Los
consumidores estadounidenses, responsables del 60% del crecimiento
económico del país, parecen haber encontrado un
sistema para superar el encarecimiento de las refinanciaciones
hipotecarias, pedir créditos avalados por sus carteras
de acciones.
Son los ´margin loans´,
un esquema clásico de finales de la década de los
noventa, que llevaba casi un lustro fuera del mercado, después
de que en 2000 el estallido de la burbuja tecnológica hundiera
la bolsa. Y han vuelto. Aunque en su formato actual no se utiliza,
como antaño, para comprar más acciones. Funciona
como un simple crédito al consumo. Al parecer, ante el
horror de la Reserva Federal de EEUU, las entidades financieras
estadounidenses se muestran muy dispuestas a conceder estos créditos,
cuyo tipo de interés medio, se sitúa en el 4,5%,
muy por debajo de las condiciones ahora vigentes para las refinanciaciones
hipotecarias, o los nuevos préstamos avalados por activos
inmobiliarios que ya se han situado por encima del 6,3% gracias
a las 15 subidas consecutivas de tipos de interés aplicadas
por la Reserva Federal de EEUU (FED) que ha situado el guarismo
en el 4,75%.
Sustitución.
La nueva fuente de ingresos de los consumidores estaría
funcionando como sustitutivo de la anterior, con lo que el ritmo
de gasto casi se mantendría intacto. En los últimos
cinco años, los activos inmobiliarios habrían aportado
a los consumidores de EEUU 60.000 millones de dólares adicionales
al mes, un 7% de sus ingresos. Ahora, los prestámos avalados
por acciones aportarían casi el 70% de esta cantidad. Los
analistas creen que el crecimiento del PIB de EEUU se verá
beneficiado por esta nueva fuente de riqueza de las familias que
supone una multiplicación del riesgo financiero.
Confianza. Según
The Conference Board, la confianza del consumidor estadounidense
sigue bien. En abril, el índice se situó en 109,6,
la cifra más alta en cuatro años.
Plazos. Por el
momento, las entidades financieras sólo conceden estos
créditos para periodos de tiempo inferiores a un año.
Una sana práctica, según algunos analistas bancarios,
que ya estarían a punto de abandonar. Las característiscas
de los ´margin loans´, convierten, en ocasiones, a
estos créditos en una verdadera trampa para el consumidor,
que no sólo tiene que devolverlos, también ha de
preocuparse de la valoración fluctuante de su aval. De
hecho, las entidades financieras están autorizadas a vender
títulos, sí la depreciación pone en peligro
la validez de la garantía, e incluso a solicitar dinero
adicional para mantener el volumen previsto en el aval. De ahí
que los tipos de interés sean ahora más reducidos,
incluso, que los vigentes para las tarjetas de crédito.
Además, la competencia fuerza más rebajas.
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