Tal y como suele decir, medio en broma y en total seriedad, mi fraterno Gregorio Arroyo (GA), los cubanos ahora mismo están haciendo un ejercicio visual similar al de los pollos. Es decir, explotando esa poco común facultad de poder fijar la vista en dos objetivos completamente diferentes gracias a esa visión de 360 grados.
A menuda conclusión llegó GA en su primera visita a la isla cuando de repente, en la terminal aérea internacional José Martí, se encontró con que desde dos esteras opuestas comenzaban a salir maletas y bultos del mismo vuelo.
Válida la reflexión o imagen para asegurar que la inmensa mayoría de los habitantes de la isla, día por día, intentan fijar la acuciosa mirada en la ya avisada y no menos prolongada recuperación del líder histórico de la revolución iniciada a principios de 1959, mientras que por otra parte –algunos aseguran que con mayor pasión- los movimientos físicos y de palabra del general de Ejército Raúl Castro, el hombre designado provisionalmente el pasado 31 de julio para darle continuidad a un régimen más “fidelista” que socialista. Muy amplio y variado este último concepto, mientras que el primero nadie lo pone en duda.
Cazas de combate rusos Mig-21 ya sobrevuelan la capital en los ensayos para la parada militar el próximo 2 de diciembre, fecha en que las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) arriban al medio siglo de vida, pero además el día que el propio comandante seleccionó para festejar su aplazado 80 aniversario el pasado 13 de agosto. Con cierta regularidad, los fines de semana se cierran determinadas vías al tránsito y se prohíbe la circulación de vehículos en la Plaza de la Revolución, escenario del desfile militar.
¿Estará Fidel Castro en condiciones de salud para tales festividades? ¿Existe algún plan para al menos hacer breve acto de presencia en algunas de las actividades? Aventurarse temerariamente desde esta columna cuando aún restan unos 20 días es como para pensarlo una sola vez y dejar que el tiempo decida.
Un año antes de la conocida “Proclama del Comandante en Jefe al pueblo de Cuba” del 31 de julio, la fundación Oswaldo Guayasamín le había consultado al mandatario los propósitos y objetivos del homenaje a sus 80 años de existencia, y las propuestas debieron ser aceptadas. De ahí que en la Proclama, el comandante decidiera aplazar las actividades debido a la reciente y compleja intervención quirúrgica de sólo unos días atrás.
El tiempo ha transcurrido y la Fundación acaba de dar a conocer en esta ciudad que el propósito será llevado a vías de efecto entre los días 28 noviembre y el 1 de diciembre. Fundamentalmente se centrará en una exposición, un concierto y un coloquio, todos vinculados a la vida y obra del mandatario.
En la convocatoria, sus organizadores han advertido que “él decidirá la circunstancia en que le sea posible acompañar a quienes estaremos aquí, en La Habana, participando en este homenaje por sus 80 años”.
Mientras tanto, y en lo que resta de tiempo, el cubano no le pierde pie ni pisada al acontecer nacional. Mira y piensa en todas las direcciones. Razones no le faltan. Tertulias por doquier analizan y hacen predicciones. Desean mayor prosperidad y sin ingerencias. Observan lo esporádico y referido a Fidel y miran, leen y escuchan a Raúl. Y siguen pensando mientras se enfrentan al casi siempre aciago día a día. |