Cuando los demás países de Centroamérica ya han firmado el Cafta, el Tratado de Libre Comercio (TLC) con EEUU, se había generado una enorme expectación sobre qué depararía al mismo la decisión costarricense. Costa Rica, considerada la democracia más estable y antigua de America Latina, acaparaba la mayor atención de la región que quería conocer su determinación al respecto.
Así y a pesar de que las encuestas previas daban una ventaja al “No”, los ticos se pronunciaron mayoritariamente, mediante referéndum, a favor del Cafta. Convengamos en que el resultado no fue holgado; el país se polarizó y sin embargo primó la concientización de avanzar hacia un futuro mejor.
El presidente Arias jugó fuerte al respecto, ya que bregó incansablemente ante los ciudadanos defendiendo las bondades del TLC. Es de importancia destacar que el principal opositor al TLC, Otón Solís, líder del partido Acción Ciudadana (PAC) reconoció el triunfo del “Sí”, por lo que en un marco de convivencia política, el presidente Óscar Arias invitó formalmente al opositor a trabajar juntos con vistas a un posible acuerdo con la UE, acto sin dudas de madurez al que bien podrían imitar otros gobiernos de la región.
Costa Rica ha venido en los últimos años dándonos buenas noticias y mostrando un rostro moderno y de estabilidad, en un marco institucional propicio para los negocios y el desarrollo del país. Sus políticas económicas han sido las más adecuadas a los tiempos que corren. ¿Las claves? Apertura comercial, atracción selectiva de la inversión extranjera y promoción de exportaciones. Estas políticas han redundado en la creación de miles de empleos y en la elevación del nivel de vida de la población, todo lo cual ha hecho a esta nación más competitiva en el mundo de hoy.
Así tenemos que las exportaciones no tradicionales que en 1981 representaban 426 millones de dólares, en 2006 alcanzaron la cifra de 7.269 millones. Las exportaciones totales pasaron de 1.007 millones de dólares (1981) a 8.198 millones en 2006. En los años 90, mientras la media anual de crecimiento de las exportaciones de Latinoamérica fue del 6%, la de Costa Rica fue de 12,7 %. Es de destacar que el peso de los bienes primarios en este comercio cayó en más de un 50% aproximadamente, aumentando bienes de alto contenido tecnológico.
En cuanto a las inversiones extranjeras directas, a partir sobre todo de de la década de los 90, la media anual superó el 3% del PIB del país, en contraste con la media de 1,5% del periodo 1950-1979. Costa Rica es uno de los países que más inversión extranjera recibe en la actualidad.
Ahora bien ¿por qué era y es importante la aprobación de este TLC por parte de los ciudadanos de Costa Rica? Simplemente porque EEUU es su principal socio comercial. El 40% de sus exportaciones van a ese país, y la mayor parte de las inversiones son estadounidenses. Estas circunstancias hacían imperativo llegar a un acuerdo que regule una interdependencia comercial creciente, sobre bases jurídicas más sólidas y seguras, que permitan a los costarricenses planificar a largo plazo su desarrollo.
Con la aprobación de este TLC que fue suscrito conjuntamente con el resto de los países centroamericanos (excepto Panamá) y República Dominicana, a Costa Rica se le abre un sinfín de oportunidades para su crecimiento económico, lo cual repercutirá sustancial y positivamente en su desarrollo social y en la superación de sus problemas, que, los hay.
Estimamos, que Costa Rica, seguirá dando muestras de su criterio, sensatez y sentido común, apuntado al bienestar de su pueblo. Un ejemplo a seguir.
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