El
plazo de 90 días que la comunidad india de Bolivia dio
a Evo Morales para que hiciera realidad las promesas con las que
llegó al poder ha concluido. El resultado, según
ha podido saber Americaeconomica.com, no cumple con las
expectativas que este sector había puesto en el líder
cocalero, quien aseguró a este colectivo, entre otros asuntos, una representación
privilegiada en la nueva Asamblea Constituyente sin pasar por
las urnas. El descontento podría ser el inicio para que
las agrupaciones autóctonas se subleven contra el Gobierno
de Morales.
Así lo ha asegurado el presidente
de la Confederación Sindical Única de Trabajadores
Campesinos de Bolivia (Csutcb), Felipe Quispe, un antiguo amigo
de Evo Morales. Con su amenaza, mantiene el ultimátum que
el pasado mes de febrero, en declaraciones a este diario, hizo
al presidente de Bolivia para que antes de terminar el mes de
marzo convocase una Asamblea Constituyente y nacionalizase los
hidrocarburos. Ahora, Quispe considera que Morales "no ha
hecho nada" y que no pueden permitir que "un indio mentiroso
esté en el poder", por lo que a finales de abril el
gremio celebrará una reunión para decidir la estrategia
a seguir.
Quispe ya tiene experiencia en
derrocar presidentes. El responsable de la Csutcb capitaneó
las protestas y bloqueos que forzaron la renuncia de Sanchez de
Lozada y de Carlos Mesa, y en las que también participo
el actual mandatario boliviano. El líder indio declaró
a este diario que está dispuesto a utilizar esta misma
técnica en el caso de que el nuevo Ejecutivo defraude al
pueblo boliviano.
No obstante, tanto la Constituyente
como el tema de los hidrocarburos se han convertido en una prioridad
para Morales durante las últimas semanas. El pasado martes
concluyó el plazo para que los diferentes partidos de Bolivia
presentasen sus candidatos ante la Corte Nacional Electoral (CNE),
de cara a las elecciones del próximo 2 de julio. Unos comicios
en los que se decidirá la composición de los 255
escaños del nuevo órgano legislativo, que entrará
en funcionamiento a principios del mes de agosto. Las autoridades
electorales confirmaron la inscripción de 10 de los 17
partidos que estaban autorizados a participar a escala nacional,
entre los que destaca el gubernamental Movimiento al Socialismo
(MAS), que se perfila como favorito, Poder Democrático
y Social (Podemos), y Frente de Unidad Nacional (UN).
Uno de los grandes ausentes en
estas elecciones es precisamente el Movimiento Indígena
Pachakuti (MIP), partido que también lidera Felipe Quispe.
La agrupación no podrá participar en los comicios
debido a que en las últimas legislativas no alcanzó
el 3% de los votos necesarios para poder tener representación
parlamentaria. El responsable campesino ya había manifestado
sentirse en contra de esta ley de la Constituyente y, si bien
reconoció que es muy díficil de cambiar, evalúa
recoger firmas y presentarlas al Congreso para exigir la modificación
de la convocatoria a la cita del 2 de julio.
Estas opiniones son respaldadas
también por la responsable de Apoyo para el Campesino Indígena
del Oriente Boliviano (Apcob), Mónica Rojas, quien en declaraciones
a Americaeconomica.com, reconoció que la comunidad
india "se siente mal", porque esperaba que el Gobierno
central aplicase "otro tipo de medidas". La líder
de la agrupación indicó además que las agrupaciones
autóctonas que apoyaban a Morales son las que "más
decepcionadas están" y no descartó la posibilidad
de que realizasen reinvindicaciones proximamente.
Rojas explicó a este diario
que el presidente de Bolivia había asegurado al sector
indio "ciertos privilegios" en la Asamblea Constituyente,
es decir, que tuviesen una representación garantizada en
este órgano legislativo sin necesidad de ser elegidos mediante
elecciones. Los descontentos, según la responsable de Apcob,
"se pueden ir sumando", ya que Morales aseguró
a las agrupaciones indias más autodeterminación
y no han visto satisfechas sus demandas.
Nacionalización.
Felipe Quispe también confesó a este diario
que en Csutcb esperan a que el mandatario boliviano haga efectiva
la nacionalización de hidrocarburos. En este sentido, el
líder de los campesinos valoró las afirmaciones
respecto a esta medida había realizado Morales en días
pasados, pero no se mostró muy convencido: "ya veremos
qué pasa", precisó Quispe.
Mientras, desde la Administración
de Bolivia se ha vuelto a reiterar que el próximo 15 de
abril se nacioalizarán los hidrocarburos. Así se
lo recordó el ministro de Hidrocarburos, Andrés
Soliz, al presidente de Andina, la filial del Repsol en el país,
Luis García Sánchez. La decisión no ha gustado
a varias petroleras multinacionales que mantienen su intención
de acudir a arbitrajes internacionales. No es el caso de la petrolera
hispano-argentina, que acatará las nuevas reglas del Estado
sin replica, según manifestaron sus ejecutivos a la prensa
internacional.
Ésta es precisamente una
las principales peticiones del secretario general de la Confederación
Obrera de Bolivia (COB), Luis Solares, quien explicó a
este diario que, en su opinión, la nacionalización
implica declarar los contratos suscritos con las petroleras internacionales
nulos de pleno derecho sin darles ninguna indemnización.
Según Solares, el proceso constituyente debe inciarse una
vez que se hayan roto todos los vínculos entre el Estado
boliviano y las empresas internacionales. Si las relaciones persisten,
los intereses de las compañías podrian intervenir
en la nueva definición política del país.
El secretario general de la COB
también amenazó a Morales con intentar derrocarle
si no cumple con sus promesas de realizar cambios en el sistema
económico neoliberal desde la democracia.
Primeras movilizaciones.
De momento, el presidente de Bolivia ya se enfrenta a
las primeras movilizaciones de su mandato. La Confederación
de Transportistas del país convocó el pasado martes
un paro de 24 horas para protestar contra un nuevo impuesto. Fuentes
del sindicato anunciaron a Americaeconomica.com que habrá
nuevas protestas a escala nacional una vez que sus integrantes
hayan defindo un programa de actuación. No se descarta
el inicio de una huelga indefinida.
La Administración boliviana
obligará, a partir del próximo mes de mayo, a las
empresas propietarias de autobuses a emitir facturas, una medida
que supone un nuevo impuesto para este sector. La ministra de
Gobierno, Alicia Muñoz, explicó que con esta ley
se busca demostrar que los propietarios de transportes invierten
entre 70.000 y 199.000 dólares (57.465 y 166.366 euros)
en la adquisición de vehículos y que, a pesar de
las fuertes inversiones, sólo tributan al Estado 1.944
dólares (1.595 euros) aproximadamente.
El líder sindical, José
Luis Cardozo, ha advertido que si el Gobierno no se muestra partidario
de iniciar negociaciones, la Confederación podría
realizar nuevas acciones de protesta. Las respuestas a estas amenazas
de Muñoz han sido tajantes: las movilizaciones serán
una declaración de guerra al Gobierno y al estado de derecho.
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