En nuestros trabajos en apoyo al ejercicio del alto gobierno, relanzados en una línea de trabajo establecida en 1989, nos interesábamos por una mínima formalización de los muy específicos procesos de toma de decisiones gubernamentales. Nuestros “árboles de problemas de gobierno” fueron una de las concreciones prácticas.
Recientemente retomamos la práctica para realizar un diagnóstico cualitativo escalonado, basado en propuesta analítica inicial nuestra, también resultado de consultas, y varios grupos progresivos, consultados electrónicamente, que se expresa, para presentación, en una aproximación a un Árbol de Problemas de Gobierno.
La segunda ronda de resultados concluye preliminarmente que en el momento actual -e inmediato- el problema político y económico nacional central es el avance estratégico de la posición política de Hugo Chávez Frías. Ello, por el carácter dicotómico de la economía venezolana actual: una economía organizada históricamente con base en el funcionamiento –limitado, hay que decirlo- del mercado y la democracia y un proyecto oficial radical, basado en un avasallante intervencionismo estatal y una creciente hostilidad hacia la iniciativa privada, nacional y ahora también internacional, con base en un proyecto político personal totalitario, de base militarista y prácticas populistas.
El análisis se puede sintetizar de la siguiente manera: el problema se explica por causas asociadas a los resultados del referéndum del 15F, la ausencia de un cuerpo político opositor sólido, la presencia de un discurso oficial exitoso en vender la idea de la inexistencia de crisis económica, la “venta” de una supuesta acción de gobierno por el oficialismo y la falta de otra opción de país precisa y superior cualitativamente, el momento actual e inmediato. También señala, en el nivel de los efectos, que estos se pueden situar en tres niveles, que confluyen en un deslizamiento hacia restricciones de todo tipo de alto riesgo para la sociedad y todas sus esferas.
Un primer nivel de efectos permite conocer que el régimen está 1º) obteniendo ganancias políticas; 2º) anticipando ventajas electorales; 3º) eludiendo la crisis y sus responsabilidades por la conducción económica; 4º) radicalizando su proyecto, y 5º) arrinconando (menoscabando) la política democrática alternativa. Como consecuencia de esas situaciones, están presentes riesgos diversos y la necesidad de preparación para: 1º) la posibilidad de un avance significativo, a un estadio superior, de la pretensión de totalitarismo de Hugo Chávez y su régimen; 2º) nuevas pérdidas electorales de los sectores democráticos; 3º) costos sociales y efectos políticos y económicos mayores derivados de la crisis; 4º) la instauración del miedo como factor de contención política; y 5º) dificultades para cualquier iniciativa política democrática.
El análisis, en curso de realización, se inició por la especificación de la percepción de diversos agentes acerca de la comprensión del momento político y económico nacional, a partir de la actual ola de intervenciones, confiscaciones y estatizaciones; desatadas, precisamente, cuando se esperaba una respuesta estructurada del Gobierno a la situación de crisis económica nacional, ya presente; de acuerdo, no a las percepciones de los venezolanos, sino de indicadores objetivos de diversas variables relacionadas. Sin ánimo de adelantar acciones de respuesta, que no se han podido discutir colegiadamente, luce evidente la necesidad, por los sectores defensores de la iniciativa privada y el progreso, de asumir un enfoque, digamos de economía política, que incluya las inevitables consideraciones sociales, políticas, institucionales y culturales. Cargándole a la importancia de la política en ese manejo, también parece evidente la necesidad de una nueva política democrática nacional, con exigencias de efectividad, que responda al abusivo manejo oficial y supere las limitaciones de la vieja manera de hacer las cosas.