Seis regiones de las nueve que componen el territorio boliviano, las que concentran el 80% del PIB del país, abarcan más de dos tercios del territorio y concentran el 58% de la población y donde se focaliza un fuerte liderazgo opositor se unen en jornadas de huelgas manifestaciones y bloqueos contra el proyecto de la nueva Carta Magna impulsado por el presidente Evo Morales.
Así, en perspectiva, la crisis boliviana muestra varios puntos de conflicto entre el Gobierno central y las regiones, y entre el oficialismo y la oposición. Luego de un análisis a fondo estimamos que no dejan de ser excluyentes.
La protesta regional: seis de los nueve departamentos de Bolivia -Santa Cruz, Tarija, Pando, Beni, Cochabamba y Chuquisaca- convocaron un paro contra la imposición, por parte del oficialismo, de una Constitución y del recorte de recursos para las regiones para financiar la "Renta dignidad" (un bono para ancianos). Oruro, Potosí y La Paz son los tres departamentos que no se adhirieron al paro, aunque José Luis Paredes, gobernador de La Paz, expresó solidaridad con la protesta.
La Asamblea Constituyente: La mayoría oficialista de la Asamblea Constituyente aprobó el proyecto de Constitución, sin consenso con la oposición, lo que provocó serios disturbios en Sucre.
Recorte de recursos para las regiones: La "Renta dignidad", que antes provenía de la renta de las multinacionales petroleras, ahora será financiada por un fondo que proviene en parte del recorte de recursos a los departamentos.
Autonomías: Los gobernadores de la Media Luna -Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando- intentan desde hace más de dos años obtener autonomía política y administrativa; una idea que es rechazada por Morales. Varias veces han amenazado con decretar "de facto" la autonomía. Como las autonomías para estos departamentos fue aprobada en un referéndum, el presidente está obligado a acatarlas, pero agregó la idea de crear adicionalmente autonomías municipales e indígenas. Terma por demás álgido en el juego político-económico-estratégico boliviano, ya que la Media Luna es la zona más rica del país y se convierte en un fuerte factor de presión. Conocedores de la política ‘altiplana' los líderes de estos territorios creen posible que las regiones opositoras lleguen a instaurar una autonomía de facto. Los sectores partidarios de Morales realizarán movilizaciones.
La Capital. El arco opositor reflotó a mediados de este año la idea de que Sucre se convirtiera en sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo, que funcionan en La Paz desde el siglo XIX. En Sucre el tema se convirtió en prioridad uno, lo que prácticamente obligó a paralizar la Constituyente.
Tierra: La Administración Morales ha intentado implementar una reforma para dar función social a la tierra, redistribuyendo entre campesinos e indígenas la que sea improductiva, pero se encontró con la oposición férrea de los poderosos latifundistas del oriente del país.
El futuro escenario se denota aún más polarizado, la incertidumbre ronda, sería recomendable, recurriendo al sentido común, que de una buena vez las partes flexibilicen sus posturas extremas por el bien del pueblo boliviano. Ni más ni menos que sólo por esto.
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