La Federación de Trabajadores Petroleros de Venezuela (Fedepetrol) ha rechazado el Plan Social y el Sistema de Democratización del Empleo Petrolero (Sisdem) de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa). La Federación considera que amenaza la estabilidad laboral de más de 20.000 trabajadores en el área de perforación de pozos de exploración y producción, ya que Pdvsa lo maneja a su antojo unilateralmente. Además, asegura que incumple los artículos 32, 93 y 102 de las leyes orgánicas de Hidrocarburos y del Trabajo, que garantizan la estabilidad laboral absoluta para los trabajadores petroleros.
El Sisdem es un mecanismo que,
según su creadora -Pdvsa-, garantiza la transparencia en
la administración del empleo en el país. Para la
petrolera estatal, el objetivo de este sistema es garantizar la
objetividad, transparencia e igualdad de oportunidades en el proceso
de captación, selección y postulación del
personal de las empresas contratistas encargadas de la ejecución
de las obras, trabajos y servicios en el sector petrolero, así
como en otros sectores productivos de la nación. Este procedimiento
administra el 100% del empleo temporal petrolero de contratistas.
A pesar de todas estas ventajas
expuestas por Pdvsa, Oswaldo Caivet, presidente de Fedepetrol,
afirma que los trabajadores están descontentos frente a
las prácticas laborales y a los procedimientos de contratación
colectiva de la petrolera. Caivet admite que la gerencia de Recursos
Humanos de la compañía estatal no se ha negado a
reunirse con la federación, pero asegura que incumple las
normas respecto al convenio colectivo. Los trabajadores no aceptan
ni a las empresas de producción social ni a las cooperativas,
ya que, piensan que imponen la flexibilización laboral
y eliminan el contrato.
El Sisdem es fruto del acuerdo
alcanzado por Petróleos de Venezuela y las organizaciones
sindicales Fedepetrol, Sinutrapetrol y Fetrahidrocarburos, con
respecto a la reformulación de la cláusula 69 de
la Convención Colectiva de Trabajo del sector de los hidrocarburos.
Pero debido a la actitud unilateral tomada por Pdvsa, estos sindicatos
lo rechazan si no se tienen en cuenta las peticiones que acordaron.
Fedepetrol es la principal federación petrolera de trabajadores
de Venezuela, ya que aglutina a la mayoría de los empleados
de nóminas menores, es decir, trabajadores técnicos
y obreros de rango salarial inferior de Pdvsa. La petrolera estatal
tiene más de 40.000 trabajadores de este tipo.
Esta no es la única noticia
que ha afectado al sector petrolero venezolano. Bernard Mommer,
el viceministro de Energía y director de Petróleos
de Venezuela (Pdvsa), se ha pronunciado sobre la inversión
privada, asegurando que es fundamental para la estabilidad del
sector petrolero y del país, en referencia al nuevo plan
de explotación de crudo y a las acusaciones que ha recibido
el Gobierno de ‘anular’ las inversiones extranjeras.
La Ley petrolera de Venezuela obliga
a suscribir acuerdos para crear empresas de carácter mixto,
algo que no ha caído muy bien entre las compañías
foráneas, ya que Petróleos de Venezuela (Pdvsa)
se convertiría en el socio mayoritario de las nuevas empresas.
Las 22 firmas que han aceptado la ley han accedido a que la petrolera
estatal posea más del 50% de sus acciones, lo que permitirá
a Venezuela incrementar en más de un 17% sus beneficios
(hasta llegar al 50%) por la venta de cada barril de crudo. Los
convenios que se firmaron entre las petroleras extranjeras y el
Estado en los años noventa establecían un porcentaje
del 33%.
Mommer califica los contratos anteriores
entre Estado y empresas de "ilegales" y asegura que
con la constitución de empresas mixtas se ha establecido
una nueva relación con los inversores. Según comenta,
el Gobierno venezolano ha seguido un principio general que dice
que dondequiera que haya una comunidad rica en recursos, los beneficios
derivados de éstos deben revertir en esa comunidad. El
viceministro añadió para justificar la ley que,
hasta ahora, Venezuela no se había beneficiado de estos
recursos y que algunas de las petroleras extranjeras no pagaban
impuestos.
Lo que quiere el viceministro es
que las empresas aporten experiencia en gestión y nuevas
tecnologías al país, pero que a cambio dejen el
control del sector en manos del Gobierno. Mommer ha hablado en
términos de volumen sobre las petroleras que han aceptado
las nuevas reformas. Así, afirma que el 82% de las compañías
que operan en Venezuela han aprobado el cambio.
Pero mientras en Venezuela proclaman
su beneplácito por las inversiones privadas, algunos directivos
de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) han viajado a Pekín
esta semana para acordar con PetroChina cuál va a ser finalmente
la partida de crudo de Orimulsión que la firma asiática
va a recibir del proyecto conjunto que mantiene con Venezuela.
Según avanzan las negociaciones,
China obtendría menos combustible que el esperado (6,5
millones de toneladas por año) y alcanzaría tan
sólo las dos terceras partes. Pdvsa probablemente utilizará
el suministro restante para abastecer a sus actuales clientes
internacionales.
Pdvsa y Petrochina establecieron
un acuerdo de suministro de Orimulsión en el 2001, con
una duración de 33 años. El contrato, en el que
se invertirían 330 millones de dólares (272,6 millones
de euros), establecía que la producción total por
año de combustible sería de 6,5 millones de toneladas.
China posee el 70% y Venezuela
el 30% de la planta productora de Orimulsión que crearon
según el convenio y que ha comenzado a funcionar este mes
en la Faja del Orinoco. Venezuela es el único país
del mundo donde se produce este tipo de combustible.
La Orimulsión es una mezcla
de agua y crudo extrapesado que se usa como sustituto del carbón
para generar energía. La reducción de la producción
obligaría al segundo mayor consumidor mundial de crudo
a depender de otros suministros con mayores costes para la generación
de energía. Desde Petrochina denuncian que Pdvsa ha suscrito
gran cantidad de contratos con compradores internacionales, excluyendo
a China, en detrimento de lo acordado con la firma oriental.
Venezuela comenzó a reestructurar
su negocio de Orimulsión en 2003, como parte de una amplia
reforma alentada por una huelga que paralizó el país
y que buscaba la renuncia del presidente Hugo Chávez. El
Gobierno decidió no renovar contratos ni firmar nuevos,
pero aseguró que premiaría los acuerdos existentes.
En 2004, la compañía energética canadiense
NB Power inició un juicio contra Pdvsa por el incumplimiento
de su contrato de suministro.
En el orden internacional, Venezuela
no sólo recibe críticas de sus compradores. Esta
semana ha vuelto a recuperar después de tres años
el segundo puesto como socio comercial del Estado de Florida (EEUU).
Ambos países mantuvieron un intercambio comercial de aproximadamente
5.000 millones de dólares (4.136 millones de euros) al
cierre del ejercicio 2005. Dos tercios de este intercambio corresponde
a la demanda venezolana.
Los principales artículos
que encabezan la lista de importaciones al país son maquinaria,
maquinaria eléctrica, automotriz, instrumentos médicos,
plástico y aeronaves. A su vez el petróleo y derivados
lideran las exportaciones, seguidos por productos de la industria
automotriz, productos frescos del mar, productos cerámicos,
alimentos procesados y aluminio.
José Gregorio Tovar, presidente
de la Cámara Venezolano Americana de Comercio de EEUU,
ha informado además que a Venezuela únicamente la
supera Brasil con un intercambio de 18.000 millones de dólares
(14.890 millones de euros) anuales, en este intercambio con Florida.
Se espera que para este año,
o al menos principios del que viene, la tendencia continúe,
sobre todo mientras Venezuela obtenga un excedente en los precios
del petróleo. Tovar asegura que esta situación genera
mucha liquidez y más capacidad de compra, por lo que los
importadores venezolanos pueden satisfacer la demanda de la población
y aún así continuar generando negocio.
Y mientras EEUU genera negocio
en Venezuela, Hugo Chávez se sumerge en una disputa con
William Brownfield, embajador de EEUU en Caracas. El presidente
venezolano comentó en su programa dominical ‘Aló
Presidente’, que podría declararle persona non grata
en el país por crear situaciones irregulares que involucran
al pueblo venezolano, tales como la que provocó el pasado
viernes, cuando algunos grupos estatales lanzaron tomates a la
caravana diplomática de EEUU. El representante diplomático
había acudido a una escuela infantil de béisbol
para donar guantes y pelotas.
Según asegura Chávez,
Brownfield se presentó en el lugar sin habérselo
comunicado a las autoridades venezolanas. Añade que el
Gobierno rechaza cualquier agresión contra diplomáticos
o ciudadanos, pero que la manera de actuar del embajador estadounidense
fue irresponsable al presentarse intempestivamente en un lugar
donde supuestamente no es bien recibido. Así, consideró
que el embajador debe dejar de viajar por el país si antes
no coordina sus movimientos con el Gobierno. Además considera
que los donativos y materiales que entrega en zonas de bajos recursos
son una provocación para el pueblo y su Ejecutivo.
Salomé Hernández,
consejera de prensa de la Embajada de EEUU en Venezuela, ha afirmado
que Brownfield continuará con sus actividades, tal y como
han sido programadas por su despacho. Asimismo, manifestó
que la seguridad a las autoridades constituye una obligación
del Gobierno venezolano.
Las recientes giras y actos
públicos de Brownfield en Venezuela son interrumpidos constantemente
por seguidores de Chávez, que acusan a EEUU de estar detrás
de planes desestabilizadores para derrocarlo. Las relaciones diplomáticas
entre Venezuela y EEUU están marcadas por constantes acusaciones
mutuas, referidas al corte "imperialista e intervencionista"
de Washington y a las "intenciones totalitarias" de
Chávez, respectivamente.
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