a
 

Año IX - Madrid, viernes 16 de noviembre de 2007

 
Opinión
 
La cohesión social en la XVII Cumbre Iberoamericana

Santiago José Guevara García* (Valencia, Venezuela)

En la práctica, “cohesión social” dice mucho y no concreta nada. Limitarla a lo económico; o peor, a la política social, es hacerla depender de acciones incompletas, reactivas y accesorias, sin base conceptual apropiada y, al final, no resolver la problemática.

La Comisión Europea apunta a su definición: “prevenir y erradicar la pobreza y exclusión y promover la integración y la participación de todos en la vida económica y social”. Dos esferas y fines diferentes, no necesariamente interrelacionados y ausencia de la gran pregunta: cómo lograrla.

Según Enrique Iglesias, el tratamiento del tema por la Cumbre, no sería “sino la punta de un iceberg”, precedido de variadas discusiones. Nadie dice si esas precedencias reconocen las características precisas del entorno regional, el “estado del arte” de las teorizaciones sobre su desarrollo y las enseñanzas del último medio siglo de historia económica.

La América Latina actual no es cualquier situación: entorno polarizado; izquierdización populista; gobiernos autoritarios; movimientos sociales disociadores; irrupción de una geopolítica transcontinental aupada por Chávez y Ahmedinejad; enfrentamiento entre propuestas integracionistas excluyentes; nuevo aire del costoso armamentismo y relativización de la democracia, con conceptuaciones de conveniencia apoyadas en mercenarios y cabilderos europeos y americanos o “institucionalistas” acomodaticios o pusilánimes.

De igual forma, no lo es para la infusión de nuevos aires teóricos: el énfasis convencional, plasmado en el “Consenso de Santiago”, promovido por el WEF este mismo año, en palabras de John Lipsky , First Deputy Managing Director del Fondo Monetario International (FMI) es que "la agenda familiar de reformas estructurales para aumentar la productividad es aún esencial". Nada respecto a remedios microeconómicos a las “fallas de coordinación” y políticas para la concreción territorial del crecimiento.

Finalmente, no se reconocen las enseñanzas cardinales de la historia: 1º) se ha crecido más en condiciones proteccionistas del sector privado y políticas públicas de fomento que en períodos liberalizadores y 2º) el común denominador en los casos exitosos es la acción estatal de apoyo al mercado, el fomento a las exportaciones y la garantía de condiciones satisfactorias de gobernabilidad, vía estabilidad institucional y acuerdos políticos o parlamentarios amplios.

¿Cómo lograr la “cohesión social” deseada? Respondimos parcialmente en el artículo anterior, en lo que toca a la primera esfera. Agregamos, respecto a la segunda: con convivencia, tolerancia y gobernabilidad. La perversa ideologización por políticos afectos al llamado ‘Socialismo del Siglo XXI' o a la panoplia de “nuevos movimientos sociales”, partidarios de proyectos excluyentes, tipo ALBA, o l a política oficial de propagación del odio entre nacionales, como el caso del Gobierno venezolano, no son una contribución al logro.

Definir claramente el piso institucional regional necesario, sin temor al chantaje castro-chavista , es absolutamente necesario. Hay que asegurar los requisitos de viabilidad. Posible sólo en términos de gobernabilidad democrática. Que no pasa por su mejor momento, pero que, ni modo, debe ser mantenida y mejorada. De lo que se trata es de preguntarse permanentemente por dónde se nos puede ir el éxito político e institucional. Y cuidar que ello no siga sucediendo.

 
 

Americaeconomica.com
Internet

 

 


 


 
 
Copyright© Americaeconomica.com - All rights reserved
Asesores de Publicaciones, S.L - España