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Año VII - Madrid, viernes 07 de abril de 2006
 
Reportaje
 
El sindicato petrolero de Venezuela rechaza el Plan Social y de Empleo de Pdvsa
 
Tensión laboral

Mar Durán

 

La Federación de Trabajadores Petroleros de Venezuela (Fedepetrol) ha rechazado el Plan Social y el Sistema de Democratización del Empleo Petrolero (Sisdem) de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa). La Federación considera que amenaza la estabilidad laboral de más de 20.000 trabajadores en el área de perforación de pozos de exploración y producción, ya que Pdvsa lo maneja a su antojo unilateralmente. Además, asegura que incumple los artículos 32, 93 y 102 de las leyes orgánicas de Hidrocarburos y del Trabajo, que garantizan la estabilidad laboral absoluta para los trabajadores petroleros.

El Sisdem es un mecanismo que, según su creadora -Pdvsa-, garantiza la transparencia en la administración del empleo en el país. Para la petrolera estatal, el objetivo de este sistema es garantizar la objetividad, transparencia e igualdad de oportunidades en el proceso de captación, selección y postulación del personal de las empresas contratistas encargadas de la ejecución de las obras, trabajos y servicios en el sector petrolero, así como en otros sectores productivos de la nación. Este procedimiento administra el 100% del empleo temporal petrolero de contratistas.

A pesar de todas estas ventajas expuestas por Pdvsa, Oswaldo Caivet, presidente de Fedepetrol, afirma que los trabajadores están descontentos frente a las prácticas laborales y a los procedimientos de contratación colectiva de la petrolera. Caivet admite que la gerencia de Recursos Humanos de la compañía estatal no se ha negado a reunirse con la federación, pero asegura que incumple las normas respecto al convenio colectivo. Los trabajadores no aceptan ni a las empresas de producción social ni a las cooperativas, ya que, piensan que imponen la flexibilización laboral y eliminan el contrato.

El Sisdem es fruto del acuerdo alcanzado por Petróleos de Venezuela y las organizaciones sindicales Fedepetrol, Sinutrapetrol y Fetrahidrocarburos, con respecto a la reformulación de la cláusula 69 de la Convención Colectiva de Trabajo del sector de los hidrocarburos. Pero debido a la actitud unilateral tomada por Pdvsa, estos sindicatos lo rechazan si no se tienen en cuenta las peticiones que acordaron. Fedepetrol es la principal federación petrolera de trabajadores de Venezuela, ya que aglutina a la mayoría de los empleados de nóminas menores, es decir, trabajadores técnicos y obreros de rango salarial inferior de Pdvsa. La petrolera estatal tiene más de 40.000 trabajadores de este tipo.

Esta no es la única noticia que ha afectado al sector petrolero venezolano. Bernard Mommer, el viceministro de Energía y director de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), se ha pronunciado sobre la inversión privada, asegurando que es fundamental para la estabilidad del sector petrolero y del país, en referencia al nuevo plan de explotación de crudo y a las acusaciones que ha recibido el Gobierno de ‘anular’ las inversiones extranjeras.

La Ley petrolera de Venezuela obliga a suscribir acuerdos para crear empresas de carácter mixto, algo que no ha caído muy bien entre las compañías foráneas, ya que Petróleos de Venezuela (Pdvsa) se convertiría en el socio mayoritario de las nuevas empresas. Las 22 firmas que han aceptado la ley han accedido a que la petrolera estatal posea más del 50% de sus acciones, lo que permitirá a Venezuela incrementar en más de un 17% sus beneficios (hasta llegar al 50%) por la venta de cada barril de crudo. Los convenios que se firmaron entre las petroleras extranjeras y el Estado en los años noventa establecían un porcentaje del 33%.

Mommer califica los contratos anteriores entre Estado y empresas de "ilegales" y asegura que con la constitución de empresas mixtas se ha establecido una nueva relación con los inversores. Según comenta, el Gobierno venezolano ha seguido un principio general que dice que dondequiera que haya una comunidad rica en recursos, los beneficios derivados de éstos deben revertir en esa comunidad. El viceministro añadió para justificar la ley que, hasta ahora, Venezuela no se había beneficiado de estos recursos y que algunas de las petroleras extranjeras no pagaban impuestos.

Lo que quiere el viceministro es que las empresas aporten experiencia en gestión y nuevas tecnologías al país, pero que a cambio dejen el control del sector en manos del Gobierno. Mommer ha hablado en términos de volumen sobre las petroleras que han aceptado las nuevas reformas. Así, afirma que el 82% de las compañías que operan en Venezuela han aprobado el cambio.

Pero mientras en Venezuela proclaman su beneplácito por las inversiones privadas, algunos directivos de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) han viajado a Pekín esta semana para acordar con PetroChina cuál va a ser finalmente la partida de crudo de Orimulsión que la firma asiática va a recibir del proyecto conjunto que mantiene con Venezuela.

Según avanzan las negociaciones, China obtendría menos combustible que el esperado (6,5 millones de toneladas por año) y alcanzaría tan sólo las dos terceras partes. Pdvsa probablemente utilizará el suministro restante para abastecer a sus actuales clientes internacionales.

Pdvsa y Petrochina establecieron un acuerdo de suministro de Orimulsión en el 2001, con una duración de 33 años. El contrato, en el que se invertirían 330 millones de dólares (272,6 millones de euros), establecía que la producción total por año de combustible sería de 6,5 millones de toneladas.

China posee el 70% y Venezuela el 30% de la planta productora de Orimulsión que crearon según el convenio y que ha comenzado a funcionar este mes en la Faja del Orinoco. Venezuela es el único país del mundo donde se produce este tipo de combustible.

La Orimulsión es una mezcla de agua y crudo extrapesado que se usa como sustituto del carbón para generar energía. La reducción de la producción obligaría al segundo mayor consumidor mundial de crudo a depender de otros suministros con mayores costes para la generación de energía. Desde Petrochina denuncian que Pdvsa ha suscrito gran cantidad de contratos con compradores internacionales, excluyendo a China, en detrimento de lo acordado con la firma oriental.

Venezuela comenzó a reestructurar su negocio de Orimulsión en 2003, como parte de una amplia reforma alentada por una huelga que paralizó el país y que buscaba la renuncia del presidente Hugo Chávez. El Gobierno decidió no renovar contratos ni firmar nuevos, pero aseguró que premiaría los acuerdos existentes. En 2004, la compañía energética canadiense NB Power inició un juicio contra Pdvsa por el incumplimiento de su contrato de suministro.

En el orden internacional, Venezuela no sólo recibe críticas de sus compradores. Esta semana ha vuelto a recuperar después de tres años el segundo puesto como socio comercial del Estado de Florida (EEUU). Ambos países mantuvieron un intercambio comercial de aproximadamente 5.000 millones de dólares (4.136 millones de euros) al cierre del ejercicio 2005. Dos tercios de este intercambio corresponde a la demanda venezolana.

Los principales artículos que encabezan la lista de importaciones al país son maquinaria, maquinaria eléctrica, automotriz, instrumentos médicos, plástico y aeronaves. A su vez el petróleo y derivados lideran las exportaciones, seguidos por productos de la industria automotriz, productos frescos del mar, productos cerámicos, alimentos procesados y aluminio.

José Gregorio Tovar, presidente de la Cámara Venezolano Americana de Comercio de EEUU, ha informado además que a Venezuela únicamente la supera Brasil con un intercambio de 18.000 millones de dólares (14.890 millones de euros) anuales, en este intercambio con Florida.

Se espera que para este año, o al menos principios del que viene, la tendencia continúe, sobre todo mientras Venezuela obtenga un excedente en los precios del petróleo. Tovar asegura que esta situación genera mucha liquidez y más capacidad de compra, por lo que los importadores venezolanos pueden satisfacer la demanda de la población y aún así continuar generando negocio.

Y mientras EEUU genera negocio en Venezuela, Hugo Chávez se sumerge en una disputa con William Brownfield, embajador de EEUU en Caracas. El presidente venezolano comentó en su programa dominical ‘Aló Presidente’, que podría declararle persona non grata en el país por crear situaciones irregulares que involucran al pueblo venezolano, tales como la que provocó el pasado viernes, cuando algunos grupos estatales lanzaron tomates a la caravana diplomática de EEUU. El representante diplomático había acudido a una escuela infantil de béisbol para donar guantes y pelotas.

Según asegura Chávez, Brownfield se presentó en el lugar sin habérselo comunicado a las autoridades venezolanas. Añade que el Gobierno rechaza cualquier agresión contra diplomáticos o ciudadanos, pero que la manera de actuar del embajador estadounidense fue irresponsable al presentarse intempestivamente en un lugar donde supuestamente no es bien recibido. Así, consideró que el embajador debe dejar de viajar por el país si antes no coordina sus movimientos con el Gobierno. Además considera que los donativos y materiales que entrega en zonas de bajos recursos son una provocación para el pueblo y su Ejecutivo.

Salomé Hernández, consejera de prensa de la Embajada de EEUU en Venezuela, ha afirmado que Brownfield continuará con sus actividades, tal y como han sido programadas por su despacho. Asimismo, manifestó que la seguridad a las autoridades constituye una obligación del Gobierno venezolano.

Las recientes giras y actos públicos de Brownfield en Venezuela son interrumpidos constantemente por seguidores de Chávez, que acusan a EEUU de estar detrás de planes desestabilizadores para derrocarlo. Las relaciones diplomáticas entre Venezuela y EEUU están marcadas por constantes acusaciones mutuas, referidas al corte "imperialista e intervencionista" de Washington y a las "intenciones totalitarias" de Chávez, respectivamente.

 
 

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