México
celebra dentro de tres meses sus elecciones, el 2 de julio, y
esta situación ya se refleja en el ambiente político
desde hace semanas. El nuevo cruce de acusaciones entre los candidatos
de los dos grandes partidos del país ha involucrado esta
vez al banco Banamex, filial del grupo estadounidense Citigroup.
Andrés Manuel López Obrador, líder del Partido
de la Revolución Democrática (PRD), atribuye a esta
entidad la financiación de la campaña presidencial
de Felipe Calderón, del Partido de Acción Nacional
(PAN).
Banamex ha negado estas acusaciones
en un comunicado oficial, donde reitera que no ha otorgado recurso
alguno a ninguno de los actuales candidatos presidenciales ni
a sus partidos políticos ya que esto, además de
no estar permitido por la legislación electoral mexicana,
va en contra de sus políticas internas. La ley electoral
prohíbe que empresas mercantiles den recursos a los candidatos.
Pero López Obrador asegura
que tiene pruebas de que Banamex y uno de sus principales directivos,
Roberto Hernández, han aportado recursos económicos
a la campaña de Calderón.
Según ha asegurado César
Nava, secretario general adjunto del PAN, a Americaeconomica.com,
ni el partido ni Calderón han recibido dinero alguno de
Banamex y de Hernández. Además, ha afirmado que
el candidato izquierdista ha lanzado esas acusaciones porque está
desesperado y nervioso, al haber conocido que su partido ha caído
en las encuestas.
Nava insta a Obrador a presentar
las pruebas que dice poseer. También invita a todos los
mexicanos a que realicen aportaciones, incluido Hernández,
a la campaña de Felipe Calderón. Asegura que el
PAN ya ha recibido unos 30 millones de pesos (2,23 millones de
euros) de las aportaciones de los ciudadanos. El tope de aportaciones
de la campaña presidencial es de 580 millones de pesos
(43,18 millones de euros) pero, ya que el PAN aportará
400 millones (29,78 millones de euros), el límite de donaciones
de los ciudadanos rondaría los 180 millones de pesos (13,4
millones de euros).
López Obrador encabeza las
encuestas rumbo a los comicios, pero los sondeos lanzados la semana
pasada han reflejado un importante descenso en su ventaja. El
izquierdista ha bajado del 38% que poseía en marzo a un
34% en abril, mientras que Calderón y el candidato del
Partido Revolucionario Institucional (PRI), Roberto Madrazo, han
aumentado ligeramente para establecerse con un empate en el 31%.
El PAN ya había sugerido
hace algunos meses que López Obrador había recibido
financiación para su campaña del Gobierno venezolano
de Hugo Chávez. Esto provocó la ruptura diplomática
entre México y Venezuela. En Caracas aseguraban que el
partido del presidente mexicano ha financiado a Primero Justicia,
la principal fuerza opositora venezolana, mientras que Calderón
y Roberto Madrazo, líder del PRI, acusan a Obrador, de
haber recibido dinero del presidente boliviano. La respuesta del
PRD fue que estas acusaciones no son más que una campaña
de desprestigio para ensuciar la imagen del partido.
El próximo 25 de abril tendrá
lugar un debate en el que los líderes de los principales
partidos se verán las caras, aunque Obrador no va a presentarse
al mismo. El PAN ya está definiendo su estrategia en torno
a este encuentro verbal.
Unas semanas atrás, el Partido
de la Revolución Institucional de México (PRI),
parecía no haber podido frenar su crisis interna. Aunque
el presidente priísta, Mariano Palacios Alcocer,
había asegurado que entre las filas del partido existía
uniformidad tras cerrar la lista de aspirantes a las cámaras
mexicanas, se presentaron nuevas renuncias.
Wintilo Vega, aspirante al gobierno
de Guanajuato (México), presentó su dimisión
al manifestar su inconformidad con la elaboración de las
listas. Aunque desde la cúpula directiva del PRI se quiso
señalar que la renuncia respondía a motivos personales,
Vega explicó en rueda de prensa que no se habían
respetado los acuerdos, ya que a última hora se modificó
la fórmula de candidatos al Senado por Guanajuato, a petición
de Roberto Madrazo, el actual líder de este partido.
Horas antes, Palacios Alcocer había
destacado la tregua lograda entre los integrantes del partido
tras calificar de "normal" la diversidad de voces dentro
de una formación. El líder del PRI indicó
que en el proceso de selección de las listas al Congreso
se realizaron encuestas a más de 90.000 mexicanos, con
los cuales se ponderó los perfiles y la idoneidad para
el cargo. Un planteamiento que, en su opinión, permitiría
mejorar el ritmo de la campaña electoral de cara a los
comicios.
El PAN comenzó a percibir
las deserciones del PRI como una posibilidad de ascender en los
sondeos de intención de voto. Calderón realizó
un llamamiento a todos los priístas en desacuerdo
con la candidatura de Madrazo o con las listas de postulantes
al Legislativo, para que se sumen a su campaña política.
Ya han conseguido la paridad porcentual en los sondeos.
El partido de Vicente Fox también
perdió una personalidad importante. Alfonso Durazo, quien
fuera uno de los hombres más cercanos al mandatario mexicano,
se ha sumado a la campaña presidencial de López
Obrador. Durazo fue secretario particular de Fox de diciembre
de 2000 a julio de 2004, fecha en la que renunció por desacuerdos
con la primera dama de la nación azteca, Marta Sahagún.
Apoyos. Además del
ex secretario del presidente de México, Obrador parece
haberse ganado el respaldo de los sindicatos del país.
El aspirante perredista es el único que ha priorizado
en su programa político que mejorará las condiciones
laborales en su eventual Gobierno, según indicaron a Americaeconomica.com
fuentes sindicales. Obrador rechaza taxativamente la inversión
privada en las empresas públicas, lo que, en opinión
de los líderes de algunos sindicatos, supone una garantía
para no deteriorar el ambiente laboral como lo está haciendo
la Administración de Vicente Fox. |