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Los prolegómenos de la
visita oficial que el presidente de China, Hu Jintao, realizará
a EEUU el próximo 20 de abril se presentan tensos: El Congreso
de EEUU quiere que Washington sea más duro con el país
asiático y Pekín parece dispuesto a aceptar el envite.
El encargado de hacerlo ha sido
Cheng Siwei, uno de los vicepresidentes del Parlamento chino.
Siwei ha aprovechado una reunión con varias agencias de
prensa internacionales para promocionar la advertencia de Pekín
a Bush. Según él, ha llegado el momento de que China
venda buena parte de la deuda pública estadounidense que
mantiene en sus reservas y cuyo valor nominal suma 262.600 millones
de dólares (217.246 millones de euros), un 7% de la cantidad
de deuda viva que mantiene en los mercados el país norteamericano.
La noticia no es en absoluto
buena para el inquilino de la Casa Blanca que tuvo que solicitar
al Congreso hace un mes un aumento del límite máximo
de endeudamiento permitido para financiar el presupuesto del próximo
año fiscal.
Dimensiones. Unas cuentas con
las que, según los expertos, se batirá de nuevo
el récord histórico de déficit público,
situado en 412.700 millones de dólares (341.421 millones
de euros) que consiguió la Administración Bush en
el ejercicio 2004. Las dimensiones de la amenaza de Pekín
son dilatadas. Y abren la posibilidad de muchos escenarios, nada
buenos, para Washington, mejores o peores según la cantidad
que los chinos saquen en el mercado y el plazo de tiempo en que
realicen las ventas. Una macrocolocación rompería
las costuras de la economía de EEUU, pero incluso con pequeñas
operaciones, habría problemas.
Nueve billones de dólares,
esa es la cantidad total hasta la que podrá endeudarse
EEUU. Un 9,76% más que los 8,2 billones del límite
anterior. Esta es la cuarta vez que Bush ha pedido un aumento
para mantener el ritmo de gasto sin tocar los impuestos. En total,
tres billones de dólares, un 50% más del límite
de Clinton.
Crédito. A Pekín
no le hace gracia que el Congreso de EEUU quiera que se decrete
la libre flotación del yuan. Es una idea que manejan desde
hace tiempo las autoridades del país asiático que,
sin embargo, no aceptan que Washington les imponga un calendario.
Si el Banco del Pueblo coloca deuda estadounidense en los mercados
en momentos clave puede forzar subidas de los tipos de interés
en las subastas del Tesoro de EEUU.
Y sin perder la protección
que le ofrecen unas reservas de divisas de 999.000 millones de
dólares, las mayores del mundo. En China no creen que su
divisa se relacione con el déficit comercial estadounidense.
Al fín y al cabo, el desfase bilateral se sitúa
en 202.000 millones de dólares, un 30% menos que el valor
total de la deuda estadounidense que tienen. Adelantan el dinero
que reciben.
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