Se entiende por construcción sostenible aquella que tiene como finalidad el ahorro energético y el respeto por el medio ambiente. En este sentido ha tenido lugar, en fecha reciente, en Londres, la Feria de Eco Build, la Feria de la Construcción Verde. Materiales, productos y servicios, dentro de las necesidades de la construcción sostenible han sido expuestos. Molinos de viento de eje vertical, tejas y elementos de sombra con solar fotovoltaico integrado, placas solares fotovoltaicas flexibles, sistemas de calefacción y de climatización de alta eficiencia, materiales procedentes del reciclado, pavimentos de cristal reciclado, neumáticos y madera reciclada,... han sido algunos de los elementos de exposición y de debate.
En fecha próxima, tendrá lugar en Bogotá (Colombia), un congreso sobre todos los aspectos del cambio climático. El clima ya ha cambiado en nuestro planeta. Y es posible, incluso probable, que va a cambiar más en un futuro próximo. La Organización Meteorológica Mundial de Naciones Unidas ha constituido lo que se llama el IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático, sus siglas en inglés). Con una relativa periodicidad, este Panel elabora un informe. Antes de 1700, la población de nuestro mundo era de sólo 500 millones de personas.
El progreso de la Medicina y las mejoras higiénicas hicieron que en 1950 la población alcanzara los 2.500 millones de personas. En julio de 2007 ya éramos 6.600 millones de habitantes. Y esta población dispone cada día más de una serie de elementos que hacen, que su consumo energético aumente considerablemente. Y la energía, en gran medida es de origen fósil: carbón, petróleo y gas. Pero estas fuentes de energía, algún día, antes o después, se acabarán. Las llamadas energías renovables pueden ser un complemento, indudablemente importante, pero sólo un complemento. La energía nuclear por fusión no está conseguida todavía a nivel industrial. La energía nuclear por fisión tiene muchos problemas.
No es el menor el de los residuos nucleares. En esta línea, una construcción comprometida con el ahorro energético y con el respeto al medio ambiente resulta totalmente necesaria. Por eso son cada vez más los edificios que solicitan el emblema LEED, que certifica la adopción de una serie de medidas dentro de estas líneas. En 1995, en el segundo informe sobre el cambio climático del IPCC se colocaba al hombre como principal responsable del cambio climático y estimaba un incremento medio de dos grados centígrados para el año 2100 y un aumento medio de 50 centímetros del nivel del mar.
El dióxido de carbono se ha convertido en uno de los productos químicos más citados y más temidos de nuestro tiempo. Se le considera como uno de los responsables más importantes del calentamiento global. Se produce siempre que se quema algo que contiene carbono. Se estima que existen entre dos y tres billones de toneladas de CO2 en la atmósfera, lo que representa una concentración de 350 partes por millón (ppm). Hace 250 años, la concentración era de 280 ppm. Parece que hoy aumenta al ritmo de 1 ppm. Y no es solamente el CO2 el único gas de efecto invernadero. Otros son también el vapor de agua (H2O), el monóxido de carbono (CO), el metano (CH4) y el óxido de nitrógeno (N2O). Reducir la concentración de todos ellos es uno de los temas más importantes, si queremos reducir las consecuencias del cambio climático. Pero como ha escrito el físico Freeman Dyson: “¿Es más importante el efecto directo del aumento de dióxido de carbono sobre la producción de alimentos y sobre los bosques que el efecto sobre el clima?”.