El candidato socialdemócrata Álvaro Colom logró una apretada victoria sobre su rival derechista, el general retirado Otto Pérez Molina, en el balotaje y el próximo 14 de enero asumirá como el nuevo presidente de Guatemala.
Colom obtuvo el 52,8% de los votos sobre el 47,2% de las adhesiones cosechadas por su oponente, con una diferencia de algo más de 140.000 votos, en una segunda vuelta marcada por una elevada abstención de más del 50%, situación preocupante, por cierto, que lamentablemente se ha visto reflejada en las últimas elecciones a lo largo de la región.
Confirmando las predicciones, Colom se impuso principalmente en el interior del país. El socialdemócrata, que se postuló por tercera vez a la Presidencia, ganó en todos los departamentos, con excepción del Distrito Central, que comprende la capital y 16 municipios, y el departamento de Baja Verapaz (norte), donde Pérez Molina fue claro vencedor.
Guatemala el país más poblado de América Central, con más de 13 millones de habitantes, cuenta con la mitad de su población sumida en la pobreza, además la inseguridad es el tema dominante y sobre el cual el futuro gobierno deberá de enfocar su mayor determinación, ya que el país vive una ola de extrema violencia con uno de los más altos índices de homicidios del mundo, sumándole la presencia de las violentas pandillas juveniles llamadas “maras”.
Así, y como era de esperar, toda la campaña electoral estuvo absorbida por el gravísimo flagelo de la inseguridad, que preocupa a los casi seis millones de guatemaltecos empadronados. Mientras que Molina mostró un discurso de "mano dura" contra el crimen, Colom optó por remarcar la necesidad de erradicar la pobreza que afecta a más de la mitad de la población.
Decisivo para la victoria del socialdemócrata Colom fue el dato de la abstención. El abstencionismo, que según algunos cálculos habría llegado al 60%, fue de tal magnitud que este enviado pudo comprobar cómo en algunas mesas de esta capital no se había presentado ningún votante hasta casi dos horas después de iniciados los comicios. Departamentos como San Marcos, Sololá y Quetzaltenango, al occidente del país, presentaron también altas tasas de abstencionismo.
Michael Ascoli, presidente de la Junta Electoral del Distrito Central, recordó que "históricamente las segundas vueltas siempre tienen menos asistencia que las primeras". En el primer turno hubo una participación del 61%.
Al contrario de aquella primera vuelta, cuando las lluvias aguaron los comicios en varias zonas del país, el balotaje fue acompañado por un clima magnífico.
En septiembre, Colom se impuso con el 25% de los votos ante Molina, que alcanzó el 21%. Desde entonces, la mayoría de los sondeos dio al socialdemócrata las mejores chances para la segunda vuelta hasta las últimas semanas, cuando varias encuestas indicaron que el general marchaba adelante en las preferencias. Así llegaron al balotaje, que finalmente consagró al socialdemócrata.
De momento, el futuro presidente promoverá un amplio acuerdo nacional, al que seguramente tratará de incorporar a todos los sectores de la sociedad y los partidos políticos, intentando en sus primeros 100 días de gobierno -crédito con el que generalmente cuentan los que asumen la primera responsabilidad de un país- dar rápida respuesta a la seguridad, pobreza y a la salud pública, temas de alta prioridad guatemalteca. Luego seguramente aplicará un plan a mediano y largo plazo.
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