Hugo
Chávez ha sido una vez más esta semana el punto
de mira de todos los flashes al insinuar la posibilidad de que
su país abandone la Comunidad Andina de Naciones (CAN).
Pero esto empiezan a ser algo más que simples amenazas.
Según una información publicada el jueves por la
agencia AFP, fuentes diplomáticas europeas han
asegurado que los representantes del país sudamericano
les han comunicado su intención de abandonar este bloque
de integración regional, creado en agosto de 1997, pero
cuyos antecendentes se remontan a 1969, cuando Bolivia, Colombia,
Ecuador, Perú y Venezuela firmaron el Acuerdo de Cartagena
y pusieron en marcha el Sistema Andino de Integración (SAI).
El mandatario venezolano considera
que la decisión de Colombia de firmar un Tratado de Libre
Comercio (TLC) con EEUU ha vaciado de contenido al bloque. De
ahí que Venezuela se haya planteado dar este paso y concentrar
sus esfuerzos de integración regional en el Mercosur. La
asociación está integrada por Brasil, Argentina,
Uruguay y Paraguay. Venezuela se incorporó el 9 de diciembre
de 2005, aunque sin derecho a voto. Sólo lo tendrá
a finales de este año, cuando haya adaptado su legislación
a los requerimientos del grupo.
Ahora, la inquietud de los países
que quedan en la CAN, y especialmente de Colombia y Perú,
es saber cuál será la posición de Bolivia.
Este país andino también ha manifestado su disgusto
por el TLC entre Bogotá y Washington, que elimina el principal
mercado de exportación de la soja boliviana.
Además, Bolivia, como el
resto de los miembros de la CAN y Chile, tiene ya la categoría
de miembro asociado al Mercosur. Con una pequeña diferencia,
el 30 de diciembre de este año recibió una invitación
formal para integrarse como miembro de pleno derecho.
De momento, Venezuela no ha notificado
oficialmente a la Secretaría de la CAN su intención
de abandonar el grupo, pero podría hacerlo en las próximas
horas. Por ahora, no ha habido reacciones oficiales ni desde la
CAN, ni del resto de los gobiernos que forman parte de este sistema
de integración. Sólo el presidente colombiano, Álvaro
Uribe, ha insinuado que, de confirmarse la noticia, habría
que hacer un análisis tranquilo. Mientras que el ministro
de Comercio de este país, Humberto Botero, ha asegurado
que confía en que se produzca una reunión entre
Uribe y Chávez para abordar el tema.
Pero ésta no es la única
amenaza vertida por Chávez. Hace dos semanas acusó
al embajador de EEUU en Venezuela, William Brownfield, en su programa
de radio dominical ‘Aló presidente’, de crear
situaciones irregulares en el país y de alterar el orden
público porque actuaba sin consultar con la Cancillería
venezolana. Así, el diplomático se ha visto obligado
a anunciar que dará parte de sus actividades públicas
al Gobierno de Chávez.
El presidente venezolano añadió
a estas declaraciones que incluso el representante estadounidense
podría ser declarado persona non grata en el país.
El pasado 7 de abril, algunos grupos estatales lanzaron tomates
a la caravana diplomática de EEUU. Brownfield había
acudido a una escuela infantil de béisbol para donar guantes
y pelotas. Chávez asegura que Brownfield se presentó
en el lugar sin habérselo comunicado a las autoridades
venezolanas.
El presidente declaró que
el Gobierno rechaza cualquier agresión contra diplomáticos
o ciudadanos, por eso la manera de actuar del embajador estadounidense
fue irresponsable al presentarse intempestivamente en un lugar
donde supuestamente no era bien recibido. Así, el presidente
venezolano consideró que el embajador debe dejar de viajar
por el país si antes no coordina sus movimientos con el
Gobierno.
Otras recientes giras y actos públicos
de Brownfield en Venezuela han sido interrumpidos constantemente
por seguidores de Chávez, que acusan a EEUU de estar detrás
de planes desestabilizadores para derrocar al presidente venezolano.
Las relaciones diplomáticas entre Venezuela y EEUU están
marcadas por constantes acusaciones mutuas, referidas al corte
"imperialista e intervencionista" de Washington y a
las "intenciones totalitarias" de Chávez, respectivamente.
Las buenas noticias para Venezuela
vienen de la mano de su bien más preciado, el petróleo.
Así, las empresas, consorcios y operadoras que explotan
hidrocarburos en la Faja del Orinoco de Venezuela han comunicado
que, para evitar la ejecución de un embargo preventivo
impuesto hace algunos días por el Servicio Nacional Integrado
de Administración Tributaria y Aduanera de Venezuela (Seniat),
cancelarán las actas de reparo impuestas por esta entidad.
La primera en comunicar la cancelación
fue la petrolera italiana Eni Dacion, que tendrá que pagar
la cantidad de 147.000 millones de bolívares (56,16 millones
de euros). Este cargo corresponde a las retenciones no efectuadas
del impuesto sobre la renta (ISLR) desde 2001, cuando la Ley de
Hidrocarburos estableció que este impuesto para la actividad
petrolífera pasara de un 36% a un 50%. Con esta decisión,
la empresa italiana evita medidas como la de cierre temporal que
se tomó contra la firma francesa Total Oil and Gas.
Según ha anunciado el Seniat,
Chevron Texaco también se encuentra en trámites
para cancelar otro de estos reparos, que asciende esta vez a 161.000
millones de bolívares (61,13 millones de euros).
El pasado mes de marzo, la entidad
tributaria entregó actas de reparo a las 22 petroleras
que actúan en el Orinoco que tienen convenios operativos
con Pdvsa, suscritos en la década de los noventa, por un
total de 1,5 billones de bolívares (578,9 millones de euros).
En esta zona, las petroleras extranjeras extraen diariamente 660.000
barriles de crudo.
También Venezuela ha recuperado
la actividad de la refinería Cardón tras dos días
de paro. Esta instalación, una de las principales proveedoras
de gasolina reformulada de EEUU, ha conseguido volver a su producción
habitual bajo un plan de emergencia. Debido a un fallo en el sistema
eléctrico, la planta tuvo que paralizar sus operaciones
dos días, lo que llevó a la pérdida de unos
300.000 barriles diarios
La planta, que se integra en el
complejo del Estado caribeño de Paraguaná, sufrió
el pasado viernes su tercera interrupción desde comienzos
de 2005 debido a un alto ritmo de producción. Venezuela
es el quinto exportador de petróleo del mundo y uno de
los principales proveedores de EEUU.
Y sin salirnos del sector petrolero,
cabe destacar el acuerdo firmado por la empresa brasileña
Braskem y la compañía estatal venezolana Pequiven,
en el que se recoge la construcción conjunta de un complejo
petroquímico en Venezuela. El "Proyecto José"
prevé que la instalación produzca al inicio 1,2
millones de toneladas de etileno al año, además
de polietilenos y otros petroquímicos de segunda generación.
Braskem y Pequiven tendrán
seis meses para concluir los detalles de la operación,
que contará con una inversión que rondará
los 2.000 millones de dólares (1.619 millones de euros).
El complejo petroquímico se construirá en el Complejo
Olefinas de José, situado al este de Venezuela y deberá
comenzar a funcionar en 2011.
Ese complejo es el segundo proyecto
desarrollado por la empresa brasileña en Venezuela. Braskem
y Pequiven firmaron el año pasado un convenio para la construcción
de una planta de polipropileno en el Complejo de El Tablazo, al
este de Venezuela, que contará con una capacidad para producir
400.000 toneladas por año y que deberá comenzar
a operar en 2009.
Y también es buen momento
para la compañía española de ingeniería
y proyectos Elecnor , que ha conseguido adjudicarse un nuevo concurso
en Venezuela para la puesta en marcha de las infraestructuras
eléctricas de los estados de Monagas y Delta Amacuro. La
empresa estatal de electricidad, Cadafe, es la empresa adjudicataria
del contrato, que consiste en la ejecución de las obras
del sistema de transmisión y distribución de los
dos estados.
El contrato, por un valor de 87
millones de euros, incluye la instalación y puesta en servicio
de ocho subestaciones, así como la ampliación de
una subestación a 230/115 kilovatios (Kw), la construcción
de las líneas de transmisión en 115 kw que conectan
con las ocho subestaciones y las mejoras en los sistemas de distribución.
El plazo de ejecución de las obras es de 20 meses.
Este proyecto, el más
importante logrado por Elecnor hasta la fecha en los estados de
Monagas y Delta Amacuro, reforzará y modernizará
las infraestructuras eléctricas de la región y mejorará
notablemente la calidad del suministro eléctrico de ambas
zonas.
El Grupo Elecnor está
presente en más de 20 países, donde es especialista
en las áreas de promoción, gestión integral
de proyectos y desarrollo de infraestructuras dentro de los ámbitos
de generación de energía, electricidad, instalaciones,
gas, telecomunicaciones, ferrocarriles, medio ambiente, agua,
operación, mantenimiento y construcción. |