Desde la lejana y siempre helada Siberia ha llegado a la isla una gran noticia a la que se le ha prestado muy poca -por no decir nada- atención. Resulta que de un matrimonio
cubano-ruso ha nacido un niño que con sólo 11 años de edad ha causado conmoción en la comunidad científica rusa porque nada más ni nada menos que el chiquillo ha inventado un televisor de imagen tridimensional y una nevera que funciona sin electricidad.
El menor, nombrado Ernesto Yevgueni Sánchez Shaida, nació en 1991 y en la actualidad está siendo estudiado por especialistas del centro para Asistencia de Niños Superdotados de la localidad Rubtsovsk, al sur de Siberia. Sus padres, según relata la información proporcionada por la agencia rusa Itar-Tass , son el cubano Eugenio Enrique Sánchez, ingeniero naval, y la rusa Tatiana Sahida, quienes se conocieron en 1981 en la portuaria ciudad de Odessa. Desde ese momento comenzó una relación que ha dado como fruto a un niño que a los dos años de edad ya sabía leer.
De esa época, cuando los lazos con la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) eran en extremo significativos, muchos cubanos decidieron unir sus vidas con mujeres de la URSS y fue precisamente el paso del tiempo quien se encargó de que realmente de esos matrimonios fueran muy pocos los que hoy día queden en pie.
Sin embargo, Ernesto y Shaida, al parecer, llevan una vida bien armónica y existe una comunión de costumbres que les hace llevadera la existencia. Ahora el pequeño Ernesto ha confesado sus deseos de cumplir con sólo un anhelo pendiente: visitar la tierra donde nació su padre. El otro, ya fue cumplido: tener un ordenador portátil con conexión a Internet.
La idea de la nevera surgió cuando como consecuencia de un corte de luz el niño pidió planos y referencias técnicas para emprenderlas por sí solo con tamaña inventiva. Entretanto, una catedrática de la Universidad estatal de Altái ha señalado para la agencia española EFE que “es un genio, tiene talento en todo, pues no sólo es un inventor, también se dedica a la pintura, compone música y escribe poesía y prosa”. Si duda alguna, un cóctel que funcionó a las mil maravillas.
De momento, las invenciones de Eugenio serán tramitadas para su respectiva patente por el Centro de Física, Técnica y Astronomía de la Universidad local.
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