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Año X - Madrid, viernes 31 de octubre de 2008
 
Opinión
 
Vuelta a la patria

Santiago José Guevara García (Valencia, Venezuela)

No se trata de una referencia al reconocido poema de Juan Antonio Pérez Bonalde, tan lleno de símbolos para los venezolanos. Lo que quiero expresar en primer lugar es cómo, después de unas cuantas entregas sobre la crisis global actual y otros temas externos, retorno a las tribulaciones de nuestro castigado país: impostura gubernamental en todo; politización desbordada de la agenda nacional; falta de profesionalismo en las políticas públicas; compulsión a la ficción en la evaluación de la crisis; estimaciones intencionalmente sesgadas del presupuesto, la inflación, el crecimiento, la producción petrolera; etc., son signos de una peligrosísima enfermedad, que, de pronto, ve desaparecer su único paliativo: los abultados precios petroleros internacionales. Y define situaciones nuevas en la ya compleja vida nacional.

Por lo cual, también parece posible otra vuelta a la patria, entendida en un sentido más promisorio. Es lo que parece, como anuncio de los tiempos. Porque, por sus propios errores, la viabilidad del perverso y errado modelo chavista descansa exclusivamente sobre la abundancia de petrodólares. La evolución y perspectivas del mercado del crudo a la baja, aunque volátil; el exiguo aprovechamiento de los mercados de productos refinados; el volumen de petróleo para el consumo interno y el conjunto de compromisos internacionales subsidiados, hacen inviable a mediano plazo el monto de ingresos para el mantenimiento del volumen de gastos del desordenado y corrupto régimen chavista. O lo obligarán a cargar costos adicionales a la castigada sociedad productiva, no sin efectos políticos importantes.

Una combinación de pérdida de popularidad  de cara al próximo evento electoral; la próxima presencia de gobiernos estadales y locales de otros campos políticos (a menos que retornen a su delictivo manejo de lo electoral); un contexto económico internacional problematizado; una desacertada política económica; las limitaciones severas del aparato productivo interno; etc. definen un entorno para el cual el histrión de la camarilla militar dominante no dispone de capacidades.

Tendría que darse el milagro de una corrección de conceptos, una infusión de capacidades de gobierno, una inusitada amplitud política en el manejo nacional, la racionalización de los procesos de formulación de políticas públicas, una cruzada para una auténtica endogenización del proceso económico; es decir, una casi completa, pero poco posible normalización de la vida pública venezolana, para que pueda potenciarse o repotenciarse su averiada gobernabilidad.

La negación a ver e internalizar las dificultades de todo tipo que enfrenta; demostrado, por ejemplo, en sus posiciones y manejos frente a la crisis internacional y la formulación del maltrecho presupuesto 2009, muestran que, al menos ahora, no hay señales de corrección de rumbo: estimar el crecimiento del PIB en el mismo nivel de este año, contra todo pronóstico (6% en la estimación oficial, contra 3,5 % o menos, en varias fuentes); situar la inflación en 15 % (versus más de 30 % este año), sin comprender el problema y sin variaciones en sus determinantes; sobrestimar la producción petrolera, por pura negligencia en el manejo de la petrolera estatal; etc., son signos de la falta de oficio del podrido y corruptor régimen.

Año difícil para todos, el próximo. Situación nueva e incómoda para el histrión del clan militar. Inicio de la cuenta regresiva hacia una nueva Asamblea Nacional, importante bastión democrático a conquistar. Posible fin del oxígeno de las reservas financieras derivadas de los altos precios petroleros. Imperiosidad de ajustes costosos políticamente. Dificultades para el régimen. Inviabilidad. E inicio de una promisoria “Vuelta a la Patria”.         

 
 

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