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Año IX - Madrid, jueves 11 de octubre de 2007
 
Opinión
 
Entorno regional y retos de América Latina

Santiago José Guevara García* (Valencia, Venezuela?)

Nos preocupan Costa Rica y Colombia. Nos preocupa toda América Latina. Hay luces rojas por doquier y comienzan a encenderse algunas amarillas. La región insiste en situarse de espaldas a su entorno y retos. Ni norte ni comprensión de la propia situación son un pasaje a resultados inciertos.

El principal reto es el crecimiento sostenido. Mi análisis lo publiqué y envié a diversas instancias. Nadie se dio por aludido. En el BID, la CAF o la CEPAL-ILPES hay gente demasiado importante como para prestarle atención a un desconocido analista venezolano. Pero rápidamente el tiempo me dio la razón: el actual crecimiento es un ciclo temporal, montado sobre variables exógenas y debilidades. Ya estamos en una meseta y el año próximo bajaremos el ritmo.

El segundo reto, instrumental para lo anterior, es un mercado interno más amplio que la actual suma de economías nacionales. En eso estamos desde los años 60 del siglo pasado. Ahora mismo hay más iniciativas de integración que nunca, pero ninguna que logre el milagro: un programa común mínimo, con áreas de acción clara y consensualmente definidas, con intención de desarrollo e inclusión y no sólo de apertura comercial, lo que podría concretarse en un esquema de: comercio para la simetría + crecimiento inducido.

Lo dicho ya es suficiente para demostrar que la región falla en su estrategia. En la situación actual: cargada de izquierdismo en gobiernos y movimientos sociales; con pactos sociales hasta ahora estables, pero amenazados; la irrupción de una geopolítica “iconoclasta”, por la vía de Chávez y Cuba, junto con Irán; etc.; pero, además, resignada a un modelo (primero ALCA, ahora los TLC), confundida por otro (el “Coordinated Development” chino), es posible concluir en la inmensa disonancia entre la prospectiva necesaria y la adoptada.

Y vamos a lo difícil: el reto mayor es de diseño e instrumentación de la gobernabilidad regional para el éxito político y económico. ¿Qué hacer? Hay que olvidarse de los TLC. Hay tres razones: 1) son una propuesta extrema, del lado contrario al perfil político regional actual; 2) ese perfil define un ámbito político de amplio disenso, en el cual los acuerdos posibles sólo se concretan hacia el centro del espectro; 3) son una propuesta unidimensional que no resuelve el nudo gordiano del problema: la inducción del crecimiento endógeno, que es una dimensión aplastada bajo los temas comerciales.

Se trata de formular las agendas de política comercial y crecimiento aceptables a todos. Agendas situadas en los extremos de política disponibles, sea en lo comercial, sea en el crecimiento, representan una potencial inviabilidad y un choque con “restricciones fundamentales al crecimiento” que seguirían ejerciendo la influencia negativa que hasta ahora han ejercido en el entorpecimiento de las necesarias adecuaciones arancelarias hacia fuera y hacia adentro y en las ausentes políticas contra la persistencia del bajo crecimiento.

Sin embargo, la región tiene un norte. Se encuentra en ella misma. Sólo hay que desempolvar las olvidadas brújulas de la civilización occidental.

*Economista y planificador venezolano. Experto en gobierno y gerencia.

 
 

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