El
Estado ecuatoriano ya ha comenzado a recibir ingresos millonarios
tras la entrada en vigor, el pasado miércoles, de la reforma
a la Ley de Hidrocarburos, que redistribuye el excedente de los
ingresos petroleros entre el Estado y las petroleras que operan
en el país. Con esta medida, Ecuador recibirá unos
dos millones de dólares diarios (1,6 millones de euros).
La reforma inicial que presentó
el Parlamento ecuatoriano consistía en la redistribución
de los excedentes en porcentajes del 60% para el Estado y el 40%
para las petroleras. Pero el presidente, Alfredo Palacio, vetó
parcialmente esa reforma y la dejó en igualdad porcentual
del 50%-50% para conseguir la equidad en la repartición
de las ganancias extras que las petroleras extranjeras reciben
por el alto precio del crudo en el mercado internacional.
La decisión ha molestado
a las petroleras privadas que han amenazado con llevar el caso
a los tribunales pues consideran que un contrato suscrito con
anterioridad no puede ser modificado por una ley. Entre las compañías
perjudicadas por esta regulación figuran Occidental (Oxy,
de EEUU) y la hispano-argentina Repsol en el bloque seis y en
el campo Tibacuno.
Pese a la insistencia por parte
de las petroleras de la supuesta inconstitucionalidad, la reforma
se publicó el miércoles en el Registro Oficial 257,
según comunicó el Parlamento unicameral ecuatoriano.
Algunos legisladores del país consideran que con la reforma
se han aplicado criterios de justicia y equidad, dentro de los
procesos de contratación petrolera, para que los mismos
se enmarquen en principios de equilibrio económico y de
seguridad jurídica para las partes, aseguran.
Desde el Parlamento se ha expresado
la esperanza de que los recursos adicionales que se reciban por
el excedente en el precio del barril de petróleo sirvan
no sólo para dinamizar la economía del país,
sino para atender las demandas sociales insatisfechas en materia
de salud, educación y vivienda, entre otras.
El Consejo de Cámaras y Asociaciones del Sector Productivo
calificó de "inconstitucionales" las reformas
aprobadas a la Ley de Hidrocarburos y anunciaron la presentación
de una demanda ante el Tribunal Constitucional. Blasco Peñaherrera,
presidente del Consejo, instó a la Administración
a derogar las modificaciones, pues de lo contrario, señaló,
acudirá a la justicia.
Peñaherrera apuntó
además que la anulación de esa legislación
constituye la única opción para restablecer las
negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) con EEUU, después
de que algunos funcionarios norteamericanos señalaran que
el diálogo del TLC se encontraba en riesgo, a menos que
Quito actúe sobre una creciente lista de inversiones. A
juicio de ciertos expertos, Washington presiona de esta forma
para que el Gobierno ecuatoriano no declare la caducidad del contrato
con Oxy
Ecuador produce unos 550.000 barriles
diarios de crudo, de los cuales el 36% corresponde a la empresa
estatal Petroecuador y el resto a unas 15 compañías
trasnacionales que operan en el país. Los ingresos por
la venta de petróleo, el principal producto de exportación
del país, alimentan casi el 35% del Presupuesto General
del Estado.
La operadora petrolera estatal
advirtió asimismo de que el próximo año el
negocio petrolero de Ecuador podría llegar a colapsarse
debido al incremento del precio de los derivados de crudo que
el país importa para cubrir su demanda interna. Fernando
González, presidente de Petroecuador, ha indicado al respecto
que la falta de refinerías en el país va a causar
pérdidas para el Estado, porque el dinero que se destinará
a la importación de carburantes podría ser igual
o mayor a lo que se recibe por la venta de crudo.
Según un estudio realizado
por Petroecuador, en el año 2008 la aportación que
generarán las exportaciones de la compañía
al Estado alcanzaría los 2.025 millones de dólares
(1.633,9 millones de euros) y calcula que la petrolera en ese
año gastará una cantidad similar para importar combustibles.
González se ha atrevido
incluso a vaticinar que el fenómeno ya se podría
presentar en 2007. Para frenar ese desequilibrio, convocará
el último trimestre de este año una licitación
internacional que permita la construcción de nuevas refinerías
en el país. La culpa de esta situación la tiene,
según el presidente de Petroecuador, la incapacidad de
los gobiernos anteriores, que no se ocuparon de construir refinerías.
Comenta además que el hecho de no tener refinerías
significa una pérdida de más de 1.800 millones de
dólares (1.452 millones de euros) al año por la
importación de combustibles, cuyo valor ha crecido a la
par que la cotización del crudo.
Pese a que Ecuador es un país
petrolero, es deficitario en la producción de gasolinas,
pues las tres refinerías que posee no cubren la demanda
interna de carburantes. Por ello, González precisó
que, si la actual Administración no hace nada al respecto,
en 20 años Ecuador necesitaría unos 20.000 millones
de dólares (16.138 millones de euros) al año para
cubrir el pago de gasolinas.
El aumento del consumo de gasolinas
en Ecuador crece entre el siete y el 8% anual, mientras que la
producción de crudo, por parte de Petroecuador, se ha mantenido
en torno a los 200.000 barriles diarios. El petróleo es
el principal producto de exportación y la base económica
de Ecuador.
Las migraciones, a debate.
Además, el mandatario ecuatoriano destacó la suscripción
de un acuerdo entre las empresas petroleras Petroecuador y Pemex
con el fin de fortalecer la cooperación en el tema de recursos
humanos y en las técnicas de exploración y explotación
de crudo en México y Ecuador. El marco de estas declaraciones
fue la reunión que mantuvo con Vicente Fox, presidente
de México, para tratar el tema migratorio con EEUU. Ambos
mandatarios abogan por que el Congreso de este país norteamericano
apruebe una reforma migratoria que presente un enfoque humanitario,
coherente e integral que garantice el pleno respeto de los derechos
humanos.
La actual ley que se discute en
el Congreso de EEUU pretende criminalizar a los inmigrantes, según
indican ambos dirigentes. Los mandatarios firmaron como testigos
de honor un nuevo tratado bilateral de extradición entre
los dos países y reiteraron la voluntad de sus gobiernos
de esforzarse al máximo para que la reforma de la ley migratoria
contemple soluciones efectivas, como la regularización
de aquellos que se encuentran en situación ilegal, es decir,
que se dicten políticas para una gestión ordenada,
segura y eficiente de los nuevos flujos migratorios.
Este compromiso es parte de la
declaración conjunta de ambos presidentes, que además
acordaron buscar alternativas que permitan agilizar el sistema
de visados vigente entre ambos países.
Pero la Confederación de
Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie), que en la
última década ha derrocado tres gobiernos y se ha
encaramado al poder en la candidatura presidencial de Lucio Gutiérrez,
no está de acuerdo con ninguna de las actuaciones del Gobierno
ecuatoriano. La Conaie se plantea actualmente cómo va a
posicionarse frente a las elecciones que se celebrarán
el próximo mes de octubre en el país. Luis Macas,
presidente de la Conaie, será el líder de la candidatura
india.
El economista ecuatoriano Pablo
Dávalos compara la candidatura de la Conaie con la de la
comunidad india boliviana. Así, Dávalos indica que
la Conaie tratará de reconstruir y descolonizar los discursos
y prácticas emancipatorias de los políticos ecuatorianos.
El propio presidente de la Conaie
ha llamado a “patear el tablero electoral” y asegura
que tomará como referencia la campaña zapatista
para elaborar las bases de su candidatura. La Conaie proclama
la búsqueda de nuevos caminos basándose en la premisa
de que el movimiento social no puede institucionalizarse “porque
se muere”. Además, pretende evitar lo sucedido con
Lucio Gutiérrez, que tras conseguir el poder gracias al
apoyo de la comunidad india, se desvinculó seguidamente
de la Conaie hasta lograr que esta organización desapareciera
de los medios de comunicación.
Esa eliminación mediática
permitió a la Conaie reconstruirse por abajo. Ya en noviembre
pasado, el movimiento resurge en la arena pública con una
gran marcha formada por 10.000 indios a Quito, y en marzo comienza
el largo y sinuoso levantamiento que, según aseguran organizaciones
populares a Americaeconomica.com, está siendo
capaz de modificar la relación de fuerzas a escala nacional
para evitar la firma del TLC con EEUU.
|