a
 
Año X - Madrid, viernes 28 de marzo de 2008
 
Opinión
 
Que los cumplas

Juan Varde (Buenos Aires)

Sentados a la mesa, agua mineral, saladitos, con algo de cotillón, sin rostros felices, eso sí, con constantes quejas de Paraguay y Uruguay por asimetrías comerciales que los muestran relegados ante los demás socios, con fuertes desacuerdos en lo que respecta a las políticas aduaneras y sin una definición precisa sobre la posible entrada de Venezuela al bloque, el Mercosur (conformado por la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) cumple 17 híbridos años años desde su formación sin haber cumplido casi ninguno de sus objetivos, como hemos analizado en largo tiempo atrás, Mercosur sólo una entelequia.

Seguramente la torta faltó a la cita, el brindis la acompañó, lo único concreto las persistentes protestas internas por la promesa incumplida de la unión aduanera, la indefinición por el ingreso de Venezuela y la falta de avances significativos en el frente externo que afectan al proceso integrador. A pesar de las contrariedades, en la mayoría de lo casos derivadas del ojo en el agujero de los representantes técnicos a la hora de soportar por los intereses de cada país, los gobernantes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay dan nueva vida cada seis meses el "espíritu de Asunción", la vocación de unión política y económica que dio luz al bloque el 26 de marzo de 1991 en la capital paraguaya, sólo pour le galerie, ya que la realidad muestra la ineficiencia, ineficacia, y como en otras tantas situaciones, la voluntad de privar del bien común del bloque, anteponiendo lo mezquino de cada páís en particular, especialmente Brasil y Arentina.

En aquella jornada fundacional e inspirados por el proyecto comunitario europeo, los cuatro socios del cono sur propusieron constituirse en pocos años en una "unión aduanera perfecta", objetivo, que tomó forma más definida en 1994 en la cumbre de Ouro Preto (Brasil), sigue sin definirse, a la espera del buen pastor, ó de que algún iluminado, si es que lo hay por estas tierras que de una buena vez, se digne a concretarlo.

Todavía, recuerdo el bolero del maestro Armando Manzanero, el bloque aún discute la letra de lo que será su código aduanero y el mecanismo con el que distribuirá la renta aduanera, lo que permitirá la libre circulación de bienes y la eliminación del cobro del doble arancel. Sin embargo, aún persisten las barreras comerciales puertas adentro, lo que conlleva a una singular y determinante protesta , sobre todo de parte de las economías menores del bloque, las de Uruguay y Paraguay.

Ambos países plantean firmemente en las juntas semestrales del bloque su constante desagrado debido a que la constitución del Mercosur no ha supuesto la eliminación gradual de las asimetrías de desarrollo respecto a Argentina y Brasil, lo que en parte se debe a la falta de avances hacia la perfección de la unión. Paraguay y Uruguay juegan convencidos que no han logrado mejoras sustanciales en sus economías por la incapacidad propia del bloque para conseguir tratados significativos con otros mercados y la imposibilidad de sus socios de alcanzar acuerdos con terceros, sin dudas en directa alusión a los dos grandes -Argentina y Brasil-.

Desde su creación, el bloque, a pasos de tortuga ha determinado acuerdos de libre comercio principalmente con sus vecinos andinos y, en tierras lejanas, casi nada, rescatamos el firmado con Israel a finales de 2007, pero el gran reto, la asociación política y comercial con la Unión Europea (UE), donde el dime y diretes es cosa de todos los días, y el tiempo pasa. El acuerdo con la UE, el principal destino de las exportaciones de los suramericanos, se negocia desde 1999 pero las conversaciones están a foja negativa desde hace un año por la insistencia de la Zona Euro en dar prioridad al logro de resultados en la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Otro frente que espera ser abierto es el de los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) horizonte más que promisorio, pero mejor que decir es hacer. En cuanto a una determinación política económica estratégica como lo es el ingreso pleno de Venezuela, acordado hace dos años y que aún no ha sido ratificado por los Parlamentos de Brasil y Paraguay para hacerse efectivo, estimamos que esta situación por demás indefinida desembocaría en un nuevo melange que produciría un nuevo resquebrajamiento político no sólo en el bloque sino que afectaría a la región.

No pocos observasn en la incorporación de Venezuela una posibilidad de contener el huracán caribeño que representa el presidente Hugo Chávez Frias para la región, otros por el contrario estiman que la confirmación arrastrará un sinnúmero de inconvenientes al núcleo del bloque. Sin embargo, y tal lo convenido en lo estratégico, la herramienta petroleo energía con que cuenta el presidente venezolano jugará un factor importantísimo, de ser así, las piezas negras comienzan la partida, será así.

 
 

Americaeconomica.com
Internet

 

 


 


 
 
Copyright© Americaeconomica.com - All rights reserved
Asesores de Publicaciones, S.L - España