Una pícara presentadora de Televisa, en Colima, me señaló su asociación con asuntos nada académicos, al menos para un economista. Un lector interesado me pregunta por su viabilidad. Una allegada adivina la solución al aterrizaje de lo macro en lo micro, en lo que toca a la gestión colectiva. “Le Ménage à Quatre” es un atípico caso de tecnología social y, sobre todo, de gestión aplicada a temas de la política pública.
Con apoyo en una referencia conceptual y teórica amplia; sobre todo, nuevos enfoques y polémicas, el concepto y la propuesta relacionada permiten establecer que la organización y la gestión microeconómica son la diferencia entre la calidad del diseño y formulación política y la ejecución satisfactoria de políticas de desarrollo e inclusión territorialmente fundada, particularmente en aglomeraciones territoriales competitivas (ATC) relacionadas funcionalmente a una trama residencial. Muestran la interactividad explícita de vecinos y actividades productivas, pero en su definición están presentes, además, gobiernos y universidades. En nuestra consideración, son apoyo esencial de políticas integrales.
Ambos se enmarcan en “El Nuevo Modo”, nuestra propuesta pragmática de gestión del desarrollo económico y la inclusión social y consisten en la constitución de una figura organizativa para la gestión de los asuntos de las ATC, en la cual puedan estar representados los empresarios, los vecinos organizados, los gobiernos subnacionales relacionados y una institución de educación superior, en tareas de transferencia, que sea la líder de la gestión y responsable de su optimización progresiva.
Su funcionamiento óptimo requiere cambios importantes en la visión del desarrollo: 1º) su manejo a través de aglomeraciones productivas, que lo concretan territorialmente; 2º) la conveniencia de diseños institucionales en las relaciones intergubernamentales (nación, estado, municipio) que confluyan en objetivos precisos; 3º) la integración a la gestión del desarrollo de todas sus partes interesadas; 4º) el recurso a formas organizativas nuevas (no encontramos referencias previas de asociaciones cuatripartitas, ni de agencias de desarrollo de ATC con participación vecinal) y 5º) la incorporación del conocimiento y las labores de transferencia de las universidades y otros centros de enseñanza superior (institutos tecnológicos, etc.) a tareas de extensión y producción reforzadoras del desarrollo.
Las aglomeraciones territoriales de interés a esta obra deberían, entonces, apoyarse en la agencia de desarrollo para su propia planificación. El carácter cuatripartito de su organización: productores, gobiernos subnacionales involucrados, centros académicos y vecinos, las obliga a procesos abiertos y, al mismo tiempo, la naturaleza de las aglomeraciones llama a la consideración de todos los elementos concurrentes a la optimización de su producción, que no son necesariamente de naturaleza económica.
Todo ello es, de alguna forma, un ejemplo de innovación en políticas públicas, relaciones intergubernamentales, manejo de stakeholders, organización y gestión. Es, como decíamos, un caso de tecnología social aplicada al tema de la inclusión.
Su viabilidad, analíticamente, es demostrable. Existentes las mejores condiciones, depende de la calidad de la gestión promotora y el compromiso del equipo ejecutor. Es de alto impacto, funciona rápido, involucra recursos diversos y resuelve ‘deseconomías' importantes.
Esa es la propuesta, que denominamos el “Ménage à Quatre” © , la agencia cuatripartita para la gestión colegiada de una ATC.
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