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Año VII - Madrid, viernes 5 de mayo de 2006
 
Opinión
 
Frágil escenario

Juan Varde (Buenos Aires)

Lamentablemente al Mercosur, cada vez más proclive a su fragmentación, le queda muy poco aire, se extingue. Tabaré Vázquez pudo, quizá, cometer la impericia de la premura, pero marcó la dirección por la que se encamina Uruguay. La opinión generalizada de la dirigencia uruguaya es que el Mercosur ha traicionado sus principios fundacionales, se ha encerrado en sí mismo, desprecia a los socios más pequeños y se alejó de las oportunidades que el mundo brinda, del comercio internacional y de las inversiones. Una opinión que, sinceramente, no está demasiado alejada de al realidad.

Como si fuese poco, en Iguazú se reúnen Lula da Silva y Kirchner,  preocupados por la decisión de Evo Morales. Nadie invitó a los socios menores del Mercosur, a pesar de que ellos también tienen crisis energéticas, estructuralmente más importantes que Brasil y Argentina. Mientras, Tabaré se reúne con Bush para fortalecer sus relaciones bilaterales y Duarte Frutos recibirá al presidente de Taiwán.

El conflicto argentino-uruguayo por las papeleras no hizo mas que llevar a la superficie lo que se agitaba en las aguas subterráneas en el bloque: la Argentina no tuvo con Uruguay ni la comprensión ni la generosidad que Brasil  sí mostró con Argentina en varias oportunidades, y la inutilidad comercial,  se convirtió en impotencia política.

Raro escenario en el que el progresismo de América Latina, que no es del mismo matiz en todos los países, está socavando la convivencia pacifica del subcontinente, devaluando paso a paso su democracia, su sistema de libertades y, lo que es peor, dejando escapar una oportunidad única en oportunidades de desarrollo y progreso económico para el bien de sus habitantes.

El Mercosur no sólo nació para promover un mayor intercambio comercial entre sus países miembros, sino para proyectarse a la integración en el mundo.

La conclusión es que Brasil y Argentina, acaban de firmar un trato de salvaguardias que limita el comercio entre ellos y que podría extenderse hacia Uruguay y Paraguay. Luego de 20 años de palabras y palabras, no hay nada concreto, todo es pura retórica.

Últimamente, se agregó un marcado sesgo ideológico al bloque. Hugo Chávez es la mejor expresión de esa posición; se retiró de la CAN, por que dos de sus miembros, Colombia y Perú, iniciaron conversaciones con EEUU para suscribir un TLC, amenazó, además a los países del Mercosur con la expulsión, -y eso que su país no es miembro pleno aún del bloque- de cualquier nación que inicie negociaciones de TLC con Washington. Sin embargo, Chávez, sin consultar con nadie, firmó con Fidel Castro y Evo Morales un tratado de libre comercio. Hay que recordar que tanto Venezuela como Bolivia disponen de las mayores reservas energéticas de la región.

¿Por qué el Mercosur no trató el conflicto del corte de los puentes entre la Argentina y Uruguay, que hubiese significado una reunión del Mercosur por las papeleras? Nada de eso hubo, a pesar de ser ésta la primera instancia para dirimir cualquier situación conflictiva. Las decisiones de la alianza se toman por consenso y Argentina y Uruguay podían haber expuesto sus posturas. Brasil difícilmente hubiese tomado partido por uno u otro país (¿recuerdan nuestro artículo de opinión:  “El Mercosur: no más que una entelequia”?). http://www.americaeconomica.com/numeros4/257/reportajes/varde257.htm Por el bien de la región esperamos que la realidad supere al ostracismo.

 
 

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