122,8 millones .Tres grandes grupos: BSH, Fagor y Electrolux, concentran el 70% del empleo y el 60% de la facturación. En cuanto a la producción, España ocupa el tercer lugar en la Unión Europea, precedido por Italia y Alemania. La actual crisis exige un cambio urgente en el modelo económico y productivo. Se impone un mayor apoyo al sector de bienes de equipo para que invierta en I+D+i. De momento, al menos, China se ha asegurado un lugar en el mercado mundial de electrodomésticos, con valor total de su producción de más de 150 billones de yuan, equivalentes a 18,1 billones de dólares, con exportaciones a Estados Unidos del orden del 4,2 billones de dólares. China exporta electrodomésticos a más de 180 países. Lavadoras, refrigeradores y aparatos de aire acondicionado, producidos por China, han alcanzado el 24, 16 y 30%, respectivamente, del total mundial. China se ha convertido en el tercer mayor productor de electrodomésticos del mundo, después de Estados Unidos y Japón.
En los últimos seis meses del 2007 se inició un proceso de desaceleración en el consumo. De todos modos las ventas de electrodomésticos y aparatos electrónicos aumentaron un 4,3% el año pasado.
Toda esta situación tiene su lógica repercusión en la industria siderúrgica y dentro de España en la guipuzcoana, que es donde se concentra especialmente la industria del acero, que en la comunidad autónoma vasca da empleo a 28.000 personas. Euskadi es origen del 40% del acero que se produce en España: ocho millones de toneladas anuales. En el caso del acero de horno eléctrico, este porcentaje alcanza el 70%, que representa a su vez el 10% de la producción europea. Sólo Asturias tiene mayor dependencia del acero que Euskadi. De momento la crisis ha tocado de lleno al sector en Guipúzcoa, aunque de momento sin incidencia traumática en el empleo. La merría, Zumárraga y Bergara, ha reducido la producción a la mitad desde el pasado octubre. Otro gran grupo, Sidenor, está inmerso en un expediente de regulación de empleo ( ERE ), que afecta a los quinientos trabajadores de sus instalaciones en Azkoitia, Legazpi y Elgeta, que verán modificados sus calendarios de trabajo en función de la demanda. La potente industria siderúrgica guipuzcoana está integradada en grandes grupos multinacionales, lo que ayuda a mantener el empleo en el sector. Pero si la crisis se extiende más de lo esperado, no sería de extrañar una sucesión de despidos al final del año. Arcelor-Mittal confía en que la situación mejore en el segundo semestre. En caso contrario no descarta recurrir a un ERE, aunque espera no tener que llegar a esa situación. En todo caso, nunca serían despidos traumáticos, sino bajas incentivadas, como las que ha puesto en marcha en los últimos meses para el personal comercial y de administración. Este grupo preveía reducir su plantilla en 600 efectivos en España, aunque finalmente el recorte será de 416.