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Año IX - Madrid, viernes 2 de noviembre de 2007
 
Opinión
 

Objetivo: el liderazgo regional

Juan Varde (Buenos Aires)

La sucesión de hechos que se vienen desarrollando  confirma la carrera que protagonizan Brasil y Venezuela por el liderazgo del Cono Sur.

Así despierta Brasil, y en una jugada clave decide duplicar en 2008 el presupuesto destinado al equipamiento militar para recuperar, según las fuentes, su poder regional, incrementando su poder disuasivo, negando, por supuesto, que en realidad lo sea para contrarrestar el poderío de otros países, en franca alusión al Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.

Para el presidente brasileño, es preciso que las Fuerzas Armadas recuperen prestigio y poder. El ministro de Defensa, Nelson Jobim, considera que esa reacomodamiento militar permitirá superar desventajas regionales.

No obstante, en Brasil insisten en señalar que ese esfuerzo no tiene relación con la necesidad de contrarrestar a otros países. Jobim negó que se trate eventualmente de contener a Venezuela. "Todos nuestros vecinos son socios y amigos", frases pur le galerie .

Lo que en realidad  preocupa al Palacio del Planalto y a los altos mandos brasileños es la parsimonia  militar de Brasil frente a los gastos de defensa de otros países sudamericanos. El plan es aumentar el potencial militar brasileño "de disuasión" y, al mismo tiempo, vincular el rearme al desarrollo de la industria nacional, a la que abordarán con tecnología de punta,  como proveedora privilegiada de los insumos y equipos. Situación que da respuesta a por qué el nuevo presupuesto militar es el más abultado de los ya enviados durante los cinco años de Presidencia de Lula.

El proyecto de ley, que comienza a discutir la Comisión Parlamentaria Mixta de Presupuesto, prevé una inversión en el área militar de 2.585 millones de dólares en 2008, contra los 1.100 millones de este año. Esta suba de casi el 120% se explica por el programa de renovación de equipos y de infraestructura. Por sí solo supera la inversión prevista en conjunto para las áreas de Educación, Salud, Previsión y Desarrollo Social.

Incluidos los fondos para pagos de salarios, beneficios y mantenimiento de edificios, los recursos totales para las tres armas pasarán de los 3.400 millones de dólares actuales a 4.800 millones de dólares en 2008.

Con un Ejército de 190.000 militares, una Marina de 48.600 hombres y la Aeronáutica de 73.500 efectivos, Brasil posee las fuerzas armadas más numerosas de la región. Sin embargo, se denotan considerables desajustes operativos que, comparados con Chile, Perú y Venezuela, estarían en desventaja. De acuerdo con informaciones oficiales, de las 719 aeronaves que poseen los aeronáuticos, sólo vuelan 267,  la fuerza carece de misiles aire-aire de medio alcance, de misiles aire-superficie, helicópteros de ataque y de bombas inteligentes. Los militares brasileños estiman, no sin preocupación,  que ese arsenal bélico figura en los inventarios de Perú, Venezuela y Chile.

Algo parecido ocurre con la infraestructura naval de guerra: menos de la mitad de los navíos de combate están en condiciones de ser usados. Es más: en los próximos tres años tendrán que dar de baja a un 20% de la flota. Las quejas del Ejército se refieren a las deficiencias de la artillería antiaérea, con tanques que se remontan a los años 70,  o que se compran de tercera mano, cuando -según dicen en esa fuerza- Chile tiene los de última generación.

El plan inmediato del Ministerio de Defensa es atender los requerimientos de la Fuerza Aérea, que recibirá casi un cuarto de las inversiones previstas para 2008: unos 540 millones de dólares. En segundo lugar está la Marina, con 200 millones de dólares, donde se incluyen navíos, tecnología de uso naval y sistemas de comunicación e inteligencia.

Lo notable del rearme brasileño es el consenso que despierta entre las más diversas expresiones políticas nacionales, desde la ultraderecha a la izquierda más radicalizad.

Así,  el diputado federal y líder del PSOL,  una de las organizaciones de extrema izquierda del país, Chico Alencar, asintió: "El destino de las Fuerzas Armadas es de grandeza y espíritu público", al tiempo que reclamaba al Gobierno que no retenga las partidas presupuestarias destinadas a Defensa.

Actualmente, Venezuela destina 2.084 millones de dólares al gasto militar, el servicio militar es obligatorio y, contradiciendo el discurso militarista de Hugo Chávez Frías, el país sólo aporta a Defensa el 1,2% de su PIB.

Esta alocada carrera armamentista se filtra y lentamente comienza a afectar políticamente a la región. El Congreso brasileño desconfía de Venezuela y cada vez las versiones de que no aprobaría  su incorporación al Mercosur son más fuertes. Recordemos que el Parlamento brasileño tiene en sus manos tan trascendente determinación, con lo que ello implica.

 
 

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