El
Gobierno de Chile ha comenzado a discutir uno de los temas a los
que Michelle Bachelet otorgó máxima prioridad tras
su victoria en las presidenciales: la reforma del sistema electoral
binominal. El mecanismo, un vestigio de la dictadura de Augusto
Pinochet, es visto desde la izquierda como un obstáculo
para que los partidos minoritarios accedan al Parlamento. Pero
para modificarlo, el equipo de Bachelet necesita una mayoría
cualificada en el Congreso que no tiene. Y la derecha no está
dispuesta a ceder.
El secretario general del opositor
Renovación Nacional (RN), Cristian Monckeberg, en declaraciones
a Americaeconomica.com, aseguró que el sistema
electoral ha traído beneficios a Chile. El político
explicó que el mecanismo permite "la conformación
de dos grandes bloques" en el Congreso y evita así
"el multipartidismo", que podría dificultar la
aprobación de leyes por un exceso de diferencias entre
las agrupaciones. El responsable de RN indicó que junto
a su aliado, Unión Democrática Independiente (UDI),
buscarán un perfeccionamiento del sistema que permita a
los partidos minoritarios que no se acoplen a estos grandes conglomerados
políticos, elegir a un diputado si consiguen un determinado
número de votos en los comicios.
De momento, no parece muy probable
que Bachelet pueda derogar el sistema por completo. La reforma
supondría un cambio en la Constitución chilena,
para lo que se necesita el apoyo de al menos 80 diputados de los
120 que tiene el pleno del Congreso. La gubernamental Concertación
ocupa 65 escaños, el resto, menos un legislador independiente,
está en poder de la Alianza por Chile, la coalición
derechista formada por RN y UDI. En cualquier caso, ambos bloques
han manifestado que esperan a que el ministro del Interior, Andrés
Zaldívar, presente la propuesta.
La característica principal
del mecanismo binominal estriba en que cada una de las listas
de los partidos que participan en los comicios presentan hasta
dos candidatos por circunscripción. Vencen aquellos aspirantes
que alcancen la mayoría del respaldo popular dentro de
las dos listas más votadas. No obstante, en el caso de
que una lista consiga el doble de votos que la siguiente lista,
son elegidos los dos candidatos que se encuentran dentro de la
primera.
El Partido Comunsita de Chile (PCCh)
es la agrupación política que más exige que
el cambio salga adelante. Su formación, sin representación
parlamentaria, condicionó su apoyo a Bachelet en las elecciones
pasadas a cambio de que la mandataria chilena terminase con el
actual sistema electoral. Los comunistas han inciado su propia
campaña para convecer a los diferentes sectores de la sociedad
de la importancia de eliminar por completo el mecanismo binominal,
una estrategia a la que ya se ha sumado la Central Única
de los Trabajadores (CUT). La propuesta del PCCh busca que el
número de diputados elegibles en cada distritito se realice
sobre la base de la población, asignando un diputado por
cada 130.000 habitantes que formen una cámara de 150 miembros.
Desde la Concertación se
ha valorado la iniciativa comunista, aunque hasta la fecha no
hay intención de unirse a la misma, ya que cada partido
presentará su propia propuesta. Así lo reconoció
a este diario José Viacaba, asesor del Partido Radacal
Socialdemócrata (PRSD), uno de los socios de la actual
Administración. El politico advirtió además
que, si bien el equipo de Bachelet es partidario de modificar
el sistema electoral, habrá diferencias sobre cómo
hacerlo entre los aliados gubernamentales.
Viabaca explicó que algunos
partidos apoyan un modelo que tenga una elevada representación
demográfica y territorial, frente aquellos que prefieren
un sistema más proporcional en función del número
de ciudadanos. Estas son las principales diferencias que podrían
aparecer en la comisión que estudia la medida, un grupo
de análisis en el que por cierto la derecha se ha negado
a participar ya que espera recibir la conclusión final
para posicionarse. Su respuesta en 16 años de democracia
ha sido siempre de rechazo.
En este cruce de propuestas, la
posición de la Iglesia católica chilena también
está presente. Fuentes de la Conferencia Episcopal de este
país (CE) consultadas por Americaeconomica.com,
indicaron que si bien han analizado el tema, todavía no
han emitido una resolución común. Los integrantes
de la CE anunciaron que en los próximos días celebrarán
un encuentro para fijar su postura al respecto aunque aseguraron
que "se mostrarán partidarios de un sistema que beneficie
a todos los sectores de la sociedad".
Empresarios. Al
margen del sistema electoral, el sector empresarial de Chile ha
manifestado sentirse satisfecho con los primeros días de
Gobierno de Michelle Bachelet y con su recién formado Gabinete
ministerial. Así lo revela un sondeo realizado por el diario
chileno La Tercera entre los 24 hombres de negocios más
poderosos del país, en el que se destaca 'la seguridad
y la claridad' del programa político de la mandataria.
Según publica la prensa
local, los resultados de la evaluación han sido tan buenos,
que el senador Andrés Allamand, de RN, se ha visto obligado
a pedir a los empresarios que 'no canonicen' a la presidenta ni
a sus ministros. Sin embargo, en el estudio también ha
habido críticas: el sector privado pide más énfasis
en salud y teme el proyecto de ley de subcontratación de
trabajadores, una de las prioridades de Bachelet.
El director ejectuvio de Distribuidoras
y Servicios (D&S), Nicolás Ibáñez, indicó
que el país está bien posicionado. El empresario
comparó la nueva Admnistración con un partido de
fútbol y destacó que "los primeros toquecitos
me han parecido bien". Por su parte, el presidente de Bethia,
Carlos Heller, apuntó que se estima un cobre a muy buen
precio así como un repunte del dólar y ambos factores
beneficiarán a la economía chilena.
Los ejecutivos, no obstante, critican
que Bachelet haya hecho de la reforma de pensiones privadadas
una de sus metas principales. El socio de la distribuidora Dipac,
Fernando Prat, opina que habría que reforzar en primer
lugar las reiniversiones, para poder incrementar los salarios,
disminuir el empleo y, por último, mejorar el mecanismo
de la Seguridad Social. Esta consideración es compartida
por el ex gerente general de Empresas Navieras José Manuel
Urenda, quien señaló que la eduación y la
salud deberían convertirse en los objetivos prioritarios.
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