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Año IX - Madrid, viernes 26 de octubre de 2007
 
Opinión
 
Contra malas democracias, más democracia

Santiago José Guevara García* (Valencia, Venezuela)

Las desventuras de América Latina y el mundo en razón de las tropelías de Fidel, Chávez y su séquito, con el trasfondo de Ahmedinejad, Putin y la dictadura china, interesan a la gente.

Chávez y Castro, entusiasmados por la progresiva implantación de una ‘neo-dictadura' con cobertura constitucional y legal en Venezuela, país de ingentes recursos financieros, a través de la abusiva reforma constitucional propuesta, avanzan en la conformación de una confederación de naciones orientadas por criterios totalitarios, estatizadores y de exclusión social. Sería la concreción de ALBA, al estilo de los viejos acuerdos de la Tercera Internacional comunista.

Hemos sostenido, para quienes nos critican la revisión ideológica del asunto, que en condiciones esmeradamente definidas, podría ser posible la convivencia de esa confederación con otras formas de integración económica. Pero, conocida la historia y la estulticia ‘castro-chavista', sería un escenario de muy baja probabilidad. Aún así, insistimos. El fin de la integración latinoamericana debe imperar por sobre cualquier modelo sociopolítico.

Diversos comentarios de nuestros lectores nos motivan algunas consideraciones:

1º) El ALBA es una forma de integración avanzada, pero con pérdida importante de libertad y posibilidades de progreso. Lo que se propone es una especie de reedición, en pequeño, del bloque comunista dependiente de la URSS.

2º) La ideologización de la vida social y económica es un hecho disociador en la región, introducida precisamente por los personajes mencionados. Eso obliga a la denuncia y la defensa de los valores occidentales.

3º) El mundo, rendido a la admiración de la China comunista, podría no sólo resistir sino aupar dictaduras si permiten a los “hombres de negocios” de toda ralea hacer pingües ganancias. ¿O es que hoy hay un capitalismo más salvaje que el chino?

4º) Hay que salir al paso al engaño de las constituyentes. Fíjense nomás en el ejemplo venezolano.

5º) Resulta necesario evitar la repetición de experiencias fracasadas para los pueblos, así hayan significado el enriquecimiento de las nomenclaturas comunistas o sus émulos.

6º) Cumplo una misión patriota, que consiste en defender a mi país de malos gobiernos. Y la pretensión geopolítica de Chávez, Castro y otros, extiende el problema a toda la región y cuidado si al mundo.

Termino diciendo: la solución a la mala democracia no es la dictadura, sino más y mejor democracia.

Creo en la tolerancia y en la libertad. Es lo opuesto a lo que comento de Chávez, Castro y similares. A los que están de acuerdo con la defensa de la civilización occidental, los ideales de la Ilustración y los fines de libertad de nuestros padres fundadores, sepan que pueden contar conmigo.

 
 

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