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Año IX - Madrid, viernes 21 de septiembre de 2007
 
Opinión
 
Reunión con pronóstico incierto

Migdalia Losada (La Habana)

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Felipe Pérez Roque, ha anunciado la que se reunirá en las próximas semanas con la troika de la Unión Europea (UE) en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York. Al dar la noticia, el canciller ha advertido que no se trata de un diálogo político formal, sino de un encuentro exploratorio, para fijar las respectivas posiciones.

Es difícil adivinar qué novedades podrán contarse los representantes de ambas partes, pues desde que comenzó la crisis bilateral hace más de cuatro años sus movimientos en el tablero diplomático han variado poco. La Habana no admite cuestionamientos sobre temas internos tan escabrosos como el respeto a los derechos humanos, campo de sucesivos choques con Bruselas, que por su parte ha insistido en condicionar la normalización de las relaciones a un progreso "en el camino a la democracia", de acuerdo con la Posición Común de la UE vigente desde 1996.

El 18 de junio pasado, el Consejo de Ministros de la UE invitó a una delegación gubernamental cubana a visitar la sede del bloque regional como primer paso hacia una posible reconciliación. La respuesta de la Cancillería del país caribeño fue inmediata y áspera. Junto a la exigencia de la eliminación total de las sanciones decretadas en 2003, y suspendidas temporalmente dos años después, la isla acusaba a los europeos de una "persistente y humillante subordinación a EEUU" en el tema cubano. "Es la Unión Europea a quien corresponde rectificar los errores cometidos con Cuba", concluía la declaración.

En esta ocasión Pérez Roque ha insistido en el tópico de la cercanía política de algunos estados europeos a Washington. El citado texto de junio mencionaba específicamente a la República Checa, aunque bien pudieran incluirse otros países ex comunistas, reconocidos por su oposición a cualquier gesto conciliador hacia las autoridades cubanas.

A corto plazo no parece que vaya a producirse un cambio espectacular en el frío curso de las relaciones bilaterales. Nadie debe esperar milagros de las conversaciones de Nueva York, con todo y la buena voluntad de la Presidencia portuguesa de la UE y los esfuerzos de la Comisión Europea, elogiados por Pérez Roque.

Por otro camino menos incierto marchan los contactos con España. En la ciudad estadounidense, el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, se encontrará con su homólogo caribeño, para evaluar los avances desde el entendimiento alcanzado en abril, y los resultados de la visita de la secretaria de Estado española para la Cooperación Internacional, Leire Pajín, programada para finales de septiembre.

Está claro que la ruta a Bruselas, y no sólo por razones geográficas, continúa pasando por Madrid.
 
 

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