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Año VII - Madrid, viernes 21 de abril de 2006
 
Reportaje
 
Se promueve una ley para permitir a las petroleras operar en las zonas costeras del golfo de México
 
Peligro para Florida
Keith Clapton
 

El senador republicano por Florida Mel Martínez desarrolla estos días una fuerte oposición al proyecto que impulsa su compañero de partido y congresista por el estado de Pennsylvania, John Peterson. Peterson promueve una propuesta de ley que eliminaría las actuales prohibiciones presidenciales y del Congreso que preservan ciertas zonas costeras de EEUU de cualquier tipo de trabajo encaminado a la búsqueda de fuentes de energía. Y más en concreto destruiría el blindaje de las costas del Golfo de México en general, y de Florida en particular.

Peterson tiene un argumento curioso: asegura que en esa zona, a pocos kilómetros, el gobierno cubano permite que varias empresas internacionales, entre ellas la hispanoargentina Repsol-YPF, realizan trabajos para detectar posibles bolsas de petróleo y gas natural. Y no comprende porque las empresas estadounidenses no pueden hacer lo mismo. Su propuesta, como es lógico, ha encontrado una gran aceptación entre las petroleras del gran país norteamericano y las compañías internacionales que operan en él que, desde hace tiempo, pretende incluso que las dejen entrar en el sector energético de la Isla.

Sin embargo, los parlamentarios de Florida, temen que si se abre la veda, el estado pierda paulatinamente la principal fuente de riqueza de la que dispone ahora: el turismo. Y tampoco desean que las compañías de EEUU se sitúen tan cerca de las aguas territoriales cubanas. Desde allí el traslado sería muy fácil.

Mel Martínez propne que EE UU impida a lso socios de Cuba a buscar petróleo en esa zona. De hecho, los socios de Cuba ya están instalados en una zona que se encuentra a sólo 80,4 kilómetros de la costa de Florida, lo que le parece a Patterson un argumento de peso para levantar el blindaje que protege esa zona del litoral marítimo. Quizá con ciertas condiciones que ofrezcan la certeza de que no habrá contaminación en las playas. Ni siquiera visual. Lo que se conseguiría, según él, si se acota una zona de 32 kilómetros, medida desde la línea de la costa, en la que las petroleras no puedan operar. Pero Mel Martínez no está de acuerdo. Más aún cree que estas prospecciones petrolíferas no sólo pueden poner en riesgo una de las bases fundamentales del PIB de Florida.

También se configuran como un grave peligro para el ecosistema. Sin embargo, sí comparte con Patterson su preocupación por los movimientos que desarrollan Cuba y sus socios en el área. Claro que él propone algo bien distinto. Quiere que Washington impida los trabajos que se desarrollan en el Golfo con el beneplácito de la Isla. Y, tiene un plan para conseguirlo. No demasiado nuevo, por cierto: presionar a los socios internacionales de La Habana para que dejen de trabajar en la zona.

Lo único nuevo de esta versión energética ampliada de la vigente Ley Helms-Burton es que Martínez busca el apoyo de los grupos ecologistas en la tarea y asegura, que aunque obviamente está en contra de Fidel Castro, no se mueve ahora con esa idea en la cabeza, lo hace para salvar al sector turístico de Florida y proteger el medioambiente del Golfo de México.

 
 

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