El presidente Fidel Castro ha comenzado a calentar motores a falta, seguro que por prescripción facultativa, de tomar un micrófono y no soltarlo, agotado, dos o tres horas más tarde. El aparato, que se entienda.
“Reflexiones del Comandante en Jefe” ha sido el epígrafe, y luego el titular. “Condenados a muerte prematura por hambre y sed más de 3.000 millones de personas en el mundo”.
De inconfundible estilo, porque ya hasta le han cargado que otro firma por él, Fidel Castro ha recurrido mientras se recupera al viejo oficio que alguna vez en su juventud empleó como arma política.
Tampoco pierde oportunidad para arremeter contra el imperio y muy especialmente contra George W. Bush en ocasión de la reunión que tuviera el mandatario norteamericano con fabricantes de automóviles sobre el empleo del combustible alternativo.
Con toda seguridad no será esta la primera ni la última incursión en las páginas de los diarios Granma y Juventud Rebelde .
Muchos de los que le leyeron piensan también que algún que otro tema candente de actualidad local pudiera aparecer en el mejor de los momentos, aunque ciertamente las pocas veces en que se le ha podido escuchar ha primado la temática internacional.
No cabe duda ya de su recuperación, así como esa frase de un anciano que junto al estanquillo leía el análisis y le comentaba a otro a su lado: “Prepárate para lo que viene”.
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