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Año VII - Madrid, viernes 21 de abril de 2006
 
Reportaje
 
La Cumbre Energética de Asunción se presenta como un nuevo impulso para el Gasoducto del Sur.
 
El gas que une

Rocío del Mar Rodríguez

 

Paraguay, Bolivia, Uruguay y Venezuela se reunieron el pasado miércoles en Asunción para tratar la construcción del Gasoducto del Sur, que distribuirá gas boliviano a Paraguay y Uruguay. Este ambicioso e ilusionante proyecto está más cerca después de que el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, y sus homólogos de Bolivia, Paraguay y Venezuela acordaran los puntos más importantes para impulsar la parte del proyecto que pasaría por sus territorios.

A finales de año será cuando sepan si el gasoducto se hará realidad, cuando presenten el análisis de factibilidad del mismo, que contará con el asesoramiento técnico de los venezolanos. Éstos aportarán además la mayor parte de la financiación, ya que gozan de los más amplios recursos petroleros de la región.

En esta reunión se intentó reflotar además el antiguo organismo regional Urupabol (Uruguay, Paraguay y Bolivia), que buscaba estimular el desarrollo económico y comercial de los tres países mediante convenios de cooperación en todos los ámbitos.

Los presidentes argentino y brasileño, Néstor Kirchner y Luiz Inacio Lula Da Silva, respectivamente, solicitaron el ingreso de sus embajadores a la sede de la reunión en calidad de "observadores". Estos dos países, junto a Venezuela, aportarán a partes iguales 9,2 millones de dólares (7,6 millones de euros) para financiar los estudios de viabilidad del "Gasoducto del Sur". La petrolera estatal venezolana, Pdvsa, será la encargada de contratar a la empresa que realice esta planificación.

Los tres ministros también pactaron enviar un informe a las autoridades de Bolivia tras ser invitado formalmente a participar en este 'megaproyecto'. Pero esta oferta no fue bien recibida por el sector energético del país. Algunos expertos aseguraron a Americaeconomica.com que en la integración energética, Bolivia podría reducir la cuota de su mercado, en beneficio de Venezuela.

Hugo Chávez concretó con Tabaré Vázquez, Evo Morales de Bolivia y el presidente paraguayo, Nicanor Duarte, el programa del nuevo Mercado Común del Sur para el siglo XXI. Venezuela quiere ingresar en éste para definir su integración económica y social en Latinoamérica.

Chávez tiene además la intención de que los tres países con los que Venezuela negocia vayan integrándose al proyecto que mantiene con Brasil y Argentina para la construcción de otro gasoducto, que a lo largo de casi 12.000 kilómetros distribuirá el gas venezolano para evitar los costes del transporte por mar.

Pero ni Brasil ni Argentina, los dos principales socios de Mercosur, estuvieron representados en esta "Cumbre Energética" de Asunción. El interés de Petrobras, la empresa estatal brasileña, por introducir a los rusos en el proyecto es uno de los obstáculos principales para su realización. Venezuela y Bolivia no quieren competencia. Ni siquiera tecnológica.

Tabaré Vázquez aseguró tras la reunión que Mercosur no sirve para los intereses de su país ni para los de Paraguay, ya que el organismo actual no favorece los intereses ni la integración de estos dos países. En su opinión, ambos abogan por la firma de tratados comerciales con EEUU debido a que Mercosur no cumple con sus intereses.

El bloque del Mercosur, creado en 1994, quedó colapsado los últimos meses por los conflictos comerciales mantenidos entre Argentina y Brasil, lo que terminó por eclipsar las solicitudes de Uruguay y Paraguay.

Mientras estos mandatarios discutían la factibilidad de este gran proyecto que unirá el sur a través del gas, la Asociación Rural del Uruguay (ARU) también se reunió, esta vez el martes, en su sede con el equipo económico del Gobierno para dialogar sobre el proyecto de Reforma Tributaria. Esta entidad afirma que la reforma no puede garantizar ni la equidad, ni los estímulos perfectos al ahorro, ya que existen limitaciones en cuanto a la capacidad administrativa.

El Gobierno asegura que gracias a esta iniciativa, el 80% de la población pagará menos impuestos y el gasto de salud por hijos rondará los 11.000 pesos anuales (377,56 euros). Desde sus comienzos, la reforma presentó problemas, ya que no obtuvo unanimidad en el Parlamento a la hora de aprobar el apartado relacionado con el mínimo imponible que se exigirá para el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

El Ejecutivo pretende sustituir el Impuesto a las Retribuciones Personales por el IRPF, por lo que algunos salarios quedarán exentos de impuestos y otros sufrirán una subida significativa respecto a la carga que tienen en la actualidad.

Entre los aspectos que se trataron en este encuentro destacan las aportaciones patronales, la franja de corte que implica que el productor pase a pagar por el nuevo Impuesto a la Renta de las Empresas y todo lo que se refiere a los niveles llevados a cero de muchos insumos agropecuarios. El subsecretario del Ministerio de Economía y Finanzas, Mario Bergara, afirmó también a la salida de la reunión que las partes van a continuar dialogando a partir de las propuestas que presente la ARU sobre aspectos puntuales.

El presidente de la ARU, Fernando Mattos, sentenció que la presión tributaria del Gobierno no va a incrementarse en forma global, lo que va a repercutir en el sector agropecuario que va a sufrir aumento en la presión tributaria, nada positivo para la captación de inversores ni para el desarrollo futuro del mercado.

 
 

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