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Año VII - Madrid, viernes 27 de octubre de 2006
 
Opinión
 
Transición energética

Por Álvaro Ríos Roca*

A pesar que los precios del petróleo y sus derivados han cesado en su rápido ascenso y tendido mas bien a la baja en los dos últimos meses, la gran mayoría de los habitantes del planeta tierra andamos todavía muy inquietos, nerviosos y frustrados por la volatilidad que puedan tener los precios de los mismos en el futuro.

Todos sabemos que los combustibles fósiles son finitos (no renovables) y que algún día podrían agotarse, pero tenemos la plena seguridad de que alguna nueva fuente masiva de energía será desarrollada por el ingenio humano por vía del desarrollo tecnológico, mucho antes que los mismos se agoten. Citaremos así un sabio adagio popular de la jerga de la industria petrolera: La edad de piedra no se acabó porque las mismas se agotaron.

Es evidente que el planeta se ha venido descarbonizando y esta cada vez mas hidrogenizado, debido a que pasamos en un muy corto periodo de tiempo de la leña al carbón, al petróleo y al gas natural, y ahora la fuerte tendencia hacia energías mas limpias, como la bioenergía, debería derivar en el futuro en una energía dependiente del hidrogeno, principalmente para el sector transporte.

El ingenio humano, de mano con el desarrollo tecnológico, está impulsando el trabajo incesante en varias fuentes energéticas, tradicionales y alternativas. A continuación algunas fronteras tecnológicas que vale la pena analizar.

En primer lugar, está el trabajo investigativo y de desarrollo que se viene dando para capturar, transportar y almacenar el CO2 y de esta manera poder continuar utilizando combustibles fósiles, que los tenemos en abundancia, limitando las emisiones para proteger nuestra atmósfera y evitar el calentamiento global.

Recordar que aproximadamente un tercio de las emisiones globales de CO2 viene de plantas térmicas, fábricas, refinerías y complejos petroquímicos. Varios proyectos ya están siendo ejecutados para capturar el CO2 de estas instalaciones y reinyectarlo en reservorios para mejorar la producción de petróleo. Enormes recursos humanos y económicos están siendo invertidos por el sector privado y publico en investigación para poder almacenar el CO2 bajo la tierra una vez capturado.

En segundo lugar, se está trabajando incesantemente en nueva tecnología para poder producir más hidrocarburos con el proceso de recuperación mejorada de campos, donde a la fecha los índices no llegan mas allá del 40%. Cualquier esfuerzo tecnológico a este respecto representa nueva disponibilidad de energéticos. Así mismo, una tecnología esta siendo desarrollada para viabilizar la explotación de hidrocarburos cada vez mas pesados y bitumenes y depósitos fósiles que otrora eran ignorados y que son abundantes.

La exploración y explotación de petróleo y gas vía desarrollo tecnológico cada vez se expanden más hacia lugares más remotos y hostiles, como aguas ultra profundas, zonas extremadamente gélidas y áreas en tierra firme de muy difícil acceso. Esto se suma al desarrollo tecnológico que se debe dar para el procesamiento de hidrocarburos cada vez más sulfurosos y pesados.

La diversificación del uso de energéticos para el sector transporte está también recibiendo grandes recursos en investigación y desarrollo. Casi todos los países del planeta están trabajando en legislación para incentivar el uso de biocombustibles, tal el caso de la Unión Europea, que ha establecido un mínimo cercano al 6% para el año 2010. Los biocombustibles de segunda generación, aquellos derivados de la agricultura o de la naturaleza (madera, paja, desperdicios o reservas de plantaciones) están siendo motivo de desarrollo tecnológico para su uso en el futuro. Recordar que los biocombustibles, por su naturaleza, son amigables con el medio ambiente y encuentran financiamiento mediante los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL).

Dentro de esta misma línea, continúan avanzando los procesos tecnológicos para la producción de energéticos limpios a partir del proceso Fisher Tropsch, que no contienen aromáticos o azufre. Así, a partir del carbón y el gas natural se genera gas sintético, que tiene una diversidad de usos, entre ellos la producción de combustibles ecológicos como el diesel, nafta e hidrógeno.

Todo esto último nos lleva a que en el futuro podamos pensar que el hidrógeno es una alternativa tecnológica, principalmente en el segmento transporte, pero donde es necesario todavía vencer una serie de obstáculos de tipo tecnológico y logístico. Sin duda que continuamos avanzando cada vez más en serio hacia una transición energética.

* Álvaro Ríos Roca es el actual secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade) por el periodo 2006-2008. Ex ministro de Hidrocarburos de Bolivia, experto en áreas relacionadas con el sector energético que le ha permitido desempeñarse como asesor en varios proyectos energéticos internacionales, conferencista, analista y articulista en varios medios de comunicación de América Latina. Estudios de Ingeniería Química en EEUU.

Las ideas y opiniones contenidas en este artículo son responsabilidad del autor y no expresan necesariamente la opinión de la Organización o de sus Países Miembros.
 
 

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