Un reciente foro de energía en el que pudimos participar muy recientemente en Shangai (China), nos ratifica muy contundentemente que el crecimiento económico global está siendo liderado por las altas tasas de crecimiento de los países asiáticos y muy particularmente de China e India.
Desde hace varios años, resultado de la apertura económica, China viene sosteniendo tasas de crecimiento promedio del PIB cercanas al 9%. Para efectos de comparación únicamente, si un país latinoamericano o del Caribe creciera a este ritmo por varios años, esto no afectaría a la realidad económica mundial. Pero si consideramos que China tiene entre 1.200 y 1.300 millones de habitantes, estas tasas de crecimiento sí se dejan sentir en la economía mundial, así como en la demanda de materias primas y por supuesto de energía.
A continuación, presentaremos algunas tendencias y reflexiones sobre la realidad del petróleo en China y sus implicaciones en la energía global del petróleo y la alternativa tecnológica que se avizora.
Las estadísticas nos señalan que en China se consume entre uno y dos barriles promedio por año por habitante. Esta cifra, para efectos de comparación, llega entre cuatro y cinco barriles para los países de Latinoamérica y el Caribe, entre 14 y 15 para los países europeos y entre 24 y 25 para EEUU.
La futura realidad china nos indica que en los próximos 15-20 años el gigante asiático pretende adoptar estándares latinoamericanos de consumo y por qué no, mas adelante estándares de consumo de Europa o EEUU. Esto sin duda que producirá una alta presión en la demanda de petróleo, especialmente para uso en el sector transporte.
Esta tendencia se ve reflejada también en otro tipo de estadísticas, que nos señalan que en 1996 China importó 20 millones de toneladas de petróleo, mientras que una década después, es decir en 2005, se importaron aproximadamente 150 millones de toneladas. Para el año 2010, se estima que China importará el 56% de su consumo, llegando a ser el segundo importador después de EEUU.
No en vano se escucha mencionar a altos funcionarios de China que el petróleo es y será la sangre de su economía y que la diplomacia del petróleo será vital en el norte que se han trazado y que vienen impulsando con marcada voluntad.
Entre los acuerdos que ha alcanzado China con la Organización Mundial del Comercio (OMC), está establecido que mañana, 11 de noviembre, este país debe abrir su mercado mayorista para el petróleo y sus derivados a empresas extranjeras de energía. Estas últimas tendrán derecho a comercializar productos derivados del petróleo, pudiendo construir sus propios sistemas de almacenamiento y cadenas de venta y distribución dentro de un mercado abierto.
Esta apertura de mercado al sector privado internacional para los derivados del crudo (tendencia que China viene dando en otros segmentos de su economía desde hace más de dos décadas) sin duda que introducirá competencia, pero también oportunidades y desafíos que dinamizarán mucho más el mercado de los combustibles en su mercado interno. Según información extraoficial, por falta de energía, en ciertas regiones y provincias -cuyo suministro no se ha atendido oportunamente- se ha frenado de alguna manera un mayor crecimiento económico que el obtenido hasta la fecha.
Sin duda que ante este escenario, la tecnología tendrá que avanzar muy rápidamente hacia otras fuentes energéticas para así poder copar este dinamismo y esta nueva realidad energética mundial. Es importante recordar que lo que ocurre en China también arrastra a otras regiones del planeta. Por ejemplo, el crecimiento sostenido de América Latina de los últimos años se debe en una parte a la demanda de materias primas y productos demandados por China y también por India.
Como el petróleo y sus derivados continuarán como la fuente prioritaria de energía en los próximos 20 años, la tecnología trabajará para poder extraer económicamente y en forma cada vez más limpia (descarbonización e hidrogenización de la energía) los -o parte de los- más de cuatro trillones de barriles de petróleo que se sabe que existen en: 1) Medio oriente; 2) En otras fuentes de energía convencional; 3) En reservas costa afuera ( offshore ); 4) En reservas en el Ártico; 5) En procesos complejos de recuperación mejorada de campos; 6) En bitumenes pesados; y 7) En los denominados shale oils .
A la fecha, desde el inicio del ciclo petrolero se ha consumido un trillón de barriles en aproximadamente 120 años. En cuánto tiempo se consumirán los otros cuatro trillones, será en parte determinado por el comportamiento económico futuro de China, India y los países asiáticos así como por la tecnología que se vaya desarrollando.
* Álvaro Ríos Roca, es el actual secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade) por el periodo 2006-2008. Ex ministro de Hidrocarburos de Bolivia, experto en áreas relacionadas con el sector energético que le ha permitido desempeñarse como asesor en varios proyectos energéticos internacionales, conferencista, analista y articulista en varios medios de comunicación de América Latina. Estudios de Ingeniería Química en EEUU.
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