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Año VII - Madrid, viernes 15 de septiembre de 2006
 
Opinión
 
Cumbre de NOAL y sorpresas de Fidel

Aurelio Pedroso (La Habana)

Caprichos del tiempo: cerrar esta columna cuando la XIV Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (NOAL) aún no ha concluido y todo parece indicar que las mejores emociones han sido reservadas para el final.

Más de 1.000 periodistas llegaron a Cuba para ofrecer cobertura a este singular evento que las autoridades cubanas y otros países destacados dentro de un abanico bien heterogéneo se propusieron revitalizar fundamentalmente de cara al imperio.

No pocos medios enviaron a sus hombres a La Habana para pulsar “in situ” la situación actual de la isla, que desde el 31 de julio comenzó a vivir sin un Fidel Castro en el poder y en la medida que ha pasado el tiempo el comandante se ha ido recuperando. Y lo que es más singular, junto al restablecimiento de la salud, el restablecimiento del poder.

Una de las últimas declaraciones públicas de su hermano el general de Ejército Raúl Castro, en ocasión de conferírsele el premio internacional Benito Juárez a los cinco cubanos antiterroristas que guardan prisión en EEUU, fue precisamente que la salud del comandante mejoraba y que ya “estaba pegado al teléfono dando órdenes”.

De hecho, desde el primer día de la Cumbre, el canciller Felipe Pérez Roque puso los puntos sobre las íes para precisar que quien presidía la Conferencia NOAL era el líder histórico de la revolución cubana.

Las más recientes imágenes del octogenario dirigente han sido las correspondientes al encuentro sostenido con el diputado argentino Miguel Bonasso, enviado personal del presidente de ese país. Un Fidel que, aunque en pijama de enfermo, se le notaba alegre natural, y no esa alegría que a veces obligan las fotos.

Hombres como Raúl Castro, Carlos Lage y Felipe Pérez Roque llevaron sobre sus hombros las tareas principales de la XIV Cumbre No Alineada. Esto, al margen de una casi segura sorpresa que podría dar el comandante en las postrimerías del encuentro. Un hombre, no se puede negar, que piensa además como guerrillero. Y en la guerra de guerrillas, el factor sorpresa casi siempre da buenos resultados.

Que lo confirme el tiempo.

 
 

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