El
gas es un arma poderosa en estos tiempos. Y la compañía rusa Gazprom,
la mayor productora del mundo, lo sabe. Su consejero delegado, Alexei Miller,
ha advertido un grupo de embajadores europeos de que usará su potencia
si le ponen obstáculos.
La noticia,
relatada esta mañana por el diario británico Financial Times, sacudía
hoy al sector. Miller fue claro, si Reino Unido cambia su legislación sobre
fusiones y adquisiciones para impedir que la compañía adquiera Centrica,
el principal suministrador de gas británico, la situación entraría
en una deriva política que nada tiene que ver con las relaciones económicas
entre empresas. Y si eso sucede Gazprom también jugaría con las
mismas armas. Un verdadero problema para
la Unión Europea (UE) que recibe el 25% del gas que consume directamente
de las reservas de la empresa rusa. Hoy mismo, un portavoz de la empresa declaraba
a varias agencias, que el propósito de Miller era recordar a los diplomáticos
europeos que su compañía tiene mercados alternativos para vender
el producto y que no depende de sus clientes de la UE.
China. Está, por ejemplo, China. Más ahora que Pekín
y Moscú han proyectado la construcción de un gasoducto que estará
listo en 2011 y que supone la aparición de un poderoso nuevo cliente para
Gazprom. En Europa preocupa el proyecto. Sobre todo porque el gas que circulará
por las nuevas líneas de interconexión procede de la zona occidental
de Siberia, la misma en la que se extrae el combustible que la Federación
suministra a la UE. Gazprom ha dicho que cumplirá los contratos firmados.
Pero hay algunos que renovar pronto. Latinoamérica.
La compañía gasista rusa también tiene interés
por tomar parte en el proyecto de Gasoducto del Sur que promueve Chávez
en Latinoamérica. Pero lo tendrá difícil. Ayer los presidentes
de Paraguay, Bolivia, Uruguay y Venezuela se reunieron en Asunción para
impulsar la parte del proyecto que pasaría por su territorio y firmaron
la realización de un análisis primario de factibilidad que involucraría
a los tres primeros y contaría con el asesoramiento técnico de los
venezolanos.
Ni Brasil, ni Argentina, los
dos principales socios de Mercosur, estuvieron representado en esta ‘Cumbre
Energética’. El interés de Petrobras, la empresa estatal brasileña,
por introducir a los rusos en el proyecto, es uno de los obstáculos principales
para su realización. Venezuela y Bolivia no quieren competencia. Ni siquiera
tecnológica. |