Ha llegado el momento, Argentina elige presidente luego de cuatro años de Administración Kirchner, quien a pesar de contar con el beneficio del favorable contexto económico mundial no ha resuelto temas considerados urticantes por el ciudadano argentino y que resultan un fuerte peso en su debe. Un desafío que seguramente la nueva Administración deberá enfrentar.
De acuerdo al menú a la carta, estos serían los temas prioritarios a resolver:
- La inflación, que según proyecciones se estima en un 18% real, demostrando a futuro una inercia inquietante.
- La crisis energética tema vital que tiene al país, en una precaria situación. Falta de idoneidad profesional en la gestión que, sumada a la volatilidad de los precios internacionales además del aumento de la demanda interna, demostró que el gas en el invierno y la electricidad en el verano fueron, y serán, situaciones de difícil resolución si no se toman las medidas adecuadas y sin pérdida de tiempo.
- Fomentar la necesidad en incrementar la inversión externa en empresas de servicios públicos, que al momento sufren el congelamiento de sus tarifas, todo siempre que la seguridad jurídica, condición fundamental, impere en el país.
- Un Banco Central que garantice la estabilidad de la moneda, controle la política monetaria y fundamentalmente que juegue su partido, independientemente del poder político.
- Las demandas sociales, o sea interpretar conscientemente que las bondades del crecimiento económico alcancen a los sectores más necesitados
- Los últimos fallos en contra del país, que resolvió el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi), por la devaluación y congelamiento de tarifas, sumados a la presión de los acreedores que quedaron fuera del canje de deuda.
- Garantizar una mayor seguridad, tema que lleva el estandarte en cuanto a la preocupación de la población, donde no sólo juega determinar mayor número de efectivos policiales en las calles, sino algo más profundo: la educación y la inclusión social son determinantes.
- Creemos de suma importancia replantear la política exterior, definiendo la inserción de la Argentina, precisando puntualmente el escenario internacional que se tiene por delante.
El mundo llega al séptimo año consecutivo de expansión económica, situación que colaboró en mucho con el éxito argentino en materia económica. Se ha producido además un hecho inédito: por primera vez en más de 40 años todos los países crecen de manera simultánea. Así, el volumen del comercio internacional duplica el aumento del producto bruto mundial y el flujo de inversión extranjera directa lo triplica. ¿Qué quieren decir estos indicadores? Como no se trata de situaciones coyunturales ni de una tendencia estructural de largo plazo, la Argentina no se puede dar el lujo de no aprovecharlas y deberá recurrir a una fina estrategia y a su inteligencia política a los efectos de subirse al tren, dejar pasar esta oportunidad sería, sinceramente, una jugada más que desafortunada.
Ante tal panorama, Argentina va a las urnas. Los ciudadanos tienen en el voto una herramienta fantástica. Esperemos que sepan cómo utilizarla.
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