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Año VII - Madrid, viernes 5 de mayo de 2006
 
Perspectiva energética de la región
 

Biocombustibles en América Latina y el Caribe

Álvaro Ríos Roca*

 

Durante el mes de abril, con el decidido apoyo del Gobierno de Brasil, se ha desarrollado un Seminario Regional de Biocombustibles. En el mismo han participado 18 países de América Latina y el Caribe, donde no sólo Brasil ha confirmado su liderazgo mundial en este tema, sino también casi todos los países han expuesto sus realidades y visiones sobre esta temática y donde ha quedado muy claro el decidido impulso que se está dando a este tema en la región.

A continuación, algunos aspectos relacionados a las conclusiones que la Organización Latinoamericana de Energía (Olade) ha podido rescatar, sobre el norte que deberían tener en los países de la región respecto a los programas de biocombustibles que se están lanzando.

No cabe ninguna duda, que los biocombustibles son una transición al futuro en materia energética. Es decir, que constituyen una especie de puente entre el petróleo/gas y los energéticos renovables del futuro como son los hidrógeno/celdas combustibles.

Los procesos de incorporación de la producción, transporte, distribución y comercialización de biocombustibles, dentro de las matrices energéticas de los diferentes países, son de muy largo plazo. El tratar de acelerar la penetración, sin una adecuada planificación y marco regulatorio bien fiscalizado, puede resultar en una estrategia boomerang sobre las políticas energéticas que se están tomando y llevar al fracaso del programa.

Los biocombustibles, como el etanol y el biodiesel, deben ser considerados como commodities . En tanto las legislaciones de los diferentes países del mundo abran más sus opciones al uso de estos en procesos energéticos, se generará exceso de demanda, que inmediatamente impactará sobre los precios. En consecuencia, tendremos precios oscilantes y especulativos muy pegados a los precios de los combustibles alternativos como son la gasolina y el diesel, provenientes del petróleo.

Lo anterior nos debe llevar a pensar que el beneficio de desarrollar los biocombustibles no viene por un proceso de encontrar productos necesariamente mucho más económicos respecto a los combustibles tradicionales, a no ser que se regule su precio y se restrinja su libre comercialización, exportación o importación; situación no recomendable.

Uno de los beneficios de introducir los biocombustibles es, sin duda, tener una diversificación en la matriz energética, en caso de que la situación del petróleo y sus derivados se torne más complicada y conflictiva en los próximos años. Diversificar es una consigna.

Otro de los beneficios es que constituye una opción de reducción de la contaminación por gases de efecto invernadero (con excepción de Brasil, donde el etanol y el biodiesel ya forman parte de la matriz energética). En los países de América Latina y el Caribe estas sustituciones pueden muy fácilmente calificar como proyectos del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), al evitar la generación de CO2 con combustibles tradicionales.

De la misma manera, la producción de biocombustibles involucra una gran cantidad de mano de obra local, con diverso grado de preparación para cubrir necesidades agrícolas, energéticas, comerciales, tecnológicas, de control de calidad, etc. Es decir, que se fomenta la creación de mano de obra, situación que no ocurre con el petróleo y el gas natural, actividades extractivas, que son fuentes más bien rentistas, con dantescas inversiones, pero que generan muy escaso empleo y si lo hacen, es demasiado especializado y generalmente viene de afuera.

Para los países deficitarios en la producción y abastecimiento de productos como diesel y gasolina, resulta en un ahorro de divisas, al tener que dejar de importar estos productos, fruto del reemplazo que se disponga en las mezclas establecidas en los marcos normativos.

Igualmente, en los países que producen y son autosuficientes en gasolina y diesel, la producción de biocombustibles debe generar excedentes exportables de crudo y derivados que generan divisas e ingresos para las distintas economías

Otro beneficio del etanol viene por su uso como aditivo (oxigenante) en reemplazo del MTBE, que es un compuesto fósil que se importa en la mayoría de los países de Latinoamérica y el Caribe. Este efecto económico se debe sumar al efecto contaminación en los suelos y aguas que trae el uso del MTBE.

La introducción de biocombustibles requiere de una estricta voluntad política, con visión de muy largo plazo sobre los objetivos señalados, donde la concertación institucional de ministerios y otros organismos de gobierno, resulta vital. La participación y compromiso del sector privado es también fundamental para el éxito del programa.

Fuera de la voluntad política, coordinación interinstitucional y activa participación del sector privado, se requiere además de marcos regulatorios claros que incentiven la participación de los diferentes actores, donde se den incentivos tributarios iniciales y se determine claramente el tipo de las mezclas realizar.

 

* Álvaro Ríos Roca, es el actual secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade) por el periodo 2006-2008. Ex ministro de Hidrocarburos de Bolivia. Experto en áreas relacionadas con el sector energético que le ha permitido desempeñarse como asesor en varios proyectos energéticos internacionales, conferencista, analista y articulista en varios medios de comunicación de América Latina. Estudios de Ingeniería Química en EEUU.

 
 

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