Paraguay,
Bolivia, Uruguay y Venezuela se reunieron el pasado miércoles
en Asunción para tratar la construcción del Gasoducto
del Sur, que distribuirá gas boliviano a Paraguay y Uruguay.
Este ambicioso e ilusionante proyecto está más cerca
después de que el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez,
y sus homólogos de Bolivia, Paraguay y Venezuela acordaran
los puntos más importantes para impulsar la parte del proyecto
que pasaría por sus territorios.
A finales de año será
cuando sepan si el gasoducto se hará realidad, cuando presenten
el análisis de factibilidad del mismo, que contará
con el asesoramiento técnico de los venezolanos. Éstos
aportarán además la mayor parte de la financiación,
ya que gozan de los más amplios recursos petroleros de
la región.
En esta reunión se intentó
reflotar además el antiguo organismo regional Urupabol
(Uruguay, Paraguay y Bolivia), que buscaba estimular el desarrollo
económico y comercial de los tres países mediante
convenios de cooperación en todos los ámbitos.
Los presidentes argentino y brasileño,
Néstor Kirchner y Luiz Inacio Lula Da Silva, respectivamente,
solicitaron el ingreso de sus embajadores a la sede de la reunión
en calidad de "observadores". Estos dos países,
junto a Venezuela, aportarán a partes iguales 9,2 millones
de dólares (7,6 millones de euros) para financiar los estudios
de viabilidad del "Gasoducto del Sur". La petrolera
estatal venezolana, Pdvsa, será la encargada de contratar
a la empresa que realice esta planificación.
Los tres ministros también
pactaron enviar un informe a las autoridades de Bolivia tras ser
invitado formalmente a participar en este 'megaproyecto'. Pero
esta oferta no fue bien recibida por el sector energético
del país. Algunos expertos aseguraron a Americaeconomica.com
que en la integración energética, Bolivia podría
reducir la cuota de su mercado, en beneficio de Venezuela.
Hugo Chávez concretó
con Tabaré Vázquez, Evo Morales de Bolivia y el
presidente paraguayo, Nicanor Duarte, el programa del nuevo Mercado
Común del Sur para el siglo XXI. Venezuela quiere ingresar
en éste para definir su integración económica
y social en Latinoamérica.
Chávez tiene además
la intención de que los tres países con los que
Venezuela negocia vayan integrándose al proyecto que mantiene
con Brasil y Argentina para la construcción de otro gasoducto,
que a lo largo de casi 12.000 kilómetros distribuirá
el gas venezolano para evitar los costes del transporte por mar.
Pero ni Brasil ni Argentina, los
dos principales socios de Mercosur, estuvieron representados en
esta "Cumbre Energética" de Asunción.
El interés de Petrobras, la empresa estatal brasileña,
por introducir a los rusos en el proyecto es uno de los obstáculos
principales para su realización. Venezuela y Bolivia no
quieren competencia. Ni siquiera tecnológica.
Tabaré Vázquez aseguró
tras la reunión que Mercosur no sirve para los intereses
de su país ni para los de Paraguay, ya que el organismo
actual no favorece los intereses ni la integración de estos
dos países. En su opinión, ambos abogan por la firma
de tratados comerciales con EEUU debido a que Mercosur no cumple
con sus intereses.
El bloque del Mercosur, creado
en 1994, quedó colapsado los últimos meses por los
conflictos comerciales mantenidos entre Argentina y Brasil, lo
que terminó por eclipsar las solicitudes de Uruguay y Paraguay.
Mientras estos mandatarios discutían
la factibilidad de este gran proyecto que unirá el sur
a través del gas, la Asociación Rural del Uruguay
(ARU) también se reunió, esta vez el martes, en
su sede con el equipo económico del Gobierno para dialogar
sobre el proyecto de Reforma Tributaria. Esta entidad afirma que
la reforma no puede garantizar ni la equidad, ni los estímulos
perfectos al ahorro, ya que existen limitaciones en cuanto a la
capacidad administrativa.
El Gobierno asegura que gracias
a esta iniciativa, el 80% de la población pagará
menos impuestos y el gasto de salud por hijos rondará los
11.000 pesos anuales (377,56 euros). Desde sus comienzos, la reforma
presentó problemas, ya que no obtuvo unanimidad en el Parlamento
a la hora de aprobar el apartado relacionado con el mínimo
imponible que se exigirá para el Impuesto a la Renta de
las Personas Físicas (IRPF).
El Ejecutivo pretende sustituir
el Impuesto a las Retribuciones Personales por el IRPF, por lo
que algunos salarios quedarán exentos de impuestos y otros
sufrirán una subida significativa respecto a la carga que
tienen en la actualidad.
Entre los aspectos que se
trataron en este encuentro destacan las aportaciones patronales,
la franja de corte que implica que el productor pase a pagar por
el nuevo Impuesto a la Renta de las Empresas y todo lo que se
refiere a los niveles llevados a cero de muchos insumos agropecuarios.
El subsecretario del Ministerio de Economía y Finanzas,
Mario Bergara, afirmó también a la salida de la
reunión que las partes van a continuar dialogando a partir
de las propuestas que presente la ARU sobre aspectos puntuales.
El presidente de la ARU,
Fernando Mattos, sentenció que la presión tributaria
del Gobierno no va a incrementarse en forma global, lo que va
a repercutir en el sector agropecuario que va a sufrir aumento
en la presión tributaria, nada positivo para la captación
de inversores ni para el desarrollo futuro del mercado. |