India ha comenzado a mover sus piezas siguiendo a su socio BRIC (Brasil, Rusia, India y China) China, y trata por todos los medios de afianzar sus relaciones con la región.
Responsables de la maquinaria política de América Latina hace tiempo que consideran que deberíamos prestarle más atención a la India como una gran protagonista que asomaba en la región, no sólo por su espectacular avance en lo estrictamente económico, con números más que importantes, sino que geopolíticamente iniciaba el monitoreo de la región con patrones definidos y planificando estratégicamente sus pasos a seguir.
Recorriendo el camino abierto por China, que aumentó extraordinariamente su presencia en América Latina en los últimos cinco años, la India está descubriendo la región como un importante socio comercial, un gran proveedor de materias primas y un alma gemela en el terreno político.
El comercio de la India con Latinoamérica aumentó espectacularmente de los 1.000 millones de dólares de hace una década a los 5.300 millones d el año pasado, y según las estimaciones del Ministerio de Comercio e Industria de la India , el intercambio comercial se duplicará en los próximos dos años, para llegar a los 12.000 millones de dólares.
La India ya firmó un acuerdo comercial en la región con Chile el año pasado, y va a por más, ya que espera firmar convenios semejantes con el Mercosur y con países caribeños este año.
Por otra parte, las inversiones indias en América latina aumentarán de los 3.000 millones de dólares actuales a más de 5.000 millones este año, conviniendo en destinarlas a un espacio más estratégico que comercial, que es donde las coloca su ‘hermano mayor', China.
Así, a fines del año pasado, el Grupo Jindal, de la India , anunció inversiones por 2.300 millones de dólares en el yacimiento de hierro El Mutún, de Bolivia. Y Tata Motors, del poderoso Grupo Tata, se asoció con Fiat para producir automóviles de bajo costo en la Argentina.
Como apreciamos, sin prisa y sin pausa la India comienza a extender sus relaciones públicas y sus actividades políticas en la región. Entre otras cosas, co-fundó el grupo India -Brasil-Sudáfrica para planificar iniciativas conjuntas en las Naciones Unidas. Después de la visita del primer ministro indio, Manmohan Singh, a Brasil y Cuba en septiembre de 2006, la India también financió en gran parte un estadio de cricket en Guyana, que costó 25 millones de dólares, y ofrece 350 becas completas por año a estudiantes latinoamericanos.
La realidad es la única verdad y, hasta el momento, 16 países de América Latina y el Caribe han instalado embajadas en la capital india, evidenciando un ida y vuelta que complementará acciones en común. De esta manera, Nueva Delhi ha desplazado a Rusia en cantidad de embajadas .
"La India muestra una proyección geométrica de crecimiento y América Latina es muy importante para su estrategia", además, con seguridad, el país BRIC probablemente crezca el 10% anualmente en los próximos años.
Concienciados de que el comercio de la India con América Latina es muy inferior al que China mantiene con la región, los funcionarios indios se esfuerzan exprimiendo su bagaje de inventiva a efectos de acortar la diferencia.
Siendo la India una democracia con una política exterior sumamente independiente y compartiendo ciertos objetivos con todos los países del sur, incluyendo la ampliación del Consejo de Seguridad de la ONU para incluir a países latinoamericanos y asiáticos, este país sintoniza bien con la región, incluso mejor que China.
La India también es considerada una potencia menos amenazante que China. En América Latina es principalmente conocida por su historia budista, por los movimientos espirituales, que son cada vez más populares en la región, y por su floreciente tecnología informática y sus compañías farmacéuticas.
Además de ser una democracia de 1.100 millones de habitantes (que en dos décadas superará en población a China) y una economía floreciente, la India ofrecerá un modelo económico alternativo -basado en la exportación de servicios, en lugar de manufacturas- que algunos en la región encontrarán más atractivo que el de China.
Un jugador por demás interesante e inteligente se sumó a un juego que la región, esperemos, sabrá cómo jugarlo. No hay demasiado tiempo para equivocarse. |