En
las últimas semanas, el Gobierno de Néstor Kirchner
se ha esforzado por conciliar múltiples conflictos salariales,
en los que las empresas amenazaban con cancelar los acuerdos de
precios suscritos con las autoridades para contener la inflación.
El presidente argentino medió entre el sindicato de camioneros
y la patronal de transporte para pactar un arreglo salarial con
un alza de los sueldos del 10% y otra nueva subida en julio próximo. Estas medidas pusieron fin a huelgas y protestas que afectaron al transporte
de caudales, al correo privado y la recogida de residuos durante cuatro
días.
El acuerdo fue anunciado al
final de una reunión que Néstor Kirchner mantuvo
con Hugo Moyano, líder de la Confederación General
del Trabajo (CGT), el mayor y más antiguo sindicato del
país, en medio de un clima de tensión por las protestas
de los camioneros.
El presidente de la patronal
del transporte, Luis Morales, destacó a su vez que el aumento
salarial concedido es un esfuerzo muy importante para las empresas,
aunque también admitió la necesidad de recomponer
los salarios de los trabajadores.
Y en conferencia de prensa conjunta
con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, Hugo Moyano enfatizó
que los salarios no son los que producen inflación y que
el acuerdo con los camioneros contribuye a la política
económica del Gobierno.
Con estas declaraciones, Moyano
parece referirse al discurso que Kirchner pronunció el
pasado miércoles, cuando reclamó a los empresarios
responsabilidades en la batalla contra la pujante inflación
del país, que se prevé que llegue al 12% a finales
de este año.
Mientras se sucedían
los conflictos entre patronales y sindicatos, el presidente argentino
afirmó que algunos sectores de la producción están
más preocupados por conseguir altas rentabilidades que
por que el crecimiento económico llegue a toda la sociedad.
Las declaraciones las hizo en un acto en la planta de la compañía
Volkswagen.
Se trata de unas afirmaciones
que han causado cierta inquietud entre los empresarios, ya que
la razón de esta demanda Kirchner responde, según
ellos, a cierto discurso sindicalista: la inflación no
la generan los empleados argentinos que trabajan día a
día, ya que ellos no "manejan" los precios.
Diversos gerentes empresariales,
intranquilos por lo que les parece una tendencia populista del
mandatario, han advertido a las autoridades argentinas que las
demandas de aumentos de sueldo de algunos sindicatos están
por encima de las previsiones inflacionarias.
Así, aseguran que la
organización que representa a los camioneros, liderada
por Pablo Moyano, pidió aumentos de un 28%, cuando la ministra
de Economía, Felisa Miceli, exigió que éstos
no sobrepasasen el 16%.
Sin embargo, el presidente argentino
ha afirmado que es necesario lograr que los trabajadores y los
empresarios resuelvan sus problemas para lograr a un futuro mejor
para Argentina.
No hay que olvidar que se trata
de un momento delicado para la economía argentina, ya que
el número de huelgas crece notablemente. De hecho, la cantidad
de paros laborales en el país aumentó el pasado
mes de marzo, durante el que se produjeron 82 huelgas por reclamaciones
sindicales, mientras que en febrero se habían registrado
34, de acuerdo con el análisis elaborado por el Centro
de Estudios Nueva Mayoría.
El estudio habla de una tendencia
de aumento en los últimos cuatro meses, sobre todo en el
sector público. En este sentido, el informe puntualiza
que de los 862 paros que tuvieron lugar en 2005, el 62% se originó
en los gremios del sector público, otro 25% provino del
sector de los servicios privados, mientras que el 13% restante
correspondió a la industria.
Las huelgas del sector público
registradas en 2005 fueron realizadas principalmente en el sector
de la educación, seguido por la administración pública,
los gremios judiciales, los aeronáuticos, petroleros, municipales
y los trabajadores de sanidad.
La economía en Argentina
continúa como un mapa difícil de descifrar, en el
que el empleo sube, hasta un 9,8% más en 12 meses, la inflación
empuja a la pobreza que afecta todavía a un 33,8% de sus
habitantes y mientras unos están desempleados, el 10, 1% de la población
activa, y otros hacen huelga para cobrar más.
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