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Año VII - Madrid, viernes 6 de octubre de 2006
 
Opinión
 
¿Pasa algo en Cuba?

Aurelio Pedroso (La Habana)

Han pasado más de dos meses de aquel sorpresivo e inesperado aviso o “proclama” del presidente Fidel Castro en el que en voz de su secretario personal se daba a conocer por televisión a Cuba y el resto del mundo que traspasaba “provisionalmente” a su hermano el general de Ejército Raúl Castro absolutamente todos los poderes al frente de la Revolución.

Una muy seria operación quirúrgica abdominal de la que expertos nacionales e internacionales en cirugía, además de otros muy entendidos-desentendidos hicieron diagnósticos y pronósticos que aún permanecen sembrados en un campo de minas especulativas.

Y por no dejar de hacer cosas, muy próximos al Malecón habanero, a unas 90 millas náuticas, en la ciudad de Miami algunos se tomaron la noche de larga fiesta convencidos como nunca antes de que en Cuba hacía tanto calor como en la península y que por tanto el equipaje debía consistir en ropa bien ligera, de algodón preferiblemente.

La última declaración pública en torno al líder cubano fue protagonizada por el canciller Felipe Pérez Roque al asegurar que pronto el Comandante estaría al frente de la Revolución.

Entretanto, muchos en Cuba no son tan optimistas y mucho menos tienen el nivel de información del joven ministro. Aun así, todo parece apuntar a que el presidente pudiera continuar en franco proceso de restablecimiento lo cual no indica necesariamente que con 80 años a cuestas, los rigores de una seria operación, más otros achaques o accidentes ocurridos a lo largo de los últimos años, Fidel Castro vuelva a ser Comandante en Jefe, primer secretario del Comité central del Partido y presidente de los consejos de Estado y Ministros. Para nadie es un secreto que tanta carga de responsabilidades y decisiones no conducirán a nada bueno para la República ni para el propio Fidel como persona.

Con que sea simplemente Fidel Castro Ruz será más que suficiente y quienes deban darle continuidad a un muy curioso e interesante proceso en que muchas cosas no podrán ser como antes tendrán en un Fidel vivo las respectivas luces indicativas de los semáforos internacionales.

Raúl Castro (75 años de edad) no se ha tomado un minuto de descanso. Lo dicen gente cercana al número dos. Basta conocerle en estos 45 años de gobierno, sin ser cercano a él, para percatarse de que se trata de un estilo bien diferente al del hermano que este año arribó el 13 de agosto a las ocho décadas de vida.

Movida hay en la isla y me atrevería a asegurar que con el paso del tiempo se hará más visible que el país comenzará a vivir nuevas experiencias.

Quienes desde el exterior hagan sus apuestas con recetas donde aparezca el término transición ya pueden ir retirándolas a no ser que vengan acompañadas de una transición hacia un socialismo más coherente.

 
 

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