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Año X - Madrid, viernes 28 de marzo de 2008
 
Opinión
 
Reservas morales de la sociedad global

Santiago José Guevara García (Valencia, Venezuela)

Antes de la crisis de los años treinta del siglo pasado, a la Economía se asignaban dos únicos propósitos: asignación y distribución de recursos. Es decir, prosperidad y justicia.

La caída del sistema y la angustia mundial, que entonces se hicieron drama general, llevaron a entrar en escena un tercer propósito, que llegó para quedarse y constituirse en el primero de la fila: la estabilidad.

No por casualidad, el mayor legado de Keynes, el salvador de entonces, fueron las llamadas políticas de estabilización. Por las razones que fuere, el campo de la estabilidad se convirtió en lo que los americanos llaman the main stream, la corriente principal de ejercicio y aplicación del conocimiento económico.

Y ello sigue siendo así. Ahora, en una nueva dimensión. La estabilidad se enfrenta a un entorno más complicado, con otro tipo de variables y escenarios de riesgo global evidente.

La estabilidad es hoy un complejo, más allá de lo económico y político, que hace realmente preocupante el tema. A las mayores o menores turbulencias del nudo duro de la economía global, se unen situaciones ligadas a la falta de justicia, la inevitable dialéctica entre lo global y las identidades locales, los particularismos culturales, la desmilitarización de lo militar, los complejos escenarios geopolíticos, los errores y manejos políticos equivocados, etc.

A la crisis económica actual, se agregan los fundamentalismos religiosos, el terrorismo, las guerras de resistencia de diversa intensidad, la nueva y cambiante geopolítica y el populismo y  relativización de la democracia; que representan una aterradora deconstrucción del mundo conocido, que no serán resueltos con el manejo corriente, basado en mecanismos económicos o político-institucionales.

Hemos enviado, a través de un largo correaje que espero haya funcionado, a SS el Papa Benedicto XVI, un corto escrito en el cual refiero mi opinión sobre el manejo de buena parte de los problemas que hoy contribuyen al desasosiego de la humanidad, desde Nueva York y Washington, hasta Pekín y el Tibet, pasando por las capitales europeas y el medio Oriente. Sin excluir Latinoamérica.

Proponemos que “las reservas morales de la sociedad global”; es decir, los individuos e instituciones de proyección universal relacionados con el cultivo del espíritu y el intelecto (iglesias, sistema educativo básico, centros de educación superior, intelectuales, cultivadores de las bellas artes y el amplio mundo de los artistas de cualquier naturaleza) se propongan constituirse en foro virtual permanente, liderado por el propio Papa, para el diseño estratégico de soluciones no convencionales a los múltiples, diversos y terribles problemas actuales y futuros en los campos de la paz, la estabilidad, la justicia social, la cultura universal y el respeto a los particularismos culturales.

Igual, un gran foro mundial presencial del Papa; líderes religiosos diversos; Unesco; todos los premios Nóbel; rectores de universidades de importancia mundial, artistas, etc., bajo términos a definir, para un interesante escenario de orden espiritual e intelectual. Ese foro podría denominarse “Acción de las reservas morales de la sociedad global a favor de la paz, la estabilidad y la justicia”.

Y, para reivindicar al Papa de la reciente acusación de Al-Qaeda, debería permitírsele ser el promotor de la convocatoria.

 
 

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