Bolivia
participará en el Gasoducto del Sur, impulsado por Venezuela,
Brasil y Argentina, sólo si es socio en los destinos donde
llegue el gas boliviano, según ha declarado el ministro
de Hidrocarburos boliviano, Andrés Solíz Rada. Durante
esta semana se han producido múltiples entrevistas entre
el presidente brasileño, Luiz Ignacio Lula Da Silva, y sus
homólogos Néstor Kirchner, Hugo Chávez y
Álvaro Uribe para tratar sobre el proyecto de construcción
del gran gasoducto sudamericano que se extenderá desde
Venezuela hasta la Patagonia argentina, al que Bolivia ha sido
Invitado. Así lo acordaron los tres mandatarios durante
su reunión en Sao Paulo (Brasil).
La condición es doble porque,
según Solíz, Bolivia ha tomado la determinación
de industrializar el gas en su propio territorio antes de pensar
en venderlo a otros países, para beneficiar a su población.Además,
el ministro boliviano dijo que el proyecto sólo puede ser
llevado a cabo por las empresas estatales de los gobiernos que
se incorporen a la idea, según informaciones de EFE.
A lo largo de esta semana, Lula se ha encontrado con sus
homólogos de Colombia y Argentina, Álvaro Uribe
y Nestor Kirchner, respectivamente, para reunirse posteriormente
con el venezolano Hugo Chávez. En todos los casos el tema
central parece ser el proceso de integración latinoamericano,
que en estos días ha sufrido un duro revés tras
la decisión de Venezuela de abandonar la Comunidad Andina
de Naciones(CAN).
El presidente brasileño recibió el martes Álvaro Uribe, en el Palacio Itamaraty. Durante
el encuentro, el presidente colombiano pidió a Brasil que
intervenga en la crisis que afronta la Comunidad Andina de Naciones
(CAN), según ha podido averiguar Americaeconomica.com.
La tensión surgió cuando el mandatario venezolano,
Hugo Chávez, amenazó con retirar a su país
del bloque, en protesta por los tratados de libre comercio que
Colombia y Perú firmaron con EEUU.
Un encuentro al que los medios
de comunicación no fueron invitados y en el que los mandatarios
discutieron acerca de la cooperación en el área
de energía, biogasóleo y etanol. Brasil reiteró
la oferta para transferir a Colombia tecnología en el campo
de combustibles renovables.
Otro punto de la entrevista fue
la defensa y protección de la Amazonía. En referencia
a la integración regional, Lula y Uribe trataron de proyectos
de infraestructura de transportes y cuestiones referentes a la
Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN). Asimismo, los presidentes
reafirmaron la voluntad de implementar el área de comercio
e inversiones. El actual programa de cooperación de Colombia
y Brasil también incluye los campos de ciencia, agricultura,
minas, saneamiento y reciclaje
Tras el encuentro con Uribe, el
presidente brasileño se entrevistó con Néstor
Kirchner en un encuentro que tenía como telón de
fondo el tratamiento de las dificultades por las que atraviesa
el Mercosur derivado de la crisis de la CAN y el conflicto que
enfrenta a Argentina y a Uruguay por la construcción de
dos plantas de celulosa en éste último y que el
Gobierno argentino cuestiona por sus posibles efectos contaminantes.
En los temas de la agenda abierta
destacan las conversaciones sobre la comisión mixta de
energía para estudiar la factibilidad de la presa hidroeléctrica
de Garabí, sobre el Río Uruguay. Aunque parece que
Kirchner y Lula acabaron por concentrarse en planificar la Cumbre
UE-América Latina que se celebrará en Viena (Austria)
los próximos días 12 y 13 de mayo y en cómo
empezar a preparar la cumbre del Mercosur prevista para julio
de este año.
La crisis del Mercosur surge del malestar de Uruguay y Paraguay,
los dos socios menores del bloque comercial, que cuestionan el
funcionamiento de esta unión aduanera, ya que sienten que
Argentina y Brasil imponen su hegemonía, sin favorecer
los intereses ni la integración de los países pequeños.
Pero Venezuela no es precisamente un país pequeño aunque aún no tenga derecho a voto en Mercosur. El miércoles, el mandatario venezolano Hugo Chávez
se unió a Kirchner y Lula para avanzar en las discusiones
por la construcción del anunciado "Gasoducto del Sur",
una inversión multilateral estimada en 20.000 millones
de dólares (16.168 millones de euros). La construcción
del gasoducto, con capacidad para transportar 150 millones de
metros cúbicos de gas por día en una extensión
de 8.000 kilómetros, generará más de un millón
de puestos de trabajo.
Los presidentes de Argentina, Brasil
y Venezuela, Néstor Kirchner, Luis Ignacio Lula da Silva
y Hugo Chávez, respectivamente, decidieron invitar a Bolivia
a participar en el anunciado proyecto de construcción del
gran Gasoducto de Sur.
Venezuela aprovechó para solicitar su ingreso como miembro
pleno del Mercosur, al tiempo que el presidente Chávez
anunció su alejamiento de la Comunidad Andina de Naciones
(CAN), lo que generó cierta tensión regional por
la reunión de los tres mandatarios. Aunque no se ha confirmado,
el tema de la anunciada salida de Venezuela de la CAN podría
haberse tratado en la reunión de los dirigentes de Brasil,
Argentina y Venezuela.
El jueves pasado, los presidentes
de Venezuela, Hugo Chávez; de Brasil, Luiz Inácio
Lula da Silva, y de Argentina, Néstor Kirchner, acordaron
construir el gasoducto y decidieron invitar a los demás
países suramericanos a sumarse a la iniciativa, con prioridad
para Bolivia.
Los repsentantes bolivianos habían explicado que
cuando salga el gas de Bolivia hacia determinados destinos, les
interesarís tener sociedades mixtas con las compañías
estatales del país que reciba el hidrocarburo boliviano.
El ministro agregó que esas condiciones son claras y que
los gobiernos de Caracas, Brasilia y Buenos Aires lo entenderán.
Este planteamiento de Solíz
ya fue expresado la semana pasada al ministro de Planificación
Federal de Argentina, Julio De Vido, cuando comenzaron las conversaciones
para aumentar la exportación y el precio del gas natural
que compra Argentina a Bolivia.
Las reservas de gas natural bolivianas
ascienden a 48,7 billones de pies cúbicos, gran parte de
ellas en campos ubicados en el sureste de su territorio, las segundas
de Suramérica por detrás de Venezuela. Con lo que
parece que Bolivia contará con una gran moneda de cambio
para sus exigencias sobre su participación en el Gasoducto.
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